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¿Una moneda única entre Brasil y Argentina?

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Una noticia sorprendente ha llegado desde Buenos Aires donde el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, en su visita oficial a Argentina, propuso al país rioplatense la posibilidad de introducir una moneda común entre ambos países, y posteriormente también con Paraguay y Uruguay. Quisiera analizar el impacto que podría aportar esta hipotética unión monetaria.

Es obvio que la unión monetaria facilita comercios entre los países que comparten el mismo medio de intercambio. Nadie duda de que el euro es muy conveniente para los turistas que vienen a España desde otros países de la Eurozona, ya que no necesitan ni calcular la tasa de cambio ni ir a cambiar la moneda de su país, y que el uso de la misma unidad de cuenta facilita transacciones, ya que no se corre ningún riesgo de que suba o baje la moneda, impulsando así la integración regional. Otro hecho muy significativo es que, como la Eurozona tiene un tamaño económico comparable al de EE UU, esta moneda única es mucho más resistente a las especulaciones que cada una de las nacionales. Merece la pena mencionar que la libra esterlina y la corona islandesa, al ser de economías menores, tuvieron que vivir ataques especulativos respectivamente.

Hay un factor preocupante, no obstante, que puede arruinar esta tentativa en el Cono Sur: la moneda argentina está mucho más vulnerable que la brasileña. El peso argentino ha perdido el 80% de su valor en los últimos años (en junio de 2015 un dólar valía nueve pesos y ahora ronda unos 45 pesos) mientras que la tasa cambiaria de la divisa brasileña en el mismo período se ha mantenido más estable (un dólar vale entre tres y cuatro reales). El hecho de que la economía argentina es menor que la brasileña no sirve como justificativo para este fenómeno, ya que el peso uruguayo también ha gozado de relativa estabilidad (en el mismo período, un dólar vale entre 27 y 35 pesos uruguayos).

Otro paso importante sería crear un mecanismo para impedir la acumulación de dinero en algún lado de la zona monetaria en detrimento del resto

El primer paso para la unión monetaria sería, desde luego, crear un mecanismo para obligar que todos los estados candidatos cumpliesen criterios de convergencia, similares a los que se les imponen a todos los países que quieran adoptar el euro en términos de la estabilidad de precios, de la situación de las finanzas públicas (déficit público anual y deuda pública), del tipo de cambio y del tipo de interés a largo plazo. Como hemos visto aquí, se les exigiría a los bancos centrales acabar con inflaciones, reducir la deuda pública y mantener el tipo de cambio, pero me temo que ningún país sudamericano esté realmente dispuesto a someterse a este régimen.

Otro paso importante sería crear otro mecanismo que sirva para impedir la acumulación de dinero en algún lado de la zona monetaria en detrimento del resto, o sea evitar que las zonas más industrializadas se enriquezcan mientras que otras regiones sigan perdiendo liquidez sin poder recuperarla. El mejor redistribuidor de la riqueza ha sido el Estado mediante la recaudación de impuestos en zonas más prósperas y el gasto en áreas menos favorecidas con el fin de equilibrar la economía nacional, pero la falta de organismos similares dentro de Mercosur correría el riesgo de que se reprodujese la misma situación que describió Eduardo Galeano al inicio de su obra maestra Las Venas Abiertas de América Latina: “La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder”. ¿Qué diría este gran escritor uruguayo si se enterara de esta propuesta por parte del Gobierno brasileño actual?

Personalmente, no tengo nada en contra de la integración sudamericana, pero les recomendaría a mis amigos allí que la planeen meticulosamente si desean lograr más prosperidad utilizando una moneda compartida.

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Nueva Zelanda, el primer país que legaliza el uso de criptomonedas para pagar sueldos

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Nueva Zelanda se ha convertido en el primer país en legalizar el pago de salarios en criptomonedas, después de que el Departamento de Ingresos Internos (IRD por sus siglas en inglés), la agencia tributaria neozelandesa, haya emitido un dictamen por el que a partir del próximo 1 de septiembre y durante un periodo inicial de tres años será legal abonar el salario de los trabajadores por cuenta ajena en criptoactivos

La legislación aprobada, publicada el pasado 7 de agosto, estipula que el pago de la retribución en criptomonedas represente de forma regular una parte fija del salario de los trabajadores por cuenta ajena, excluyendo expresamente a los autónomos de los potenciales perceptores.

