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Salud

Todo sobre la aparición de tumores en la boca por la Dr. Debbie

Dr. Debbie

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¿Qué es un tumor?

Un tumor es una masa de tejido de una parte del organismo cuyas células sufren un crecimiento anormal y no tienen ninguna función fisiológica; estas células tienen tendencia a invadir otras partes del cuerpo. Se dividen en:

Tumor benigno: Tumor que está rodeado por una cápsula fibrosa, no se extiende a otras partes del cuerpo y no tiene consecuencias graves para el organismo.

Tumor maligno: Tumor cuya proliferación celular invade los tejidos sanos del organismo, se extiende a otras partes del cuerpo y puede causar la muerte.

Los tumores benignos de la boca o lengua generalmente se presentan solos y crecen muy lentamente durante un periodo de 2 a 6 años. Pueden aparecer en los labios, encías, paladar, suelo de la boca o lengua. Un tumor bucal puede tener origen en cualquier tipo de tejido de la boca, incluyendo las partes blandas, huesos, músculos y nervios.

Los tumores en la boca pueden ser:

Lesiones benignas (no cancerosas)

Lesiones precancerosas (displasia)

Lesiones malignas (cancerosas)

La mayoría de los tumores de la boca no son cancerosos

Lesiones precancerosas

 

Las zonas blancas, rojas o rosadas que no desaparecen y persisten durante más de 2 semanas y no se pueden incluir dentro de otro tipo de afecciones pueden ser lesiones premalignas. Tanto las lesiones precancerosas como los tumores malignos comparten los mismos factores de riesgo. Las lesiones precancerosas pueden malignizarse si no se extirpan.

Las personas con tumores en la boca que no desaparecen en una o dos semanas deben consultar a su médico o al dentista cuando sea conveniente. Los signos de alarma indican un mayor riesgo de cáncer, y si bien la evaluación no es urgente, si existen signos de alarma (en particular si el paciente es fumador) no se debe posponer la consulta.

Debido a que el cáncer de boca a menudo no causa síntomas en fases iniciales es importante realizar un examen anual de la boca. Este se puede hacer durante un chequeo dental anual.

¿Cómo reducir los riesgos de padecer cáncer de boca?

 

No hay ninguna manera comprobada de prevenir el cáncer de boca. Sin embargo, puedes seguir estos consejos:

Deja de consumir tabaco o no comiences a hacerlo, consumir tabaco, ya sea que lo fumes o lo mastiques, expone a las células de la boca a peligrosas sustancias químicas cancerígenas. Si bebes alcohol, que sea con moderación ya que el consumo excesivo y frecuente de alcohol puede irritar las células de la boca y hacerlas vulnerables al cáncer.

Si decides beber alcohol, limita el consumo a una bebida por día si eres mujer o a dos bebidas por día si eres hombre, las vitaminas y los antioxidantes presentes en las frutas y verduras pueden ayudarte a reducir el riesgo de cáncer de boca.

Evita la exposición excesiva al sol en los labios. Mantente a la sombra siempre que sea posible para proteger la piel de los labios contra el sol. Usa un sombrero con ala ancha que te proteja bien todo el rostro, incluida la boca. Incorpora el uso de un protector solar para los labios como parte de la rutina de tu régimen de protección solar además de consultar regularmente a tu dentista.

Deborah Armellini, DDS, MS   703-393-9393

Salud

Lo que nunca debería preguntar a su dentista

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«Doctor, tengo pelos en la lengua». ¿Cree que es un chiste? Pues no. Ocurre, como otras miles de anécdotas con las que los doctores podrían escribir libros fascinantes (o terroríficos, según se mire) y que surgen a partir de consultas de pacientes un poco despistados. Esto es una selección de siete de ellas, todas del gremio de los dentistas. O lo que es lo mismo: lo que nunca debería preguntar al especialista, si no quiere que lo tomen por bárbaro.

1. ¿Puede respetar el sarro de mi dentadura?

