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Amor y Sexo

Las alteraciones del deseo y los trastornos eyaculatorios, entre las disfunciones sexuales típicas

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Las disfunciones sexuales más habituales en el varón son «la disfunción eréctil, trastornos eyaculatorios, dolor genital crónico, hipogonadismo y otras como enfermedad de la Peyronie o priapismo». En la mujer, son « las alteraciones en la fase de deseo, excitación y de orgasmo, donde hay que hacer una especial mención a la etapa de la menopausia o climaterio», según el médico de familia y sexólogo Luis Angel Prieto Robisco.

El XXVI Congreso Nacional de Medicina General y de Familia, que ha tenido lugar en Santiago de Compostela, tuvo en cuenta que «la salud sexual es una de las mayores preocupaciones en el ámbito de la vida de todas las edades, tanto en la pubertad, comoadolescencia, edad madura y avanzada», según los expertos. En base a esto, la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) hizo una actualización en las disfunciones sexuales más prevalentes, tanto del varón como de la mujer.

«Los trastornos sexuales son el síntoma centinela de muchas enfermedades, por ejemplo, la disfunción eréctil que se adelanta a la cardiopatía isquémica unos años y debe de tenerse muy en cuenta», señala Prieto, quien también advirtió que «toda disfunción afecta a la relación de pareja tarde o temprano y toda mala relación interpersonal va a incidir negativamente en la vida sexual de la misma».

El experto en Sexología considera que debe de aumentarse la formación en salud sexual, no solo en el colegio, también en la universidad y en la formación de los futuros médicos, así como en el postgrado. «Es especialmente buena a este nivel para conocer la anatomía, fisiología, neurología y endocrinología, psicología, antropología y relaciones sociales».

Además, Prieto cree imprescindible aumentar la formación en edades tempranas para «eliminar aspectos machistas del patio del colegio y de la sociedad». Es prioritario ya que, según el experto, “el porno es el peor educador sexual» y «los límites se ponen dentro de la pareja, sea como sea». En cuanto a las recomendaciones de la tercera edad, los mayores «no deben renunciar al conocimiento y a las expectativas que la ciencia les abre, con los nuevos tratamientos y terapias».

El XXVI Congreso Nacional de Medicina General y de Familia también ha puesto el foco en cómo afectan a la esfera sexual las enfermedades metabólicas o cardiovasculares, así como el cáncer, ponencia que corrió a cargo de la médico de Familia del Centro de Salud Sanlúcar Barrio Bajo (Cádiz), la doctora María José Castillo Moraga.

Amor y Sexo

Estos 5 juguetes sexuales han conquistado Amazon, ¿te conquistarán también a ti?

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“El 70% de los encuestados incorpora los juguetes sexuales a su rutina de pareja para mejorarla”, según lo confirma un reciente estudio de la reconocida firma sueca de artículos eróticos de lujo LELO. Y es sabido por todos: este tipo de instrumentos ayudan a establecer relaciones sexuales más divertidas y creativas.

Y es que cuanto mejor se conozca una persona a sí misma, más placer conseguirá en el sexo compartido. Por supuesto, para este fin, nada mejor que aprender qué teclas hay que pulsar, de qué forma y durante cuánto tiempo con la ayuda de vibradores y demás gadgets eróticos.

No en vano los juguetes sexuales se han convertido, en la actualidad, en fieles compañeros de cama para hombres, mujeres y parejas y se están creando con las tecnologías más innovadoras y los diseños más vanguardistas para no solo lograr máximo placer, sino también seguridad y mejoras en la salud y la vida sexual.

Así que ha llegado la hora de escoger el tuyo. Por eso hemos hecho la búsqueda por ti y hemos seleccionado los dispositivos más completos de LELO que, además, son éxito de ventas en Amazon y cuentan con la aprobación de sus usuarios. Aquí un análisis de los cinco que nos han conquistado. Y tú, ¿te vas a dejar conquistar también?

SONA: el innovador masajeador sónico

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Uno de los requisitos vitales a la hora de diseñar juguetes sexuales es conocer bien la anatomía tanto femenina como masculina: sobre todo porque con cada nuevo modelo se trata de estimular las mismas terminaciones nerviosas y hay que reinventarse. Ser revolucionario es fundamental para lograrlo, y por eso el dispositivo SONA -lanzado por LELO en 2018- se ha convertido sin remedio en el best-seller de la marca. Y es que se trata de un sistema único que estimula el clítoris a través de ondas sónicas: no son vibraciones como las del resto de juguetes convencionales, sino sutiles pulsaciones que afectan tanto a la parte externa como a la interna de la anatomía femenina y que, por cierto, no hacen ruido.

Además, cuenta con 8 modos diferentes entre los que encontrar la sensación más placentera y es 100% sumergible -está formado por una sola pieza de silicona que cabe en la palma de tu mano- para que puedas llevarlo contigo a la bañera y también lo laves fácilmente.

Se vende y tres colores diferentes y se recarga mediante conexión USB (no necesita pilas): en tan solo una hora de carga garantiza una hora completa de placer.

¿Cómo se utiliza?

