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Amor y Sexo

“¿Cuánto sexo tienes al mes?”: así responden al mismo cuestionario jóvenes finlandeses y españoles

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Cuatro mil kilómetros separan España da Finlandia. Una distancia que se recorre en cuatro plácidas horas de avión y que, sin embargo, conlleva una serie de diferencias socioculturales que determinan la forma de vivir y pensar de españoles y finlandeses. Este año, el país nórdico ha sido elegido por segunda vez consecutiva la nación más feliz del mundo. El estudio, basado en el informe anual de la felicidad elaborado por Naciones Unidas, tiene en cuenta variables como las ayudas sociales, la esperanza de vida, la calidad de vida de los inmigrantes, el producto interior bruto y la ausencia de corrupción, entre otras cosas. El trigésimo puesto que España ocupa en este ranking nos aleja considerablemente de la felicidad finlandesa.

Aitor, 21 años, español: «Al presidente del gobierno le diría que baje los alquileres, que suba más el sueldo mínimo y que se deje de pactos con la derecha y pacte con la izquierda»

Si a los habitantes de la península Ibérica le caracteriza la bulla, la introspección es marca de la casa en el país nórdico. Como explica la web finlandesa InfoFinland, los finlandeses valoran mucho su privacidad y tener su propio espacio. «El individualismo es la dimensión cultural que prima en la sociedad finlandesa. Los niños comienzan a desarrollar una identidad de yo en lugar de nosotros a una edad muy temprana y entienden rápido que cada uno es responsable de sus propias acciones», explica un artículo publicado en Aamulehti, uno de los periódicos más importantes de Finlandia.

Pero ¿son los jóvenes finlandeses tan diferentes de los españoles? Hemos viajado a Helsinki, hemos hablado con ellos y al regresar hemos repetido las mismas preguntas a jóvenes españoles. Juzguen ustedes si la divergencia es tal o compartimos más similitudes que las que algún que otro juicio rápido nos ha hecho pensar.

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Adulterio SA: la floreciente industria de la infidelidad

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En este instante en el que usted lee estas líneas puede que su pareja le esté siendo infiel. Millones de hombres y mujeres en todo el mundo mantienen relaciones sexuales fuera del matrimonio o la convivencia. Hasta aquí nada nuevo. Lo que ha cambiado es que cada vez hay más engaños, entre otras cosas porque los dispositivos móviles han sacado la infidelidad de la clandestinidad y han permitido que tener un amante esté al alcance de cualquiera. Ser infiel es mucho más fácil y rápido ahora, y aunque el hombre gana por goleada, crece el número de mujeres que echan una canita al aire.

Unos disfrutan y otros ofrecen con quién, cómo y dónde. La infidelidad es hoy un gran negocio, una enorme caja registradora capaz de generar tanto dinero como caricias y besos furtivos. Las empresas han echado las redes para pescar en un mercado potencial que en España está formado por 11.280.000 matrimonios y parejas de hecho, según la estadística de 2018 del INE, a los que en algún momento se les puede ir la pasión. Habría que añadir a los que conviven sin papeles de por medio.

Aplicaciones de contactos solo para adúlteros con millones de usuarios por todo el mundo, love hotels que venden discreción por horas, aplicaciones para borrar el rastro del engaño y hasta detectives privados para descubrir traiciones. ¿Cuánto dinero mueve la infidelidad?

Imposible de calcular. “Además de las páginas de contactos están los hoteles, los viajes, los regalos, los restaurantes… Es un negocio que mueve miles de millones de euros en el mundo y que tiene un peso importante en el PIB”, comenta Christoph Kraemer, responsable del mercado europeo de Ashley Madison, red social para infieles.