Una paciente me dijo que su halitosis se debía a que no tenía relaciones sexuales, suficientes y satisfactorias, con su pareja»

Daniela Carranza, odontóloga del Instituto Profesor Sada, recuerda: «Un día acudió un paciente con muy buena pinta a la consulta. Era bastante guapo e iba muy arreglado. Se sentó en el sillón y me dijo que venía a una revisión por si tenía alguna caries, pues sentía molestias en la boca. Mi sorpresa fue que al realizar la exploración, tal era la capa de sarro que tenía, que apenas se le veían los dientes de abajo. No podía creerlo. Cuando le expliqué la necesidad de una limpieza profunda y un tratamiento periodontal para sanear sus encías y valorar si había caries, ya que el sarro impedía la correcta valoración, se negó en rotundo, comentándome que llevaba años sin lavarse los dientes para poder acumularlo. Intenté darle todas las explicaciones científicas para convencerlo de que estaba equivocado y que esa situación originaría la pérdida irremediable de sus dientes, pero el paciente no entró en razón y finalizó: ‘¡Yo soy feliz con mi sarro!». Desde el Instituto Nacional de Investigación Dental informan: «Cuanto más tiempo permanezcan la placa y el sarro (formado por bacterias, mucosidades y otras partículas) sobre los dientes, más daño puede hacer». Las bacterias causan una inflamación de las encías que se llama gingivitis. Cuando no se trata, se convierte en periodontitis (las encías se alejan de los dientes y forman espacios o bolsas que se infectan). Las toxinas de las bacterias y la respuesta natural del cuerpo contra la infección destruyen la dentadura.

2. ¿Influye la falta de sexo en un aumento de la halitosis?

María José Jiménez García, directora del departamento de Periodoncia de la Clínica Ciro de Madrid, rememora este episodio: «Una paciente me dijo que presentaba halitosis y que creía que se debía a que no tenía relaciones sexuales, ni suficientes ni satisfactorias, con su pareja. Le contesté que no había ninguna base científica para esa afirmación y le expliqué cuáles son los mecanismos en la producción de la halitosis, como la degradación metabólica de las bacterias de la cavidad oral, que dan lugar a diversos compuestos que son los responsables del mal sabor y olor. Le recomendé mejorar su higiene oral, un tratamiento a su estado periodontal y la utilización de colutorios específicos para la prevención y eliminación. Esto confirma que en España sigue habiendo una cultura dental deficiente. Vemos muchos pacientes con mala higiene oral, elevado número de caries y presencia de enfermedad periodontal en diversos grados de evolución, así como pérdidas de piezas sin sustitución».

3. ¿Hay combinaciones milagrosas contra el dolor de muelas?

Javier Ortega, odontólogo de Clínica Menorca, nos cuenta su experiencia: «Barbaridades se oyen muchas, pero creo que la mayor fue la de un paciente que acudió a consulta desesperado por un dolor de muelas que no podía calmar. Entendiendo por nada locuras tales como colocarse en la zona una aspirina, echarse vodka por encima y enjuagarse después con gasolina. Sin embargo, lejos de ayudar, la aspirina es un ácido que, aplicada directamente sobre el tejido blando, quema la encía, con serios problemas difíciles de solucionar en el futuro. En el caso del alcohol, lo más probable es que la encía quede enrojecida, con úlceras. Es difícil mantener mucho tiempo un líquido en un punto concreto, lo más normal es que se extienda por la zona y al final se trague. Si lo repetimos tres o cuatro veces, al final el dolor no desaparece, pero ya no eres consciente de él por el estado de embriaguez. Los riesgos de la gasolina no se pueden enumerar porque son infinitos, no solo en dientes, también en encías, mucosas y boca en general». Moraleja: no busque soluciones en foros de Internet.

4. ¿Quién quiere un blanqueamiento dental, teniendo limón y bicarbonato?

Dory Sánchez, directora de la Clínica Rosales, explica: «Nos venían muchos clientes con los dientes totalmente deteriorados porque habían estado durante años frotándoselos con limón para blanquearlos, y eso es una auténtica barbaridad, como cepillarlos con bicarbonato. Este tipo de hábitos lo que hace es dañar el esmalte, en ocasiones, de un modo irreparable. Cada vez hay más cultura dental, pero todavía queda mucho camino por recorrer». Por cierto, el 22% de españoles se cepilla los dientes menos de dos veces al día y la duración del acto no alcanza los 2 minutos recomendados, según la encuesta europea sobre salud oral Wrigley y GSK.