1. Acerca SONA a tu clítoris.
2. Enciéndelo y prueba con distintos modos pulsando sus botones diseñados para pulsar con los ojos cerrados.
3. Encuentra la intensidad ideal y disfruta.

SORAYA: el vibrador de doble acción

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El concepto de intensidad va unido a este diseño desde su concepción: se creó especialmente para satisfacer los placeres más exquisitos tanto de forma externa como interna. Su doble acción se basa en la activación de dos potentes pero discretos motores para estimular, por un lado el punto G y, por otro, el clítoris.

Sus usuarios aseguran haber sentido orgasmos mucho más placenteros y admirar tanto su acabado suave y sedoso como los 8 modos -que van desde un delicado cosquilleo hasta una intensa vibración- que se adaptan a diferentes situaciones, incluida cualquiera debajo del agua.

Es recargable, por lo que no necesita pilas, y con una carga funciona a pleno rendimiento hasta durante 4 horas. Lo encontrarás en tres colores diferentes.

¿Cómo se utiliza?

1. Introduce SORAYA en tu vagina y acércalo a tu clítoris.
2. Juega con sus distintas vibraciones sobre las dos zonas erógenas.
3. Relájate y descubre de forma gradual cuál es tu potencial orgásmico.

GIGI 2: el vibrador icónico que estimula el Punto G

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Un clásico reformulado con maestría: con una punta lisa especialmente diseñada para estimular el Punto G que lo ha convertido en el vibrador más famoso de su categoría. Y es que si desempeña a la perfección el masaje interno, también resulta excitante y versátil para la fricción externa.

Cuenta con 8 modos de vibración que funcionan a doble potencia aplicando vibraciones casi 100% silenciosas y, por supuesto, también se puede utilizar en el baño o la ducha.

Está disponible en cuatro colores diferentes y, tal y como sus compañeros, se carga a través de conexión USB.

¿Cómo se utiliza?

1. Sujeta GIGI 2 hacia abajo y masajea tu clítoris probando distintos modos de vibración.
2. Introdúcelo en tu vagina y muévelo de afuera hacia adentro mientras vibra.
3. Empuja suavemente su asa hacia abajo para ejercer más presión en tu punto G.

Tiani 3: el prestigioso masajeador para parejas

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Su antecesor ganó uno de los premios más prestigiosos por su diseño y, ahora, la nueva versión reaparece mejorada y ofreciendo doble potencia y vibración. Está creado para estimular especialmente el clítoris consiguiendo una comodidad máxima gracias a su diseño suave de silicona, pero también se inserta en la vagina: su tamaño permite, además, utilizarlo a la vez que se practica la penetración y conseguir satisfactorias vibraciones para ambos miembros de la pareja.

Se maneja a través de un mando conectado a él que te permite jugar sola o en pareja de forma sencilla y controlar sus movimientos y modos de vibración con tan solo mover el mando con tus manos. Ambas piezas pueden utilizarse también en el agua.

Está disponible en tres colores y se recarga mediante cable USB, aunque el mando sí necesita dos pilas pequeñas (AAA).

¿Cómo se utiliza?

1. Inserta el pequeño estimulador TIANI 3 en la vagina y coloca el masajeador más grande sobre el clítoris. Hazlo antes de la penetración.
2. Maneja sus modos de vibración y su movimiento con la ayuda del mando a distancia.
3. Estimula ambas zonas para pasar después a la penetración sin retirarlo.

Loki: el vibrador masculino para orgasmos intensos

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Dedicado especialmente para el hombre, este dispositivo es atrevido, potente y perfecto para estimular la próstata y alcanzar un orgasmo de lo más intenso. Es curvo y delicado y, tal y como han confirmado sus usuarios, tiene una forma sutil y suave que permite tanto iniciarse en este tipo de juegos como disfrutar al máximo con sus 6 modos de vibración.

Gracias a su diseño alcanza con precisión el punto P, pero manteniendo la comodidad gracias a su aro de seguridad. Es, claro, 100% sumergible y muy fácil de limpiar.

Podrás encontrarlo en dos colores y recargarlo mediante conexión USB sin necesidad de pilas.

¿Cómo se utiliza?

1. Utiliza la vibración de LOKI para estimular distintas zonas erógenas del cuerpo.
2. Llévalo a la zona del ano y masajea suavemente con su punta.
3. Introdúcelo con delizadeza hasta tocar el punto P ayudándote de su aro de seguridad.