Creada en 2002 en Canadá, es la plataforma mundial preferida para la traición, con 60 millones de miembros registrados en 53 países. Su eslogan es Life is short. Have an affair (La vida es corta. Ten una aventura). El pasado año, según una auditoría de Ernst & Young, registró 442.000 nuevos usuarios por mes, más de 5,3 millones en el año, lo que supone un crecimiento del 10% respecto a 2017. Perteneciente al grupo Ruby Life, dicen ser rentables desde su primer año, aunque no aportan datos de facturación. “No tenemos actualmente planes para salir a Bolsa. Ya veremos lo que el futuro puede traer”, comenta Kraemer.

De momento, el mercado español le da bastantes alegrías, tantas como 1,56 millones, que son las personas registradas en la web, de entre 30 y 40 años. España es su segundo mercado europeo, solo por detrás del Reino Unido. Y el noveno del mundo, siendo EE UU, Brasil y Canadá los Estados más desleales. Llegó en 2011 a España con la polémica bajo el brazo, al colgar una pancarta en pleno centro de Madrid usando la imagen del rey Juan Carlos junto con la del príncipe Carlos de Inglaterra y el expresidente Bill Clinton con el lema: “¿Qué tienen en común? Deberían haber utilizado Ashley Madison”. En los primeros tres meses 150.000 españoles se apuntaron a la red.

En esta plataforma en la que se producen 15.000 aventuras por mes, 4.500 al día, las mujeres no pagan por inscribirse. Los hombres deben comprar paquetes de créditos para poder mandar el primer mensaje. El pago mínimo es de 49 euros (por 100 créditos) y llega a los 249 euros (1.000 créditos).

Después de esta vinieron otras muchas. La oferta no para de crecer. Está Secondlove, cuyo eslogan es: “Coquetear no es solo para solteros y solteras”. Otra con tirón es Victoria Milan, con 625.000 miembros españoles, que anima a “revivir la pasión y encontrar una aventura”.

También está la web del encuentro infiel, Affairland. Pero si hay una que está revolucionando el mercado femenino es Gleeden, que se vende como el primer sitio de encuentros extramatrimoniales pensado por mujeres para mujeres. En la práctica significa que “no es un sitio enfocado a los hombres, como las demás, ni hay mujeres medio desnudas como gancho, no es una aplicación hipersexualizada”, dice Silvia Rubies, responsable de comunicación de Gleeden en España.

Su objetivo es captar a las mujeres que quieren echarse un amante y vencer el tabú que aún existe sobre la infidelidad femenina. Porque ellas, que tienen una media de 37 años, también son desleales. “El 30% dice haber sido infiel en algún momento de sus vidas y el 68% no se arrepiente”, según una encuesta a más de 5.000 mujeres realizada por el Instituto Francés de Opinión Pública. La web nace en Francia en 2009 y lo hace como respuesta a ese 30% de personas que hay en páginas de encuentros tradicionales que miente sobre su estado civil. Un año después aterriza en España, su tercer mercado europeo, tras el francés y el italiano. Cuenta con 5,5 millones de usuarios en el mundo y 700.000 en España, el 60% hombres y el resto mujeres que tampoco han de pagar. Los hombres necesitan comprar créditos para poder abrir un chat, enviar regalos virtuales o ver el álbum privado de fotos; iniciar la conversación es gratis. El precio más básico es de 25 euros y llega hasta los 100. Además, ofrece servicios de discreción, como agitar el móvil dos veces para salir de la aplicación.

Si las redes de contactos son un negocio, no menos los llamados love hotels, establecimientos que se alquilan por horas para parejas, la mayoría infieles. Aquí se paga el silencio y la discreción. No se trata de lugares lúgubres en polígonos industriales, sino que muchos son hoteles de lujo dispuestos ya en el centro de las ciudades. El modelo crece en España de la mano del hotel Zouk (Alcalá de Henares) o los barceloneses H Regàs, La Paloma, La França y Punt14 (de la cadena SuperLove). También Loob y Luxtal. Todos ellos alquilan habitaciones por horas. Además de champú, se incluyen preservativos de cortesía y caramelos de corazón. En algunos, el aparcamiento está en la propia habitación, de manera que la entrada y salida pueden realizarse sin bajarse del vehículo.