Venían muchos clientes con los dientes totalmente deteriorados porque habían estado durante años frotándoselos con limón para blanquearlos»

5. ¿Me pone un implante dental por menos de 200 euros?

Carlos Álvarez, de la Clínica Sonríe Granada, defiende: «La gente cree que 200 euros es un precio justo para un implante, y nada más lejos de la realidad. Quizá para la pieza, sí, pero hay que añadir estudio, fase quirúrgica, aditamento protésico, corona de porcelana… Una mala elección en los implantes nos puede acarrear muchos trastornos que afectan a la salud y calidad de vida». La Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) confirma: «La diferencia de precio radica, sobre todo, en la calidad del servicio y los materiales empleados. Un buen diagnóstico, realizado por un equipo multidisciplinar de profesionales, es un elemento básico para establecer un correcto, adecuado y efectivo tratamiento con implantes dentales». Infórmese pues en el colegio de odontólogos de su ciudad antes de decantarse por una clínica, y dude de las ofertas que anuncian «desde 200 euros…», pues a menudo no incluyen el resto de los servicios básicos.

6.  ¿Es esto lo peor que me ha pasado en la vida?

Débora R. Vilaboa, directora de la Clínica Vilaboa y miembro de la Academia Europea de Estética Dental, expone su caso: «La mayor barbaridad que he escuchado en mis treinta años de andadura profesional es cuando comunicamos a un paciente el plan de tratamiento dental que debía seguir y, completamente en serio, me contesta: ‘A ver si con un poco de suerte me he muerto de aquí a un año y así me evito tener que hacerme nada’. Comprendemos la actitud de ansiedad y miedo ante lo desconocido de algunos pacientes, que los tratamientos requieren siempre un esfuerzo, sobre todo al tener que acudir repetidas veces a la consulta, pero este hombre en concreto, en lugar de preguntar y hablar conmigo, prefiere rechazar el tratamiento pensando que es un sacrificio innecesario. Tenía 48 años, ninguna enfermedad y no estaba bromeando». Según este estudio de estomatología, los factores que desencadenan el temor al dentista son el ruido de la máquina pieza de alta, el visionado del instrumental, las inyecciones y el coste económico de la visita.

7. ¿Me quita todas las piezas, por favor?

Concluimos con la historia del doctor Carlos Gómez Oliver, que en su consulta IA Implantología Avanzada, vivió el siguiente episodio: «Apareció un día una paciente que, después de rellenar la ficha y pasar a consulta, miró hacia ambos lados y hacia atrás. En tono confidencial, nos dijo: ‘Doctor, vengo a que me saque todas las muelas porque me han metido en ellas un microchip, me está espiando la CÍA’. Conseguí convencerla para que viniera otro día a hacerse una radiografía, así sabríamos en qué piezas dentales tenía los chips. Llamamos al teléfono fijo que nos había dado y hablamos con su marido, quien nos dijo que padecía un trastorno psiquiátrico persecutorio”. El dentista acaba valorando la salud dental de los españoles: “Nos falta el hábito de la higiene completa. Usamos cepillo, pero nos cuesta utilizar la seda dental o los cepillos interdentales. Además, espaciamos las revisiones más de lo aconsejable»

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Salud

¿Qué significa «Matar el nervio del diente»?

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La endodoncia es una disciplina de la Odontología que consiste en tratar el interior del diente. Efectivamente, cada pieza dental tiene por dentro unos espacios que recorren desde la corona o parte que sobresale de la encía hasta el final de la o las raíces, informa el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Alicante (COEA).

En ese espacio interno reside el famoso «nervio» del diente, aunque ese apelativo no es del todo correcto. En el interior del diente, en el espacio pulpar, reside la pulpa dental.

La pulpa dental: «autoprotección» para nuestros dientes

La pulpa dental es un entramado de fibras nerviosas y capilares sanguíneos que mantiene nutridas unas células que residen en los huecos de la dentina.

Como cualquier célula, los odontoblastos requieren que les llegue sangre, y esta nutrición se realiza a través de la pulpa dental. Además, los odontoblastos informan al cerebro de si algo está muy frío o muy caliente. Esta información se realiza a través de las fibras nerviosas de la pulpa dental.