Asimismo, la regulación exige que estos criptoactivos puedan convertirse «de forma directa» en una moneda fiat y que el valor del mismo esté vinculado a una o más monedas fiduciarias.

En opinión del regulador, «no todos los tipos de criptoactivos podrán ser tomados en consideración», explicando que para ser validados como «sueldo o salario» deben ser lo suficientemente similares a las nociones existentes de salario para lo que no deberán estar sujetos a periodos de bloqueo y se podrán convertir directamente a una moneda fiduciaria, además de que el propósito del activo criptográfico sea funcionar como una moneda.

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La mejor alumna que vende tickets a turistas

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Júlia Ibáñez vende tickets de snorkel a turistas en un puesto de playa en L’Estartit (Baix Empordà), un pueblo que está frente a las islas Medes y es archiconocido entre los buceadores de todo el mundo. Pero solo lo hace en verano. Lo suyo no es la venta comercial. Ella apunta más a otro sector. La Ingeniería Biomédica, por ejemplo. La joven comenzará la carrera universitaria en septiembre después de rozar la perfección en la Selectividad. Se quedó a dos décimas del examen impecable y a una de ser la mejor nota en las pruebas de acceso a la universidad.

Aunque el foco mediático se lo llevó un chaval de Lleida que sacó un 9,9, Júlia es, de hecho, la alumna con la mejor nota. Ha empatado con otros tres chicos en el segundo puesto con un 9,8, pero es la única mujer en el podio. “Siempre he sacado buenas notas”, admite, pero también reconoce que no se esperaba tanto. “Contaba con sacar buena nota, un 9 o así, pero no esto”. Júlia asume que es competitiva, “pero en el buen sentido de la palabra”, afina. Es exigente consigo misma, sobre todo. “Me esfuerzo para hacer las cosas lo mejor que puedo y quiero que salgan bien”, apostilla con la actitud responsable que desprenden sus afirmaciones. Con todo, no considera haberse quedado a las puertas del éxito por ser la segunda mejor nota. “Yo con la segunda mejor nota ya estoy contenta, porque no me lo esperaba y tampoco iba con esa idea. Al final, más que la posición, lo importante es cómo tú te sientes después de haberlo hecho. Yo me he esforzado lo máximo y estoy orgullosa y contenta con lo que he hecho”.

La joven es una de las 40 personas que entrará en la carrera de Ingeniería Biomédica en la Universidad de Barcelona, un grado que exige un 12,2 de nota en la Selectividad. Júlia tiene un 9,8 en la parte general y la puntuación máxima en la parte específica. En total, un 13,8. Va sobrada.

Pero antes de hacer las maletas y abandonar su Girona natal para irse a Barcelona a estudiar, a Júlia le queda un verano de trabajo en L’Estartit. Es su primer empleo. “Pensé que estaría bien para desconectar de los estudios. Además, ganas tu dinero y eso también hace que te sientas orgullosa”, explica. Aunque nunca ha tenido problemas con los estudios, sí ha tenido que esforzarse. De hecho, incluso ha cambiado el baloncesto, que practicaba desde siempre, por el atletismo, que tiene unos entrenamientos más flexibles y más compatibles con las horas de estudio.Hasta el año pasado, Júlia no tenía ni idea de qué estudiar en la universidad. Lo suyo no es vocacional, pero ya apuntaba maneras. “Siempre he sido de ciencias”, admite. Su trabajo de investigación del bachillerato, de hecho, fue de microbiología, sobre la efectividad de unos antisépticos.

Pero la duda que le surgió de cara a los estudios superiores estaba entre abrazar la biología o las matemáticas. Así que, finalmente, optó por las dos. “La biología me gustaba. Primero pensaba en algo más enfocado al laboratorio y luego, algo más dirigido hacia el cálculo. Me planteé también Física. Al final me decidí por Ingeniería Biomédica, que combina biología y cálculo”, explica la joven. Su tía estudió Biología y su madre, Química, pero Júlia sostiene que, aunque puede haber influido en su tendencia, no ha marcado su decisión. “A mí ya me gustaba esto. No lo he elegido por mis padres o mi familia”, matiza.