En otros, “para salir de la habitación deberá llamar a recepción mediante un interfono que tendrá en su habitación, de manera que le informaremos si puede salir sin que haya otras personas. No va a ser posible que se cruce con nadie”, explican en la web de Luxtal, con hoteles en Madrid y Barcelona. Sus precios parten de 30 euros la hora y las habitaciones tienen camas de 2,10 metros de diámetro en forma de media luna, grandes espejos colocados estratégicamente y complementos eróticos.

La privacidad es el sustento del negocio. En el hotel Loob, en Torrejón de Ardoz, los clientes “no ven a nadie del personal ni a los otros clientes hospedados en ese momento”, explican. El registro y el pago se realiza desde un cajero automático en la entrada. Además, la restauración se sirve a través de un pasaplatos, las habitaciones están decoradas con imágenes muy sugerentes y cuentan con jacuzzi o piscina climatizados, el columpio erótico, los espejos en los techos, una amplia carta de juguetería erótica, sillones tantra y películas XXX las 24 horas sin suplemento. El precio por cuatro horas va desde 62 euros por la habitación más sencilla hasta 185.

En estos hoteles al pagar con tarjeta no aparece el nombre comercial del hotel, sino su razón social. La França es el más grande de Barcelona, con más de 70 habitaciones. Las hay desde 70 euros por hora para las más sencillas hasta 90 euros para la gran suite, con hidromasaje y espejos basculantes.

Estos establecimientos por horas son hasta tres veces más rentables que los tradicionales. “Al vender las habitaciones en tramos de horas puede sacarle más rendimiento que a un hotel convencional, en el que solo se vende una habitación al día, pero tienen más gastos de personal, ropa, lavandería y mantenimiento”, indican en Loob.

Aplicaciones discretas

Otra pata de este lucrativo negocio son las aplicaciones de móvil que borran el rastro del engaño. Una es Tigertext: todo lo que llega de un número de teléfono concreto es borrado, ya sean llamadas o mensajes. Si el infiel necesita borrarlo con urgencia puede agitar el móvil y desaparecerán. La aplicación es gratuita y tiene más de 500.000 descargas. Otra es Vaulty Stock: su apariencia es la de una aplicación de Bolsa y cuesta 21 euros. O Photo Vault, que permite esconder todos los archivos tras una falsa calculadora.

A pesar de las facilidades, siempre hay conductas que hacen levantar las primeras sospechas de la pareja. “La sospecha puede surgir hoy día incluso antes que en el pasado, como poner una clave en su móvil cuando nunca la ha tenido; cambiar la contraseña del ordenador sin decir nada a su pareja o no atender llamadas o mensajes delante de su pareja”, narra Enrique Hormigo, presidente de la Asociación Profesional de Detectives Privados de España ­(APDPE), que cuenta con casi 400 asociados.

El método más usual de trabajo de los detectives es montar un dispositivo de observación y seguimiento que no suele durar más de tres días, indica. Se cobra por horas, entre 55 y 110 euros la hora. Dice Hormigo que las infidelidades no superan el 8% de sus servicios. En cambio, hay despachos de detectives privados especializados en infidelidades. La empresa Infidelity lleva entre 150 y 190 asuntos al año y, de media, dedica a cada uno cinco horas.

Alejandro Chekri, el director de la oficina, dice que el perfil del infiel ha cambiado mucho y ahora es más amplio: va de 20 a 74 años, la edad del último de los casos en los que ha trabajado. A la hora de contratar sus servicios, sus principales clientes son las mujeres.

