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5 maneras de ayudar a los niños a aprender más y mejor

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¿Cómo aprenden los niños?

  • Por exploración: tocando, golpeando, poniéndose cosas en la boca
  • Por experimentación: probando, por ensayo-error
  • Por repetición: ¡tirando las cosas al suelo una y otra vez!
  • Por imitación: copiando a aquellos a su alrededor, ya sean adultos u otros niños

Aprenden de y a partir de todo aquello que hay en su entorno inmediato. ¿Y qué hay alrededor de un niño? Un montón de cosas, un montón de personas y un montón de situaciones—una infinidad de estímulos.

Ahora bien, nunca es el aprendizaje tan grande como cuando un adulto está presente. Es el adulto el encargado de mediar, trasladar y traducir cada estímulo al niño.

Erol mediador del adulto en el proceso de aprendizaje

El rol del adulto es facilitar al niño la comprensión de su entorno—hacer de vínculo. Existe cada vez más evidencia mostrando los impactos en desarrollo infantil de interacciones positivas y receptivas con los adultos. Por ejemplo, se ha demostrado que cuando los maestros manejan aspectos conductuales de forma intencional, atienden a los intereses del niño y canalizan su atención de forma receptiva, los niños mejoran su comportamiento en el aula y tienen también mejor desempeño académico.

Los juguetes, los hermanitos, los otros niños en el centro de cuidado o en la escuela, son necesarios y contribuyen al proceso de aprendizaje. Pero no son suficientes. El desarrollo infantil se potencia con la interacción con el adulto cuidador—en el hogar o en el centro de cuidado, donde muchos niños pasan una proporción considerable de su tiempo. Además, la consistencia—la presencia de un cuidador principal en cada ambiente—da seguridad al niño y refuerza su autoestima.

A continuación, exploramos 5 maneras en que los adultos pueden potencializar el aprendizaje de los niños:

1. Atender las señales y seguir sus intereses. Más allá de ofrecer afecto y cariño, fundamentales en y por sí mismos, el adulto puede identificar y responder a las formas de comunicación del niño, por ejemplo:

  • Nombrando el objeto o acción de su interés: “¿Qué estás señalando? ¡Ah! ¡El libro de cuentos del sol y la luna!”
  • Respondiendo si el niño sonríe o balbucea al realizar una acción: “Te gusta que te haga cosquillas en los pies, ¿verdad?”
  • Hablarle de aquello que está sucediendo: “¡Sí! te estoy poniendo los calcetines para que no tengas frío en los pies”.

2. Introducir nuevos conceptos, nombrando todo aquello que haya en el entorno. Durante el baño, por ejemplo, hablar de lo fría o caliente que está el agua, de seco y mojado, de las partes del cuerpo, mencionándolas y señalándolas. O a la hora del almuerzo, aprovechar para hablar de las texturas, los tamaños, las formas y colores de los alimentos.

3. Expandir el conocimiento del niño. Cuando miran o leen cuentos juntos, si el niño dice: “guau-guau”, añadir: “sí, ¡es un perro grande y tiene cuatro patas!”, señalándolas.

4. ¡Jugar! Jugar es el principal medio de aprendizaje para el niño, además de una gran diversión. Jugando, el adulto puede participar y potenciar el juego de roles—¡recuerda que los niños imitan todo lo que hacen los adultos! — o introducir retos y problemas que el niño tiene que resolver: jugando a abrir un tarro y sacar lo que hay en su interior, a armar un rompecabezas, a encontrar un objeto que hemos escondido, y un largo etcétera.
Recomendación: el adulto puede variar el juego, planteando retos cada vez más complejos, pero alcanzables. Si un juego es muy sencillo, y el niño puede resolverlo de inmediato, se aburre y pierde el interés. Si es muy complejo, se frustra y no quiere continuar.

5. Reconocer y reforzar los intentos y logros de manera positiva: felicitar al niño con aplausos, con besos, verbalizando su logro y sus intentos, promoviendo así su autoestima y animándolo a seguir aprendiendo.

Beneficios de la interacción de los adultos

Todas estas prácticas ayudan al niño de múltiples formas:

1. Desarrollando su lenguaje. Le exponen y le familiarizan con muchas y nuevas palabras—que va comprendiendo, interiorizando, y que poco a poco irá introduciendo en su propio vocabulario.

2. Promoviendo sus capacidades cognitivas y motrices. El niño se familiariza con conceptos complejos como causa y efecto, o la permanencia de objetos (el objeto no desaparece simplemente porque ya no lo veas).

3. Desarrollando y estimulando aspectos de función ejecutiva, como la atención, la perseverancia, la auto-regulación, entre otros, a través de enfrentarse y superar retos.

4. Fomentando su creatividad y su desarrollo socio-emocional. Promoviendo el apego, el vínculo afectuoso entre el niño y el adulto cuidador, tejiendo una relación cálida y próxima entre ambos.