En plena ofensiva para dar su lugar a las mujeres en el mundo de la ciencia —en un encuentro reciente de científicas los asistentes recordaron que en algunas carreras del ramo las chicas no llegan al 10% de los alumnos—, Júlia reivindica la necesidad de ampliar la presencia femenina en las carreras científicas. “Faltan mujeres. Cada vez hay más y, de hecho, en ingeniería biomédica suele haber más chicas que chicos, pero aún faltan. Hay que animar a las chicas a que pueden hacerlo porque, a veces, puedes pensar que no vas a llegar, no vas a ser capaz, pero sí que se puede”.

Júlia no se atreve a augurar dónde estará dentro de 10 años. “Depende de lo que te especialices en la carrera. Quizás en una empresa, en el sector médico”, apunta. Asume que el valioso big dataserá “una herramienta muy útil” y abrirá muchas puertas. Pero también le atrae la neurociencia como rama de investigación. Pero aún no se descanta por ninguna especialización.

Lo que sabe casi seguro es que, después de lo peleado para llegar adonde ha llegado, no engrosará las filas del 15% de estudiantes que dejan la carrera en el primer curso —por abandono o cambio de estudios—. Incluso, si la carrera no es lo que esperaba. “Yo me adapto bastante bien a todo y no creo que llegue a odiar la carrera. Nadie sabe qué le gustará más o menos, pero no me preocupa mucho esto. Me adaptaré bien”.

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ASÍ HA CAMBIADO LA FORMA DE VESTIR DE BARBIE

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Barbie ha seguido siempre las tendencias de moda. En sus seis décadas de vida, la muñeca insignia de Mattel ha adaptado su forma de vestir a los cánones de cada época, convirtiéndose en un icono de la moda. Carol Spencer es la diseñadora responsable de muchos de los diseños que ha lucido.

Spencer llegó a Mattel en 1963, solo cuatro años después de que Barbie se lanzara al mercado, y trabajó en la compañía durante 35 años. Se jubiló hace más de dos décadas, pero sigue vinculada a la marca y su muñeca. Recientemente publicó un libro, Dressing Barbie, que cuenta cómo era el proceso creativo para el diseño de la ropa de la Barbie y lo que para ella ha significado trabajar en esa empresa. También habla de esta experiencia y la estrategia comercial de la marca en la serie documental de Netflix The toys that made us.

Carol Spencer. Foto: Netflix.

En los sesenta Spencer buscó inspiración en las propias mujeres de la calle. En los setenta fue responsable del cambio de imagen de Barbie y Ken, con la creación de Barbie y Ken SuperStar, inspirados en Robert Redford y Farrah Fawcett. En los años ochenta diseñó la ropa deportiva de Great Shape Barbie –con la que, por cierto, aparecen las muñecas en Toy Story 3 y 4—.

Barbie y Ken Great Shape. Foto: Mattel

Y en 1992 creó el estilismo de la Barbie Mil Peinados, la muñeca de pelo larguísimo y colorido minivestido que se convirtió en el regalo más deseado por las niñas de todo el mundo a principios de esa década. Tanto es así que esa es la Barbie más vendida de la historia.

Spencer fue también la creadora de los primeros diseños de la colección ‘Muñecas del mundo’, una línea de Barbies con vestidos inspirados en la ropa tradicional de diferentes regiones del mundo.

Foto: Carol Spencer Designs.

En los últimos tiempos, y en línea con su claim ‘Girls can do anything’ (‘Las chicas pueden hacer cualquier cosa’), Mattel ha intentado darle un carácter de mujer independiente a la muñeca vistiéndola con outfits más profesionales: Barbie bombero, paleontóloga, aviadora, etcétera. Hace unos años, además, tomó la decisión estratégica de hacer Barbies más inclusivas: con diferentes tallas (curvy, tall y petite) y distintas opciones de color de pelo y piel. Incuso añadió a la colección la primera Barbie con hijab. La estrategia ha funcionado bien y ha conseguido dispararar las ventas de una marca que andaba de capa caída.

Barbie paleontóloga. Foto: Mattel
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