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Tocarnos sin miedo

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Empecé viendo a Rocky Balboa, con sus ojos de vaca casi tiernos y su ingenua crítica social asociada a un chándal gris y a una triste novia de barrio. Intenté acostumbrarme sin éxito a los esteroides de Schwarzenegger o de Jean-Claude Van Damme, los cabeza de buey, los rompe cráneos. Masa humana inflada golpeando. Bebedores de leucocitos. Pasé miedo con Freddy Krueger, un miedo completamente exento de empatía. Aquello estaba hecho para ser mirado, pero a mí me costaba mirar. Todo esto acabó; aunque tarde, llegaron los años en los que podía decidir por mí misma. La violencia audiovisual ¿empezó a ser otra cosa? Recuerdo los debates que tuve con amigos sobre Irreversible, la película de Gaspar Noé, donde se filma una violación desde el suelo, con un plano fijo, durante más minutos de lo establecido (fuera del porno, claro). Esa violación estaba exenta de erotismo y había que sostenerle el pulso a la pantalla. Yo tuve que quitar el sonido, y aun así no conseguí mantener los ojos abiertos. Aquello tenía un mensaje, decíamos. Igual que Funny Games, de Haneke: ¿no era esa mirada a cámara del depravado protagonista, esa sonrisa, el guiño que confirmaba la condición de crítica a través del arte? La violencia siempre debería incomodar. Estremecer. La violencia siempre debería resultar repulsiva. Pero el entretenimiento, parque de atracciones del capitalismo, está por encima del bien y del mal. Y quién no ha disfrutado con el capítulo de Juego de tronos donde se apuñala a una embarazada en el vientre. Sangre sofisticada.

Cuando fui a ver Jauría, la obra de teatro de Miguel del Arco sobre el juicio de La Manada, salí con la reforzada convicción de que nuestra educación sexual (y por lo tanto emocional), la de todos, que viene directamente de la industria pornográfica y de siglos de machismo y patriarcado aderezados con restos de una losa católica, es condenable. Es peligrosa. Los gestos, la bravuconería, la violencia, el uso y la anulación y la destrucción del otro, de la otra, de todas las otras: urge empezar de nuevo. Y cuidado: no mezclemos el amor en la educación sexual y emocional, el amor no es algo que nos vaya a caer del cielo para salvarnos. El amor es un sentimiento, no una posición. Solo nos queda mirar al otro con respeto y desde la igualdad. Entonces podremos empezar a tocarnos sin miedo.

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Dejarlo en verano

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Una de las cosas más divertidas que tenía junio era el momento en que tu pareja quedaba contigo cuando faltaban cuatro o cinco días de clase, te decía que algo estaba funcionando “no del todo bien” en los últimos tiempos, que le había dado muchas vueltas a la cabeza y que lo mejor “para los dos” era dejar la relación un tiempo, con el objetivo de poder aclarar “nuestras” ideas, y regresar juntos en septiembre. Digo divertidas porque generalmente tú estabas pensando lo mismo, pero siempre te faltaba el coraje; y eso, el coraje de tu pareja y no el tuyo, era lo que te hacía refunfuñar y cambiar de idea: de eso nada, qué tontería es esa de dejarlo en verano, parecemos niños. Entonces el amor era algo muy divertido, pero el desamor lo superaba todo. Finalmente, por supuesto, se suspendía la relación tres meses, y en septiembre se volvía silbando.

Recordé esto hace unas semanas escribiéndome con un chico más joven que yo y que, por la risa que devolvió (ni siquiera un emoji: tecleó la risa), creo que entendía bien el concepto. Porque la dejada de verano cumplía, y supongo cumple, una de las crueles premisas de la ruptura sentimental: tomar la decisión unilateralmente dejando una puerta abierta, por si las moscas, y dejando claro, más o menos, que era por el propio bien de la persona abandonada, no del que abandona. El que abandona lo hace muy a su pesar, tras terribles noches sin dormir pensando en lo mejor para su pareja: te dejo porque es lo mejor para ti, que es una de las características del fuego ni siquiera amigo sino íntimo; se nos hace daño por nuestro bien. Que esto se hiciese en junio daba a la medida una dimensión cómica: una de las partes sabía que lo iba a dejar, así que había llevado sibilinamente una pequeña dieta que no llamase mucho la atención, mientras que la otra, ignorante de lo que se le venía encima, dedicaba al verano servicios mínimos, nada que obligase a ir a la guerra.

Todos estos debates que se tenían entonces sobre qué hacer en verano y qué hacer en general, debates que aparecían y te consumían la vida entre los 15 y los 20 años, los resolvió un día una de mis mejores amigas, por entonces enamorados los dos: “Mira, tenemos 25 años. Podemos creernos que solo vamos a liarnos entre nosotros los 60 años que nos quedan, o podemos ser adultos. Lo que no podemos hacer, ni el uno ni el otro, es el gilipollas”.

En ese “gilipollas” estaban implícitas todas las lecciones, y nosotros ya teníamos una edad para aprenderlas. Pero seamos serios: el enamoramiento de los 16, tan apasionado durante nueve meses y de repente suspendido por obra y gracia del verano, era una cosa tan loca y divertida que ahora te preguntas qué amor era ese y si, quizá, no era recomendable a una edad tan peligrosa, en la que crees que el primer amor no solo es el único sino el tuyo para siempre, hasta que la muerte os separe a una edad en la que ni siquiera empezaste a vivir. Ese dejarte en verano en medio de la adolescencia, el desposeerte con tanta ligereza de lo que creías tu posesión, aunque solo fuera por tu propio egoísmo, obligaba a pensar en la posibilidad de que tu pareja pudiese irse con otra persona, y saber que esa posibilidad existe y vivir sabiéndolo era y es, en definitiva, un aprendizaje fundamental.

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