Es un método de protección al fin y al cabo que tienen los dientes para que podamos «medir» la temperatura de los alimentos o bebidas que ingerimos.

Caries Dental: ¿Cuándo un empaste y cuándo una endodoncia?

La caries dental es una lesión del tejido dentario duro. Una sucesión de bacterias, que se adhieren, en primer lugar, y penetran, en segundo término, son la causa de la misma.

Las bacterias que se adhieren son la clave de la formación de las caries y la mayor parte de los métodos preventivos que existen van enfocados a combatir estas bacterias.

El principal método para luchar contra la caries, y el más efectivo también, es el cepillado dental, mediante el cual barremos esas bacterias para «despegarlas» de la superficie del diente.

El cepillado dental es el principal método de prevención contra la caries.

El cepillado dental es el principal método de prevención contra la caries.

Cuando, por diversos motivos, empiezan a adherirse otras bacterias, la lesión puede empezar a penetrar en el diente. Este nuevo grupo de bacterias tienen la capacidad de metabolizar los azúcares de la dieta creando ácidos que son los que desintegran o desmineralizan la estructura dura del diente.

Es entonces cuando la lesión carnosa empieza a ser penetrante, es decir que empieza a crear un hueco dentro del diente.

Lo ideal es detectar a tiempo la caries y realizar una obturación o un «empaste» de esa cavidad carnosa formada.

Pero en ocasiones, las bacterias han penetrado lo suficiente como para empezar a llegar al centro del diente. Es entonces cuando la pulpa dental o «el nervio» empiezan a verse afectados.

En ese momento es cuando el procedimiento terapéutico denominado endodoncia empieza a aparecer como necesario.

La endodoncia no «mata» el nervio, lo desinfecta y lo sella

Este procedimiento consiste en eliminar la pulpa dental, desde la parte coronal hasta el interior y final de las raíces. El objetivo principal no es eliminar la pulpa dental o «matar el nervio».

Una de las claves de éxito en estos tratamientos reside en la desinfección del espacio interno del diente. Desinfectar el interior del diente para que no queden bacterias que puedan colonizar ese espacio, donde al no haber sangre, ya no estarán nuestras defensas para combatirlas.

Además de desinfectar el diente por dentro, otra de las claves para que el tratamiento funcione en el tiempo es el sellado que se hace tanto del espacio interno del diente, como del espacio superior por donde se ha accedido a él.

Será por lo tanto tan importante el sellado interno de las raíces como el sellado más externo u obturación («empaste»).

El objetivo de la Endodoncia por lo tanto es la desinfección y sellado posterior del espacio interno del diente. Se pretende dejar un diente sin bacterias en su interior y dificultar al máximo la penetración de nuevas bacterias externas.

Evitar el debilitamiento con una corona o «funda».

Por último, pero no por ello menos importante, cabe mencionar el aspecto mecánico que afecta a todos los dientes. Los dientes los usamos para masticar y reciben por lo tanto fuerzas, en muchas ocasiones, considerables.

Los dientes que han recibido un tratamiento de endodoncia, son dientes que estructuralmente han sido debilitados. Ya sea por la caries profunda que han sufrido como por el acceso que hemos tenido que hacer para tratarlo.

Este debilitamiento estructural hay que compensarlo para evitar que el diente se fracture con el uso masticatorio normal que tiene en la boca. Para ello, estos dientes se refuerzan con una corona o «funda» o con una incrustación.

Los materiales que se usen no son tan importantes siempre y cuando se recubra correctamente toda la estructura debilitada.

COEA destaca los objetivos de la endodoncia: desinfección, sellado y protección

COEA destaca los objetivos de la endodoncia: desinfección, sellado y protección

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Salud

Los alimentos que dañan el medio ambiente son también los peores para la salud

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El 60% de los factores de riesgo responsables de todas las enfermedades son el resultado de una dieta de mala calidad. Este hecho va de la mano con la salud del planeta. Un estudio publicado en la revista PNAS demuestra que los alimentos más dañinos para el ser humano lo son también para su Tierra.  