5. Provocando su curiosidad y animándolo a querer aprender cosas nuevas.

La falta de tiempo, el cansancio, la presencia de otros niños, otras responsabilidades a menudo limitan la cantidad y calidad de las interacciones entre el adulto y el niño. Por ello, como adultos cuidadores, es importante que recordemos sus beneficios. Todos, desde nuestro ámbito como padres, familiares, vecinos, cuidadores, maestros, tenemos la responsabilidad de jugar este importante rol mediador en nuestra relación e interacción con los niños, contribuyendo así a impulsar su desarrollo al máximo potencial.

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Internet mueve más dinero que las sucursales

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Por primera vez, este canal superó en monto a las oficinas bancarias, y ya representa el 50% de las operaciones (entre consultas y transacciones).

espués de varios años de crecimiento a pasos agigantados, finalmente el internet le ganó a las oficinas como el canal más utilizado para hacer operaciones financieras.

De hecho, su participación ya llegó al 50 % del total. El año pasado, en el sector financiero se hicieron 6.333 millones de operaciones (entre consultas y movimientos de dinero), 16 % más que hace un año, de las cuales 3.159 millones correspondieron a internet.

Así lo señala el Informe de Operaciones 2018 de la Superintendencia Financiera, el cual señala que este canal fue de los pocos que aumentaron su participación en los últimos años, junto a la telefonía móvil y los corresponsales bancarios.

Incluso, los cajeros automáticos, que ocupan el segundo puesto en transaccionalidad, tienen una participación de 13 %, cuatro puntos menos que en el 2015. 

Las 6.338 oficinas que hay en el país concentran el 9 % de las operaciones, comparado con el 15 % de hace tres años. Mientras tanto, los datáfonos se han mantenido entre el 10% y el 11%.


Participación de los canales

Ahora, si se ve en monto, las transacciones hechas en el sector financiero ascendieron a 7.183 billones de pesos, dato levemente inferior al del cierre del 2017.

Es aquí donde, por primera vez, el internet supera a las oficinas. Por medio del primero se movieron 2.798 billones de pesos, frente a 2.690 billones de pesos en las sucursales. Justamente, los sitios web de las entidades financieras tienen ya una participación de 39%, 6 puntos más que en el 2015. En este mismo lapso, las oficinas perdieron 10 puntos y hoy pesan el 37%.

Según el informe de la Superfinanciera, el monto promedio por operación en internet bajó a 6,1 millones de pesos, mientras que el de las oficinas subió a 5,3 millones de pesos.

De lejos le siguen las transferencias entre entidades, con 16% de participación y un monto promedio por operación de 10,14 millones de pesos, los cajeros automáticos con 4 % (cada operación promedio es de 350.000 pesos) y los corresponsales bancarios, con 2%, aunque son uno de los canales en donde más ha aumentado la transaccionalidad, pues en tres años pasó de 270.000 a 350.000 pesos por operación.

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Cómo aprender a ser educado

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La educación es algo que se debe trabajar desde que las personas nacemos, y debemos esforzarnos en que sea buena hasta el último de nuestros días. Una persona educada debe serlo siempre y con todo el mundo. ¿Quieres saber cómo aprender a ser educado? Sigue leyendo y descubre los detalles más importantes para conseguirlo.

Pasos para aprender a ser educado:

  1. Sé amable. La amabilidad es una de las virtudes más importantes de la buena educación. Una persona amable siempre será encantadora, siempre generará un buen entorno, y a los demás siempre les gustará estar con ella. Una persona amable siempre está dispuesta a escuchar a los demás con una sonrisa, nunca te deja en mal lugar… una persona amable siempre será bien valorada por los demás.
  2. Amor. Mostrar amor a los demás es una muy buena señal de ser educado, pero no en el sentido que más se conoce de la palabra. Preocúpate por los demás, dales cariño en la medida adecuada, procura que siempre se sientan a gusto.
  3. Compasión. Sin duda es otra virtud que debe tener una persona educada, darse cuenta de que otras personas no merecen un mal trato por haber cometido un error, no alegrarse del mal ajeno, por ejemplo.
  4. Consideración. Una persona considerada, que respeta a los demás, siempre será una persona educada. Respeta todo de los demás, especialmente sus creencias y sentimientos.
  5. Cortesía. Un valor imprescindible para ser educado, siempre con buenos modales por difícil que pueda ser la situación a la que nos enfrentemos.
  6. Generosidad. Comparte sin esperar nada a cambio, ponte a disposición de quienes necesitan ayuda.
  7. Lealtad. Otra virtud muy importante en la vida es ser leal con los demás, especialmente con la gente que está más cercana a nosotros. Ser una persona leal implica no traicionar nunca a nadie, estar al lado de quien te tiene en su vida tanto en los buenos momentos como en los malos.
  8. Honradez. No cabe duda de que ser una persona honrada es un detalle imprescindible ya no solo para ser una persona educada, también para ser una buena persona.
  9. Humildad. Una persona humilde es una persona que no presume de lo que tiene, que no se corta en reconocer que se equivoca y quiere aprender de sus errores. Es uno de los valores más importantes que debe tener en su vida.
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El ahorro familiar en depósitos está en máximos pese a su nula remuneración

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Los hogares renuncian a asumir más riesgo para obtener rentabilidades mayores y se resignan a perder capacidad adquisitiva

Los ahorradores conservadores no saben qué hacer con su dinero. La exigua remuneración de los depósitos como consecuencia de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) de tipos de interés cero y negativos debería animar a buscar rentabilidades mayores en productos de más riesgo como fondos de inversión. Sin embargo, ante la  volatilidad de los mercados financieros y en plena incertidumbre económica, los ahorradores optan cada vez más por dejar su dinero en cuentas.

