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Ciudad de México marchará por la vida este 18 de mayo

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La 8ª Marcha por la Vida reunirá a miles de participantes en Ciudad de México este 18 de mayo.

La manifestación, un festival de alegría bajo el lema “Unidos por la Vida”, comenzará a las 9:30 a.m. en el Monumento a la Madre, para dirigirse hacia el Congreso de la Ciudad de México.

En diálogo con ACI Prensa, Alison González, vocera de Pasos por la Vida, plataforma que organiza cada año la marcha en la capital mexicana, destacó que esta manifestación “siempre ha tenido una perspectiva propositiva, buscando diálogo y de manera laica, es decir que abrimos la puerta a todo aquel que quiera entrarle a la defensa de la vida”.

Esta manifestación en defensa de la vida, subrayó, trasciende el factor religioso, pues están abiertos a la participación “de personas agnósticas, de personas ateas”, así como “cristianos, judíos e incluso budistas”.

Así también, la marcha busca atender el sector político y “abrir espacios” para quienes “están defendiendo la vida, independientemente del partido político al que pertenezcan”.

El aborto es un delito en México, despenalizado en algunos estados por causales como violación o riesgo de la vida de la madre. En la capital del país, en 2007, esta práctica fue despenalizada hasta la semana 12 de gestación.

Mientras algunos piensan que esta batalla cultural en defensa de la vida “está perdida”, para Alison González “hay mucha esperanza”.

Frente a los proyectos legislativos presentados en los últimos meses, que buscan abrir las puertas al aborto incluso desde la Constitución, “ha habido una mayor reacción por parte de la gente, que si en un tiempo se mantenía en una postura neutral, ha respondido de forma favorable a todo el tema de la defensa de la vida”.

Además, indicó, hay más gente que “está buscando una maestría en bioética e impartiendo cursos a jóvenes. Por ejemplo Pasos por la Vida, que se da a la tarea de formar jóvenes a lo largo del año”.

La Marcha por la Vida de este 18 de mayo, añadió, será un “evento totalmente alegre y pacífico”.

Vida

Por qué la gente de clase alta se cree más competente de lo que realmente es

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«Piensa que puedes, y podrás» es uno de los mantras más repetidos de los últimos tiempos, uno que ha permitido llenar hojas de libros de autoayuda, invitándonos a intentarlo y a mantener un espíritu positivo, sea cual sea el objetivo final. Todo es posible; está en tu mano… o quizá no. Porque el ecosistema social en el que nacemos y nos criamos, así como la posición que ocupamos en la cadena trófica es determinante a la hora de definir el éxito de la mayoría de las personas. Ahora también lo es el grado de confianza en nosotros mismos y en nuestras posibilidades, que, según un nuevo estudio, no nace precisamente de la lectura de literatura de autoayuda.

Es la conclusión a la que ha llegado un equipo de investigadores en un nuevo último estudio, recientemente publicado en la revista científica Journal of Personality and Social Psychology. Su trabajo apunta no solo que los individuos de clase alta tienden a subirse a la parra de la autopercepción y muestran un envidiable «exceso de confianza» incluso cuando sus habilidades o conocimientos no superan a los de la media, sino que esos altos niveles de estima propia son, a su vez, percibidos como mayor competencia por el resto de la gente, completándose así un círculo virtuoso que los impulsa más alto en la escala social.

Para ratificar su tesis, el equipo formado por Peter Belmi (Universidad de Virginia), Margaret Neale (Universidad de Stanford) y David Reiff y Rosemary Ulfe (LenndoEFL, Singapur) hizo varios experimentos. El primero analizó el comportamiento de más de 150.000 dueños de pequeñas empresas en México durante el proceso de solicitud de un préstamo. Su clase social se midió teniendo en cuenta sus niveles educativos y de ingresos, y pidiéndoles que se situaran en una escala en comparación con otras personas de su país. Después, los científicos los sometieron a un test de memoria −aunque la tarea estaba diseñada para predecir en qué medida la persona fallaría a la hora de devolver el crédito− y se les solicitó, además, que valoraran su desempeño en comparación con otros participantes. El resultado fue esclarecedor: los empresarios de clase más alta obtuvieron mejores resultados pero no a un nivel tan alto como habían imaginado.

