Connect with us

Comunidad

Uno de los 25 científicos más citados de España es rechazado para ser catedrático

Publicado

on

El físico Juan Antonio Aguilar figura en el puesto 22 de la clasificación del CSIC de los científicos más citados de España, por delante de referentes de la ciencia española, como el físico Ignacio Cirac o el bioquímico del cáncer Mariano Barbacid. En 2012, Aguilar fue uno de los casi 3.000 firmantes de la investigación internacional que demostró la existencia del célebre bosón de Higgs, la partícula fundamental de la materia que ayuda a que el resto de partículas tengan masa. Sin embargo, pese a este currículum, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), adscrita al Ministerio de Ciencia, ha rechazado una y otra vez su solicitud para ser acreditado como catedrático. Aguilar explica que ya existe un término para los repudiados: los “anecados”. Su caso ha terminado en los tribunales.

El investigador, profesor titular de la Universidad de Granada, pidió en 2015 esta acreditación, que no implica obtener una plaza de catedrático pero es imprescindible para optar a ella. Además de su colaboración en el Gran Colisionador de Hadrones, situado cerca de Ginebra (Suiza), Aguilar esgrimió otras decenas de investigaciones propias en busca de nuevas partículas fundamentales de la materia. Unos meses después, la comisión de la ANECA —compuesta por 11 catedráticos de otras disciplinas y solo uno de física— dictaminó que “el solicitante no alcanza el nivel requerido”.

Aguilar fue uno de los casi 3.000 firmantes de la investigación que demostró la existencia del bosón de Higgs

Aguilar, un granadino de 47 años, se rebeló. Ha ido reclamando en todas las instancias, hasta llegar a un contencioso en la Audiencia Nacional. La sentencia, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, defiende el veredicto de los evaluadores. Según los magistrados, “la Administración no aplica fórmulas matemáticas” a la hora de valorar a los científicos y es normal que exista una “discrecionalidad técnica”.

Las evaluaciones de la ANECA son tan polémicas que hasta existe un foro en internet sobre ellas, bautizado Profesor anecado. El director del Instituto Gallego de Física de Altas Energías, Carlos Salgado, también fue anecado. Tras cinco años en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) y su paso por la Universidad de París-Sur y la Universidad La Sapienza de Roma, solicitó en 2013 la acreditación de catedrático en España. Salgado figura en el puesto 68 de los científicos más citados de nuestro país. También fue rechazado por la ANECA.

“Este sistema no tiene ningún sentido. La acreditación de la ANECA es el mayor freno a la internacionalización de la ciencia en las universidades españolas. Es un sistema pensado para la gente que ya está dentro”, afirma Salgado, también profesor titular de la Universidad de Santiago de Compostela. “Rellenar la solicitud de acreditación en Francia me llevó tres horas. Para la de España necesité un mes para reunir toda la documentación que pedían”, asegura. “Yo soy partidario de eliminar todas las acreditaciones y que las universidades sean responsables de lo que hacen”, zanja.

Carlos Salgado, director del Instituto Gallego de Física de Altas Energías.
Carlos Salgado, director del Instituto Gallego de Física de Altas Energías. USC

Este año, Salgado ha recibido una ayuda de 2,5 millones de euros del Consejo Europeo de Investigación para estudiar las colisiones de partículas provocadas en el Gran Colisionador de Hadrones. La ANECA tumbó su solicitud para ser acreditado como catedrático argumentando que no tenía suficientes horas de docencia. “Es como pedirle a un futbolista que sea a la vez buen delantero y buen portero”, razona Salgado.

El nuevo caso del granadino Juan Antonio Aguilar ilustra el proceso de acreditación de los catedráticos en España en los últimos años. Las comisiones de la ANECA juzgan tres aspectos: la actividad investigadora (un apartado en el que Aguilar logró 53 puntos de 55), la actividad docente (18 puntos de 35), y la experiencia en gestión (2 de 10). La nota global del profesor de la Universidad de Granada, 73 puntos, no alcanzó el mínimo exigido de 80.

“Los criterios que se aplican priman el calentar la silla exigiendo años de docencia y minusvalorando la investigación”, critica el físico Carlos Pajares

El físico andaluz no entiende los criterios utilizados y denuncia su “indefensión”. La ANECA, lamenta, no ofrece un desglose numérico que permita conocer cómo se calculan exactamente sus puntuaciones. Según la comisión, el currículum docente de Aguilar “es, a día de hoy, escaso para la figura académica cuya acreditación solicita”. Pero el físico no comparte el dictamen. «Aunque llevo dando clases desde 2006, y como profesor titular desde 2010, he dado “pocas clases” porque en el área de física teórica hay poca carga docente, unos 10 créditos anuales por persona. No deberían penalizarme por una cosa que depende de la organización de la Universidad de Granada», argumenta.

Tras el rechazo de la ANECA, Aguilar contraatacó con tres informes periciales elaborados de manera independiente por tres pesos pesados de la física española: Domènec Espriu, catedrático de la Universidad de Barcelona; Vicente Vento, catedrático de la Universidad de Valencia; y Carlos Pajares, exrector de la Universidad de Santiago de Compostela. Los tres defienden que a Aguilar le sobran méritos para ser catedrático.

“Los criterios que se aplican priman el calentar la silla exigiendo años de docencia y minusvalorando la investigación”, critica Pajares. “Varios de los miembros que están en la comisión evaluadora de la ANECA tienen un currículum escaso para poder evaluar a personas como Juan Antonio Aguilar”, opina este catedrático emérito, que fue delegado de España en el CERN. Aguilar, a su juicio, merecía 87 puntos.