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El poder de salvar vidas de la educación sexual

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Cuando era un estudiante de secundaria, lleno de expectativas en mi nativa Sri Lanka, estaba impaciente por recibir mi primera clase de educación sexual. Mis compañeros y yo estábamos en la pubertad temprana y teníamos tanta curiosidad como desinformación sobre todo lo relacionado con el sexo y la sexualidad. Sin embargo, en lugar de recibir respuestas fiables a nuestras urgentes preguntas sobre nuestros cuerpos y relaciones, simplemente nos dieron un libro y se nos dijo que leyéramos un capítulo en específico, para luego decirnos que nos aclaráramos por nuestra cuenta. Millones de jóvenes en todo el mundo tienen experiencias similares, a menudo con graves consecuencias.

Tal como sería irresponsable dar a un niño un coche deportivo sin haberle enseñado a conducir, es peligrosamente negligente dejar que los cuerpos de los jóvenes se desarrollen más rápido que su comprensión del sexo y la sexualidad. La falta de información confiable eleva el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH, y del embarazo adolescente, que no solo puede costar la vida a la madre, el niño o a ambos, sino también perpetuar la pobreza a lo largo de generaciones.

Incluso para quienes no son sexualmente activos, comprender los cambios que ocurren en sus cuerpos es vital para proteger su salud y bienestar. En muchos lugares, las chicas comienzan a menstruar sin que sepan lo que está pasando, dejándolas en una situación de poca preparación para proteger su salud e higiene, y a menudo viviendo una profunda vergüenza sobre un proceso perfectamente natural.

Esta falta de información, junto con la ausencia de productos sanitarios limpios y espacios privados para usarlos, suele hacer que las niñas y jóvenes falten a la escuela durante la menstruación. Los tabúes culturales que les prohíben acudir a los espacios públicos (incluidos los religiosos) durante su periodo, o que las obligan a vivir fuera de sus hogares (incluso en condiciones meteorológicas extremas) debido a su impureza, agravan su sensación de vergüenza y los riesgos asociados para su salud.

En muchos lugares, las chicas comienzan a menstruar sin que sepan lo que está pasando, dejándolas en una situación de poca preparación para proteger su salud e higiene

No se puede culpar a los jóvenes por tomar decisiones no informadas si los adultos se niegan a darles información. Y, sin embargo, son los propios jóvenes quienes sufren las consecuencias de esas decisiones, a menudo por el resto de sus vidas. Lo vi de primera mano: las chicas que estaban en esa sala de clases conmigo el día en que nos dijeron que nos aclaráramos nosotros mismos acerca de nuestra sexualidad quedaron embarazadas al poco tiempo, abandonaron la escuela y perdieron toda oportunidad de escapar a la pobreza.

¿Por qué en todo el mundo las escuelas no están ofreciendo una educación sexual completa? A menudo es porque los adultos temen que fomente la promiscuidad. Siguiendo esa lógica, quienes saben más (como los padres o los médicos) deberían ser los que toman las decisiones.

Contrariamente al prejuicio popular de que la educación sexual fomenta la promiscuidad e incentiva los embarazos adolescentes, una mejor educación simplemente mejora las probabilidades de que las relaciones sexuales que tengan los jóvenes sean más seguras, ocasionando menores tasas de embarazo e ITS, y elevando los índices de educación entre las mujeres. Esto tiene beneficios de amplio alcance, abarcando ámbitos como la salud, la igualdad de género y la reducción de la pobreza.

No son conclusiones nuevas. Hace un cuarto de siglo, en la pionera Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD), celebrada en El Cairo, 179 gobiernos se comprometieron a proporcionar información a los jóvenes para que tomaran decisiones responsables. Según el Programa de Acción de la CIPD, la educación sobre sexualidad es crucial para proteger a los adolescentes de las ITS y los embarazos no deseados, especialmente a una edad muy temprana, cuando los riesgos son particularmente altos para la madre y el bebé.

Es necesario crear espacios seguros donde los adolescentes puedan acceder a anticonceptivos o hacer preguntas sin temor a que se enteren sus familias o amigos

Desde entonces se han logrado muchos avances. Pero está claro que no bastan, ya que cada día 20 000 chicas menores de 18 años dan a luz, principalmente en países en desarrollo con escaso acceso a información de salud sexual y reproductiva.