La elevada confianza en sus capacidades que demostraron estos sujetos fue corroborada por un segundo experimento, en el que participaron 230 estudiantes de la Universidad de Virginia, en Estados Unidos (EE UU). En este caso, la clase social se midió contemplando cómo se veían con respecto a otras personas en Estados Unidos, y los ingresos y la educación de sus padres. A todos ellos se les propuso jugar a una especie de trivial. Los procedentes de un estrato social más alto no lograron mejores resultados que sus pares de origen humilde, aunque sus privilegiadas mentes no admitían discusión sobre su vasto (en este caso fue realmente basto) nivel de conocimiento.

Una autoconfianza que se mama desde la cuna

El nuevo estudio no es el primero que se centra en este análisis de las clases sociales. Diversas investigaciones previas confirman que las personas de clase social más alta tienden a puntuar alto en autoestima y narcisismo, piensa con más frecuencia que tiene poder y control sobre las situaciones, y se considera mejor que la media. Unas joyitas: el yerno ideal o el cuñado sabelotodo, depende del prisma con que lo miremos. Pero ¿cuál es el motivo exactamente? ¿Qué tiene que ver con esto la clase social?

Los investigadores apuntan a que esa seguridad supina en uno mismo está relacionada con su deseo de perpetuar la posición, pero que no es la única causa. «La gente de mayor estatus tendrá que enfrentarse a menos desafíos a lo largo de su vida, lo que hace que tengan mayor confianza en ellos mismos. Nos atribuimos nuestros logros, a menudo obviando aquellas otras circunstancias que nos han llevado a esos éxitos», asegura David Dunning, autor de otra investigación sobre cómo funciona y se configura el exceso de confianza. El profesor de psicología de la Universidad de Michigan, en EE UU, no cree que existan rasgos de personalidad característicos de cada clase social, y prefiere centrarse en las desventajas y ventajas asociadas a cada estrato. Estas diferencias son a menudo invisibles: sobrevaloramos nuestras cualidades innatas y vinculamos nuestros logros exclusivamente a nuestro esfuerzo, sin reconocer la importancia que el contexto tiene a la hora de determinar nuestro destino.

«La confianza se construye sobre la base de nuestras experiencias de éxito, de los fallos que hemos cometido, de lo que otra gente dice sobre nosotros y de las historias que contamos sobre nosotros mismos», explica Dunning. De este modo, cuando todo es favorable a nuestro alrededor, desprender positividad y creer sin fisuras en nuestras posibilidades no entraña ninguna dificultad. Lo mismo sucede «con la cantidad de riesgo que estás dispuesto a asumir, que depende de la cantidad de recursos que tengas», recuerda el sociólogo Ildefonso Marqués, en especial si se trata de un riesgo a largo plazo: «Es muy difícil pensar en el futuro cuando no tienes recursos», matiza. O sea, que, para las clases más bajas, un fallo supone un lujo prohibitivo e inasumible.

Las apariencias engañan

Comprobados los vínculos entre clase social y exceso de confianza, el equipo de Belmi se planteó un último reto: analizar las consecuencias de esos altos niveles de seguridad propios de la gente más acomodada. Con ese fin, reunió a un nuevo grupo de 236 estudiantes a los que invitó a responder a un test de 15 preguntas y valorar su desempeño, con el objetivo de medir tanto sus capacidades como su nivel de autoestima. Después, los sometió a una entrevista de trabajo simulada, en la que todos los jóvenes se enfrentaron a las mismas preguntas. Esas pruebas pasaron a continuación a una comisión de evaluación en forma de grabación. Et voilà! Para escasa sorpresa de los investigadores, el comité fue un pelele cognitivo en manos de los convincentes conejillos de indias de alta alcurnia y seleccionó aquellos perfiles que habían valorado más positivamente su participación en la prueba. Es decir, su exceso de confianza se había convertido en mayor competencia a ojos de otras personas.