Los investigadores han analizado 15 alimentos que forman parte de la dieta diaria occidental. Han vinculado la manera en la que se producen (el agua que se gasta, la superficie implicada y los productos químicos que se utilizan, entre otros) con los resultados de estudios anteriores sobre el impacto de esos mismos alimentos sobre la salud. Y todo cuadraba. La fruta, la verdura, la patata, el aceite de oliva, las legumbres, los frutos secos y los cereales son los alimentos más sanos y que, además, tienen un mínimo impacto sobre el planeta.

Subir los impuestos sobre la carne procesada, prohibir la publicidad de los productos grasos y, sobre todo, disminuir su disponibilidad son pasos indispensables para cambiar las cosas

La carne roja procesada o sin procesar, en cambio, es un producto que se tendría que tachar de la lista de la compra. Muchas investigaciones ya han sacado conclusiones parecidas, pero este «es el más riguroso hasta ahora, que recopila muchos más datos y analiza la relación entre salud y medio ambiente. Cuanto más estudios se hagan, mayor será el impacto sobre la gente», opina Julio Basulto, nutricionista en la Universidad Central de Cataluña (Vic) y escritor.

Si el ser humano occidental sigue comiendo como ahora, se notará un incremento alarmante de las enfermedades, de la contaminación de las aguas y las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, un tercio de la comida que se produce nunca llega a manos del consumidor y termina en la basura, sostiene Michael Clark, principal autor del estudio e investigador de la Universidad de Oxford. Por ello, el científico advierte sobre la necesidad de controlar la fabricación, el consumo y el cultivo. 

Gráfico del impacto sobre la salud y el planeta de los 15 alimentos analizados en el estudio.
Gráfico del impacto sobre la salud y el planeta de los 15 alimentos analizados en el estudio.

El pescado plantea un dilema. Es una opción saludable, como la mayoría de la gente sabe, pero tiene una huella ambiental más grande, junto al pollo y los lácteos, que las dietas basadas en plantas, según los resultados del estudio. Basulto asegura que un producto es beneficioso cuando impide al consumidor comer alimentos más perjudiciales para su salud. “Si el cliente toma pescado no consume carne roja, por lo tanto, es bueno para él y para el planeta”, añade.

Los responsables del estudio resaltan que dirigir la dieta global hacia un mayor consumo de alimentos más saludables mejoraría la sostenibilidad ambiental.

El consumidor, ¿inocente o culpable?

Si el ser humano sigue comiendo como ahora, se notará un incremento alarmante de las enfermedades, de la polución de las aguas y las emisiones de gases de efecto invernadero

La transición ecológica puede comenzar siempre y cuando el consumidor empieza a comer mejor y, sobre todo, menos. Según Clark, «es el primero que debe reaccionar. Si pide alimentos sanos, los restaurantes y la industria tendrán que adaptarse a su nueva dieta. Las empresas no ofrecen si no compramos”.

Sin embargo, Basulto no cree que haya que delegar toda la responsabilidad en el consumidor. “No se le puede exigir reaccionar cuando no tiene suficiente información y esta cambia cada día. Es un pez que se muerde la cola”. Es muy difícil cambiar de hábitos, por lo que haría falta partir de la educación. Sin embargo, no parece una solución factible en el mundo de hoy. “¿Cómo se pretende educar cuando la industria alimentaria invierte un dineral en deseducarnos? ¿De qué sirve dar una clase de nutrición a un niño si al salir tiene acceso a una máquina expendedora y a las redes sociales que le venden toda la mala comida?”, denuncia el científico.

Algunas medidas industriales y gubernamentales han demostrado ser mucho más eficientes, asevera el experto. Subir los impuestos sobre la carne procesada, prohibir la publicidad de los productos grasos y, sobre todo, disminuir su disponibilidad son iniciativas indispensables para cambiar las cosas. “Lo que más determina el consumo es el precio del producto. Hay que pensar en la gente que no tiene mucho dinero. Si hacemos que la buena fruta y la verdura sean más accesibles tanto en disponibilidad como en coste, la dieta occidental cambiará claramente”, concluye.

La Guía de Alimentación de la Generalitat de Cataluña, disponible online, propone las mismas soluciones: para proteger el planeta y la salud hay que comer más verdura, fruta, fibras integrales y menos carne roja, azúcares, sal y otros alimentos ultraprocesados.

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