Hacer que los jóvenes tomen decisiones responsables acerca de sus cuerpos y su sexualidad implica ofrecer una completa educación sexual a todos, de una manera amable y amigable que respete su autonomía y capacidad de acción. Para ello, es necesario crear espacios seguros donde puedan acceder a anticonceptivos o hacer preguntas sin temor a que se enteren sus familias o amigos. Ese es el mensaje de la nueva estrategia para jóvenes del Fondo de Población de las Naciones Unidas, llamada “Mi cuerpo, Mi vida, Mi mundo”.

En noviembre próximo se celebrará una conferencia de alto nivel en Nairobi, Kenia, para marcar el aniversario 25 de la CIPD y movilizar la voluntad política y los recursos necesarios para la plena implementación de su Programa de Acción. Los líderes del mundo deberían llegar preparados con compromisos concretos que demuestren que esta vez hablan en serio sobre la urgencia de asegurar que los jóvenes de todos los puntos del planeta tengan las herramientas para tomar decisiones informadas acerca de sus cuerpos, sus vidas y sus futuros.

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¿Es lo mismo hacer el amor y tener sexo? Un psicólogo aporta al debate

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Una relación sexual es un acto íntimo físico en el que se busca dar y recibir placer. Y aunque su fin es alcanzar la satisfacción plena, también es un momento intenso donde intervienen, de alguna u otra manera, las emociones.

Para algunas personas no hay ninguna diferencia entre tener sexo y hacer el amor, para otras, son dos situaciones totalmente distintas.

Existe gente que asegura tener solo relaciones sexuales, otros están convencidos de que únicamente saben hacer el amor, y no faltan aquellos que afirman que pueden realizar las dos cosas.

Al hacer el amor entran en juego los sentimientos, tener sexo es casi siempre solo una relación física.

Ese debate, que ha existido desde siempre, ha dado lugar a muchas y diversas opiniones. En medio de ese debate, Elliot D. Cohen, psicólogo y director ejecutivo de National Philosophical Counseling Association (NPCA), de Estados Unidos, explica que sí existe una diferencia en ambas situaciones.

Para el especialista, hacer el amor “implica tener relaciones sexuales con sentimiento” en las cuales sí se involucran las emociones; pero tener sexo “no siempre es un acto de amor”.

Cohen ha explicado algunas diferencias entre ambas circunstancias. A continuación algunas de ellas.

Hacer el amor

* Se busca llegar a las emociones más profundas.

* Es un acto espiritual y sublime, el cual se desea compartir todo.

* Implica pensamientos y percepciones que unen los cuerpos y la mente.

* Su objetivo es lograr la satisfacción mutua.

* Disuelve el abismo entre el “tú y yo”, y se piensa en el “nosotros”. “Con este acto se comparten el alma, esperanzas, sueños y expectativas, pero sobre todo se renuncia por un instante a la separación que existe en la vida”, afirma Elliot D. Cohen

* Es un acto de sensualidad más que de sexualidad, por lo tanto, implica pasar todo el tiempo que sea posible juntos.

* En la cama se comparten tiempo, caricias y palabras románticas que hacen único el momento.

Ninguno de los dos actos es mejor o peor, depende de lo que se desea y de los sentimientos que hay hacia la otra persona.

Tener sexo

* Solo existe el deseo del contacto con otro cuerpo. Únicamente hay estimulación física, provocada solo con tocar o frotar. No busca llegar a las emociones profundas como cuando se hace el amor.

* Es una relación netamente física.

El lenguaje que se usa tiene como objetivo excitar a la otra persona.

* Se busca la autosatisfacción, no se piensa en gratificar a la contraparte. No importa si la otra persona está satisfecha, si tuvo orgasmos o si es feliz.

* Cualquier momento puede aprovecharse para tener un encuentro sexual; lo único que necesita es tener ganas.

* El tiempo que se emplea al tener sexo suele ser corto.

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