Algunas de las características asociadas a los individuos con más seguridad son que tienden más a hablar en voz alta y hacerse notar en el grupo; su estilo de comunicación es más taxativo y relajado, por lo que es habitual que sus interlocutores lleguen a pensar no solo que son más competentes sino también que merecen estar más arriba en la jerarquía social. De hecho, según este estudio, es habitual que las personas realmente más competentes adopten comportamientos que no exhiban su inteligencia o sus conocimientos por lo que, a menudo, pasan desapercibidas. De esta manera, «en situaciones sociales en las que la competencia es ambigua, los observadores pueden no distinguir de manera precisa quién es competente y quién simplemente aparenta serlo», precisa el documento.

Dunning confirma esta teoría: «Valoramos a las personas por sus palabras, por su forma de expresarse, por lo que solemos pensar que la gente que muestra más seguridad en sí misma sabe de lo que está hablando. Una persona con mucha confianza es más persuasiva, y eso influye». Lo bueno, en opinión de este experto, es que esa ventaja tiene una vida corta si no queda avalada por los hechos.

Las clases sociales existen, y así se perpetúan

El nuevo análisis arroja nueva luz sobre los mecanismos que influyen en la perpetuación del conglomerado social, convirtiéndose la confianza en uno mismo en un cimiento más. «Es la estructura económica la que modela nuestra estructura social», confirma el doctor en Sociología Ildelfonso Marqués. El autor de la obra La movilidad social en España −que analiza de forma exhaustiva el cambio de las condiciones sociales en España entre 1950 y 2009−, recuerda que, a pesar de que la educación ha permitido que el concepto de clase tenga menos peso que en el pasado, del 30 al 40% de las clases sociales en los países avanzados se siguen compartiendo con el padre. Y, cuando se produce movilidad social (el paso de una clase a otra), esta es, normalmente, de tramo corto.

«En una sociedad en que existen la economía de mercado y la familia nuclear, pensar que la movilidad social no tiene un tope es un poco ingenuo. No todo el mundo tiene el mismo punto de partida. Es como si fuera una carrera de atletismo: los más avanzados parten muy cerca de la meta y los más retrasados parten muy lejos, de modo que, por mal que lo hagan los primeros, siempre conseguirán llegar antes a la meta y triunfar en la vida», añade el también profesor de la Universidad de Sevilla.

Esa desigualdad se mantiene también cuando, superando las barreras ya reconocidas, se consigue subir el escalón e irrumpir en otra clase social. Según las cifras de la London School of Economics y el University College London, incluso cuando comparten nivel educativo, posición y experiencia con sus pares más privilegiados, los individuos de origen más humilde ganan de media un 7% menos. «Un directivo que tenga un padre directivo cobra más dinero que el directivo que sea hijo de un jornalero, por el reparto social de mejores posiciones», asociado al poder adquisitivo, el capital educativo y cultural y la red de contactos, confirma Marqués. Algo que, ¡sorpresa!, se acentúa en el caso de las mujeres.

Ante este panorama, el resorte menos conflictivo y pragmático suele ser la resignación: «Te conformas antes, porque la ambición está estructurada socialmente: cuanto más lejos está aquello a lo que aspiras, más te frustras y haces de la necesidad virtud», advierte el sociólogo.

Tenerse en alta estima también tiene inconvenientes

Pero no es oro todo lo que reluce para los pudientes. Esta autopercepción tan sesgada de sus competencias es un arma de doble filo para las personas de alto rango que puede pinchar la burbuja de sus expectativas llevándoles a paladear un sabor desconocido para sus pituitarias vitales: el fracaso. El virtuosismo que se les concede y la red de seguridad que poseen les empujan a asumir más riesgos, lo que, por pura estadística, incrementa las probabilidades de morder el polvo en su caída desde el vértice de la pirámide social. Seguridad no siempre es sinónimo de éxito, como puntualiza el psicólogo estadounidense David Dunning: «Es difícil de defender esa afirmación si la comparamos con los datos que confirman que el 80% de las start-up mueren antes de los 5 años. Es tan cierto que la gente con confianza tiene éxito como lo es que un número aún mayor de personas con la misma confianza fracasa».