El dinero acumulado en depósitos bancarios por familias y empresas del país crece mes a mes y el pasado febrero alcanzó 1,054 billones de euros, máximo histórico, según datos del Banco de España. Los de los hogares superaron por primera vez los 811.000 millones, y los de las sociedades no financieras acumulan 243.200 millones.

Pero junto al volumen de ahorro acumulado en depósitos, lo llamativo es el ritmo al que está aumentando esa cifra. Hace un año el saldo de los depósitos de los hogares crecía a menos de un 1% interanual; pues bien, el pasado febrero, último dato disponible, se incrementó un 5,5% y encadena ya dos meses creciendo a más del 5%, según las cifras del supervisor. La situación es semejante en el caso de los depósitos de las empresas, que crecen ya al 7,5%.

«Para las familias y muchas empresas, los depósitos en los bancos ofrecen seguridad y garantía en un entorno de incertidumbre y volatilidad en los mercados financieros», explica el portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB), José Luis Martínez Campuzano, quien recuerda que es una tendencia que también se está viendo en toda la Eurozona, donde los depósitos de los hogares crecieron en febrero un 5,6%, y contando las empresas un 4,3%. En Alemania los depósitos de las familias crecen al 5%; en Francia un 5,7%, un 2,8% en Italia y un 4% en Portugal.

Represión financiera

Esta tendencia se antoja un sinsentido teniendo en cuenta la baja rentabilidad de estos productos. Las entidades financieras, que deben pagar al BCE un 0,4% por la liquidez que depositan en el banco central y compensar la caída del margen crediticio reduciendo la rentabilidad de los depósitos, están pagando a las familias españolas un raquítico 0,05% de media por un depósito a un año, y a las empresas un 0,25%.

Esto se ha traducido en una notable pérdida de ingresos financieros para los hogares. Desde 2008 los hogares han dejado de ingresar 23.801 millones por sus depósitos, el 3,3% de la renta bruta disponible, por esa reducción de la remuneración de los depósitos, según cálculos de BBVA Research. Y eso que en los últimos diez años el volumen de los depósitos españoles se ha incrementado en un 20%.

Además, teniendo en cuenta que la remuneración de las cuentas roza el 0% y que la inflación está en el 1,3% -el consenso de analistas la sitúa en el 1,4% en el conjunto del año-, al dejar la mayor parte de su ahorro en esos depósitos, familias y empresas están asumiendo perder capacidad adquisitiva.

Es lo que se llama la represión financiera, y que va a acentuarse con la decisión tomada hace un mes por el BCE de prolongar al menos un año más los tipos de interés en el 0%. Ayer mismo, el organismo con sede en Fráncfort publicó las actas del consejo de gobierno en que se adoptó esa medida, y durante la cual algunos de los consejeros plantearon extender los tipos cero no solo hasta final de año, sino al menos hasta marzo de 2020. Y aunque el banco central descarta una recesión, admite que el crecimiento de la Eurozona «probablemente estará por debajo de su potencial durante varios trimestres».

Aversión al riesgo

¿A qué se debe esta creciente prudencia de los ahorradores?El motivo es que para obtener rentabilidades algo más atractivas en ese entorno monetario, las familias deben asumir cada vez más riesgos, invirtiendo en productos más complejos como fondos de inversión, «unit linked» y Bolsa. Y lo cierto es que ante la baja rentabilidad de los depósitos, muchos movieron su dinero de imposiciones a plazo fijo hacia fondos de inversión, principalmente.

Sin embargo, la volatilidad de los mercados —el Ibex cayó en 2018 un 15%, su peor registro desde 2010—, coincidiendo con el inicio de la desaceleración económica, llevaron a los fondos de inversión a registrar en el año fortísimos números rojos. Más del 95% de los fondos cerraron con pérdidas: en conjunto se dejaron de media un 4,81%.

Eso supuso pérdidas para la inmensa mayoría de los partícipes e hizo que buena parte de los ahorradores conservadores que se animaron a asumir algo más de riesgo salieran escarmentados de esa experiencia. Aunque el pasado febrero lograron atajar la sangría, los fondos llegaron a encadenar cinco meses de suscripciones netas y entre septiembre de 2018 y enero de este año perdieron más de 4.948 millones de euros netos de patrimonio, pues las familias optaron por volver a refugiarse en sus cuentas a la vista y depósitos a plazo.

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