A escala macrosocial, que la falta de competencia se camufle con tanta facilidad tras el exceso de confianza tiene también sus peligros. «Hay una pérdida de talento tremenda, porque no se ficha siempre o necesariamente a las personas más inteligentes. Y estar gobernados por mediocres supone un problema», advierte Ildefonso Marqués. ¿La solución? Según el profesor de la Universidad de Sevilla, meritocracia real: un poco más de burocracia o institucionalización (por ejemplo, exámenes de acceso para determinados puestos de trabajo) que establezcan unas líneas de juego si no iguales, al menos conocidas por cualquier individuo. Y confianza, sí, pero en su justa medida y para todos por igual.

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El reinado de los algoritmos en tu vida (aunque no lo sepas)

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Si haces una búsqueda en Google y le pides a un amigo que haga lo mismo, tendréis resultados completamente distintos. ¿El motivo? El triunfo de los algoritmos en tu vida. Google lanzó en 2009 la nueva personalización en los buscadores: 57 indicadores que estiman cómo eres y qué te gusta y con todo ello, te arroja la información más acorde a tus gustos. Tiene ventajas, no lo discutimos, nos ayudan a seleccionar información en el maremagno en el que nos encontramos. Pero los algoritmos también presentan muchos inconvenientes que afectan a nuestro día a día aunque no nos demos ni cuenta, según Eli Pariser en su libro “El efecto burbuja”.

Google no es el único, ni mucho menos. Yahoo, Facebook o YouTube te van a mostrar los anuncios que más encajan a tu perfil. En el caso de Netflix, por ejemplo, el 60% de las propuestas que te sugieren son en base a conjeturas personalizadas acerca de tus gustos. Así pues, los algoritmos piensan por nosotros y nos hacen la vida más fácil, pero también más irreal y filtrada.Esto es lo que denomina Pariser la “burbuja de filtros”, que altera nuestra manera de encontrar ideas e información. Así, se comprobó en las últimas elecciones estadounidenses y las famosas fake news o noticias falsas. Mientras que jóvenes de Macedonía llegaban a facturar 10.000 dólares por cada noticia inventada, los algoritmos las ponían en la mesa de los potenciales votantes a Trump gracias a todos los cálculos que habían hecho día tras día. Y, cuidado, recordemos que nadie es insensible a este tipo de información. Aunque el 60% de los españoles creamos que podemos distinguir entre la verdad y lo inventado, se ha comprobado que el 86% nos equivocamos, como se desprende de un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid y Simple Lógica.

Así pues, accedemos a una información permanentemente filtrada y sesgada y tomamos decisiones políticas, sociales o emocionales en base a ello. Y por si todo lo anterior fuera poco, además, creamos colmenas de pensamiento en grupos de whatsapp o de amigos, en los que repetimos la misma matraca una y otra vez, confirmando que tenemos razón. Ante esto, ¿qué podemos hacer?

Lo primero de todo, rodéate de raros (gente diferente a ti). Busca gente diversa, que te haga cuestionarte constantemente lo que piensas. Si tu entorno y los queridos algoritmos te dan la razón, tienes poco margen de maniobra para ver el mundo desde otros ojos. Sigue a personas con criterios diferentes a ti en las redes sociales, acércate a gente que sea muy distinta y, simplemente, escucha.

Segundo, apóyate en fuentes fiables. Las noticias sensacionalistas tienen más posibilidades de correr como la pólvora por las redes sociales. Marc Amorós García recoge en su libro fake news un vaticinio de la consultora Gartner: en apenas cuatro años la mitad de las noticias que leamos serán inventadas. Así pues, para prepararnos para una emocionante escalada de información ruidosa necesitamos apoyarnos en fuentes serias y rigurosas.

Y tercero, conviértete en un buscador de arrugas, como propone Jesús Alcoba en una de sus conferencias. Los algoritmos y el pensamiento colmena tienden a forzarnos a un pensamiento único. Tu objetivo es salirte de ahí. Al igual que el Photoshop crea rostros perfectos, sin imperfecciones o arrugas y alejados de la realidad, necesitas buscar lo diferente y disfrutar de ello. Solo así conseguirás entrenar esa mirada distinta y más amplia.

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Cómo tomar responsabilidad de ti mismo y tu vida

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Ser responsable de todo lo que nos sucede y de lo que vivimos es sumamente importante para crecer y mejorar como individuos, pero es super común que culpemos a alguien o algo más por lo que nos sucede o por lo que experimentamos en nuestra vida, o simplemente pensemos que son las circunstancias que nos tocaron y ni modo. Pero una vez que logramos sobrepasar esta actitud estaremos en posición de crecer y progresar y lo más importante aprender de nuestros errores.

Es bien común que nos sintamos mal por que nos equivocamos o que nos reprochemos lo que hicimos o lo que no hicimos, pero aquí es donde existe una línea muy fina entre tomar responsabilidad y culparnos a nosotros mismos. Verás el hecho de que cometamos errores y que los aceptemos nos hace crecer, nos hace aprender la lección y mejorar.

Pero si nos culpamos, nos quedamos viviendo en ese momento, tratando de cambiar algo que no es posible cambiar y tratándonos mal a nosotros mismos o diciéndonos cosas que estoy segura si fuera otra persona no las diríamos, algo como: «hay que tonto soy», «¿cómo pude hacer eso?» o «ash, eso me pasa por estúpido» o cualquier forma que se le parezca.

Y claro también existe el lado totalmente opuesto, que es el culpar a alguien más o a las circunstancias por lo pasado, sin tomar responsabilidad alguna por lo sucedido o por lo hecho.

Son usualmente las personas que cometen errores y vuelven a tratar una vez más las que suelen ser más interesantes y las que a final de cuentas tienen más éxito y están más satisfechas con su vida.

Obvio, la mayoría de nosotros quiere evitar cometer errores o equivocarnos pero es cierto que habrá momentos que no vamos a poder evitarlos, y es ahí donde debemos aceptar que sucedieron, analizar la situación y aprender de ella, por lo que la próxima vez seguro no realizaremos lo mismo y seremos mejores.

Algunas acciones que dicen que no eres totalmente responsable de ti mismo y de tu vida:

Tratas de gustarle a todo el mundo 

Es decir dependes que las demás personas te reconozcan, te aprueban, te digan que si eres muy bueno o que los demás te acepten. Esto muchas veces tiene que ver con una necesidad de aprobación y de aceptación vinculada con la autoestima, pues de alguna forma no te aceptas y no te amas a ti mismo. 

La mayor parte del tiempo estas enojado, eres hostil y/o estás deprimido

Sientes que la vida apesta o que la vida es muy injusta, tu forma de pensar en general tiende a lo negativo. Te ese difícil ver el lado bueno o ya estás tan acostumbrado de ver las cosas malas que ya no ves el lado positivo. 

Ser responsable de tus reacciones - Hábitos Exitosos

Tienes miedo o sufres de ansiedad

No sientes confianza en ti mismo para tomar decisiones o para tomar ciertos retos. Tienes miedo de las cosas que decides o de lo que puedas hacer o de que vaya a resultar bien. Por lo mismo, es difícil que cambies de hábitos, que te arriesgues a salir de tu zona de confort. Aun cuando tu zona de confort no la disfrutas o te es cuesta trabajo levantarte en las mañanas para vivir tu vida. 

No tienes salud o te falla la salud tanto física como mental.

Tiendes a sentirte angustiado o estresado todo el tiempo, y por lo mismo tu salud se está viendo dañada o deteriorada. 

Relaciones poco sanas - Hábitos Exitosos

No puedes confiar en nadie

Dudas que las demás personas te puedan ayudar o te puedan proveer lo que necesitas, por lo mismo tienes relaciones poco sanas, poco estables o duran muy poco. 

Pones resistencia a la vulnerabilidad

Tienes miedo de que los demás te vean como vulnerable por miedo a que te lastimen. Y esta es una de las razones por las cuales la gente tiene miedo a expresar sus emociones, por miedo a que los rechazen o los lastimen más. 

Hay solamente dos errores que uno puede hacer a lo largo del camino hacia la verdad; no ir hasta el final del camino, y no iniciar. Buda

Si tomas la responsabilidad de ti mismo y de tu vida desarrollarás el hambre para alcanzar tus sueños

Cómo tomar responsabilidad de ti mismo y tu vida

Es necesario que empieces a desarrollar la habilidad para tomar tu responsabilidad, toma en cuenta que no se va a desarrollar de una día para otro, más bien hay que dar pequeños pasos para mejorar tu autoestima y que tú te empieces a dar cuenta que realmente la decisión de cómo vivir tu vida y como desarrollarte radica únicamente en ti. Eres tú quien debe aprovechar cada oportunidad que tienes y sacar el mayor provecho de ella.

Analiza cómo respondes a otras personas, cómo actúas en determinadas situaciones.

De qué forma reaccionas en situaciones que salen de tu área de confort, o cuando no te sientes seguro de ti mismo. Tiendes a reaccionar de forma agresiva o te da pena y prefieres alejarte de esas situaciones. Analiza cómo son tus relaciones personales, la gente con la que convives a diario, tus amigos, compañeros, pareja, familia. ¿Qué patrones puedes determinar? ¿Tiendes a ser demasiado duro o tiendes a poner extra atención en los demás y poca a ti mismo?

En situaciones en dónde actúas de forma negativo o agresiva trata de ir cambiando el comportamiento y siendo más consciente de esos momentos. Antes de emitir una palabra o actuar impusilvamente trata de preguntarte si la situación es realmente importante para ti como para que reacciones de esa forma. La mayoría de las veces de darás cuenta que son cosas que no tienen mayor importancia para ti, es decir, si una persona no piensa como tu realmente no afecta ni tu pensar ni tu vida, entonces ¿por qué lo haces tan importante que te quita la calma y la tranquilidad?

Date cuenta que tu paz interior y tu salud son más importantes que cualquier opinión o acto que suceda a tu alrededor.

Reconoce que tú y sólo tú eres responsable de las elecciones que has hecho en tu vida

Esto como te lo mencioné antes puede que lo tomes como una forma para culparte, pero si comienzas a tener un pensamiento más positivo, te darás cuenta que todo es una oportunidad para mejorar, para aprender. Y finalmente, todo lo que ha sucedido en tu vida ha hecho que seas la persona que eres ahora, aun cuando hayas experimentado algo que no te hace muy feliz o que pienses que no fue la mejor forma de actuar al final te trajo a este momento en tu vida. Y siempre, siempre hay algo que agradecer de cómo eres y cómo estás el día de hoy.

Cuando dejas de criticarte y ser más compasivo contigo mismo te darás la oportunidad de disfrutar más tu vida, pero no sólo eso, sino que además podrás ser más proactivo haciendo que tus resultados y tu vida misma sea mejor cada día.

Sé más abierto, abre tu mente y tu corazón

El ser más positivo te ayudará a ser más abierto mental y emocionalmente. Esto te ayuda a tener una mejor actitud ante la vida y te permite disfrutarla más. No significa que no vas a tener malos momentos o malas experiencias significa que no las vas a sufrir tanto, y al fina del día podrás ver las cosas positivas que cada experiencia te puede dar.

El ser más abierto también involucra que puedas abrirte a más posibilidades y no rechazar todo al primer contacto. Es darte la oportunidad de tener otras experiencias, esto sólo va a enriquecer tu vida y a lo mejor te dará más oportunidades para ser más exitoso y ser más feliz. Sólo reflexiona, si lo que estás viviendo en este momento no te gusta, entonces por qué no darte la oportunidad de descubrir nuevas cosas. Olvídate de los prejuicios y ábrete al cambio.

Permite que te ayuden

Muchas veces nos negamos a pedir ayuda o a aceptarla, tal vez porque no nos gusta, tal vez porque nos hace sentirnos vulnerables, pero recuerda que cuando recibimos ayuda podemos acortar el camino de aprendizaje y nos da más oportunidades de ser agradecidos. La ayuda no te hace ser más débil, te hace compartir una experiencia y aprender más. El poder compartir un reto con alguien más siempre te traerá beneficios, sino lo hace más corto a lo mejor lo hace más divertido.

Libérate de los miedos y las creencias irracionales

Muchas de las cosas que nos limitan constantemente son nuestros miedos y las creencias irracionales, esas con las que creciste y que nunca te preguntaste si en realidad las crees o van de acuerdo a tu forma de ser y de pensar.

Concéntrate en lo que realmente quieres, busca dentro de ti cuáles son tus deseos, qué es lo que te hace feliz. Al abrir tu mente y no pensar en tus miedos te permitirá enfocarte en tus objetivos y las formas infinitas que tienes para lograrlos.

Existen algunas técnicas para vencer tus miedos y la ansiedad, pero lo primero que yo te aconsejo es ser más consciente de lo que piensas y estar atento a tu forma de sentir. Este es el primer paso para poder cambiar algo.

Libérate de tus enojos, las culpas, la inseguridad y la desconfianza

Los enojos, la culpa, la inseguridad y la desconfianza son sentimientos que no te llevan a nada, no producen absolutamente nada, al contrario te disminuyen, te van quitando tiempo y energía que puedes utilizar en otras cosas más positivas y sobretodo que puedes ocupar en tu propio desarrollo personal.

Pensamos que es nuestro derecho sentirnos enojados o culpar a los demás por algo, pero lo cierto es que aunque es tu derecho,e estás desperdiciando la vida en pasarla en enojo, tristeza o inseguridad. Es recomendable que comiences a desarrollar una inteligencia emocional, que no quiere decir que no vas a tener emociones quiere decir que sabrás reconocerlas a tiempo y podrás manejarlas de formas más positivas.

Toma algunos riesgos, prepárate para el cambio y esto te hará crecer.

Se más positivo y el resultado siempre lo verás como bueno, no importa si las cosas no salen como lo esperabas siempre hay algo bueno que puedes sacar de cualquier situación. Prepararse para el cambio es simplemente abrirse a nuevas oportunidades y con esto nuevas experiencias que enriquecerán tu vida.

Dejar de quejarte también puede ayudarte a cambiar tu mentalidad a una más positiva y abierta, y un método muy fácil que puede ayudarte a lograrlo es adoptar una práctica de gratitud.

Utiliza afirmaciones

Las afirmaciones positivas te ayudarán a ser más consciente cuando eres negativo, tengas miedo, le eches la culpa a alguien más, etc. y que puedas sentir más confianza en que eres tú el que realmente decide como tomar la situación y qué hacer como para mejorarla o sacarle el mayor provecho. Te ayudan a generar una mejor actitud hacia ti mismo y hacia lo que rodea.

Dialoga contigo mismo y recuérdate lo abierto, positivo y optimista que eres.

Afirmación para tomar responsabilidad de tu vida

Estoy en control de mi mundo y de mi cuerpo.

Soy responsable de mi mismo.

Me libero de todo el estrés innecesario y

permito que mi cuerpo y mi mente se relajen y se mantengan en un estado de tranquilidad continuo.

Estoy en calma y relajado.

Tengo una actitud mental positiva y optimista.

El Poder de las Afirmaciones para transformar tu vida

Este libro cuenta con el reto de los 21 días con ejercicios profundos que te llevarán a descubrir los bloqueos mentales que tienes, te ayudarán a sacarlos a la luz y así poder trabajar con ellos mediante las afirmaciones y hábitos diarios para mejorar tu vida y transformarla.Obtén tu libro y empieza el cambio ahora mismo.Lo puedes adquirir en iTunes, Kindle y Amazon.

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