Los rechazados por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) se hacen llamar ‘anecados’

Domènec Espriu, exgestor del Plan Nacional de Física de Partículas, otorga 85 puntos al granadino y subraya que su impacto “supera la media actual de catedráticos de universidad en su área de conocimiento”. A ojos del catedrático catalán, la valoración realizada por la ANECA de la actividad docente de Aguilar “es a todas luces insuficiente y, por adolecer de una falta de argumentación detallada […], arbitraria”.

En los últimos 15 años, el granadino ha impartido clases en tres licenciaturas —Física, Biología e Ingeniería Civil— y en siete asignaturas diferentes. “La docencia impartida por el profesor Aguilar en grado no solo es suficiente sino compleja. Las asignaturas de Mecánica cuántica, Teoría cuántica de campos y Física matemática se encuentran entre las más complejas de la licenciatura y entre las que requieren mayor preparación y dedicación por parte del profesor”, explicaba el catedrático Vicente Vento en su informe pericial. “Se supone que no deberían considerar solo las horas al peso, sino valorar la variedad de las asignaturas”, opina Aguilar. Vento, como Espriu, propone una calificación de 85 puntos para el físico granadino.

“Los peritajes, de parte, son individuales y pueden diferir de los criterios de otros colegas”, se defiende el geógrafo José Arnáez, director de la ANECA y catedrático de la Universidad de La Rioja, donde ha investigado problemas como la erosión de los suelos. “Un solicitante a la figura de catedrático debe reunir méritos específicos que aporten indicios significativos de una trayectoria de liderazgo y reconocimiento externo”, argumenta. “La comisión [de la ANECA] está configurada por 10-12 expertos de máxima cualificación, lo que como organismo nos da la máxima seguridad”, añade. Carlos Pajares, una referencia en el campo de la física de partículas en España, no está de acuerdo: “En esas comisiones deberían estar los primeros espadas. Y no hay ni uno ni lo ha habido. Eso es un escándalo”.

Comunidad

Nueva Zelanda, el primer país que legaliza el uso de criptomonedas para pagar sueldos

Publicado

on

Nueva Zelanda se ha convertido en el primer país en legalizar el pago de salarios en criptomonedas, después de que el Departamento de Ingresos Internos (IRD por sus siglas en inglés), la agencia tributaria neozelandesa, haya emitido un dictamen por el que a partir del próximo 1 de septiembre y durante un periodo inicial de tres años será legal abonar el salario de los trabajadores por cuenta ajena en criptoactivos

La legislación aprobada, publicada el pasado 7 de agosto, estipula que el pago de la retribución en criptomonedas represente de forma regular una parte fija del salario de los trabajadores por cuenta ajena, excluyendo expresamente a los autónomos de los potenciales perceptores.

Asimismo, la regulación exige que estos criptoactivos puedan convertirse «de forma directa» en una moneda fiat y que el valor del mismo esté vinculado a una o más monedas fiduciarias.

En opinión del regulador, «no todos los tipos de criptoactivos podrán ser tomados en consideración», explicando que para ser validados como «sueldo o salario» deben ser lo suficientemente similares a las nociones existentes de salario para lo que no deberán estar sujetos a periodos de bloqueo y se podrán convertir directamente a una moneda fiduciaria, además de que el propósito del activo criptográfico sea funcionar como una moneda.

Sigue leyendo

Comunidad

La mejor alumna que vende tickets a turistas

Publicado

on

Júlia Ibáñez vende tickets de snorkel a turistas en un puesto de playa en L’Estartit (Baix Empordà), un pueblo que está frente a las islas Medes y es archiconocido entre los buceadores de todo el mundo. Pero solo lo hace en verano. Lo suyo no es la venta comercial. Ella apunta más a otro sector. La Ingeniería Biomédica, por ejemplo. La joven comenzará la carrera universitaria en septiembre después de rozar la perfección en la Selectividad. Se quedó a dos décimas del examen impecable y a una de ser la mejor nota en las pruebas de acceso a la universidad.

Aunque el foco mediático se lo llevó un chaval de Lleida que sacó un 9,9, Júlia es, de hecho, la alumna con la mejor nota. Ha empatado con otros tres chicos en el segundo puesto con un 9,8, pero es la única mujer en el podio. “Siempre he sacado buenas notas”, admite, pero también reconoce que no se esperaba tanto. “Contaba con sacar buena nota, un 9 o así, pero no esto”. Júlia asume que es competitiva, “pero en el buen sentido de la palabra”, afina. Es exigente consigo misma, sobre todo. “Me esfuerzo para hacer las cosas lo mejor que puedo y quiero que salgan bien”, apostilla con la actitud responsable que desprenden sus afirmaciones. Con todo, no considera haberse quedado a las puertas del éxito por ser la segunda mejor nota. “Yo con la segunda mejor nota ya estoy contenta, porque no me lo esperaba y tampoco iba con esa idea. Al final, más que la posición, lo importante es cómo tú te sientes después de haberlo hecho. Yo me he esforzado lo máximo y estoy orgullosa y contenta con lo que he hecho”.

La joven es una de las 40 personas que entrará en la carrera de Ingeniería Biomédica en la Universidad de Barcelona, un grado que exige un 12,2 de nota en la Selectividad. Júlia tiene un 9,8 en la parte general y la puntuación máxima en la parte específica. En total, un 13,8. Va sobrada.

Pero antes de hacer las maletas y abandonar su Girona natal para irse a Barcelona a estudiar, a Júlia le queda un verano de trabajo en L’Estartit. Es su primer empleo. “Pensé que estaría bien para desconectar de los estudios. Además, ganas tu dinero y eso también hace que te sientas orgullosa”, explica. Aunque nunca ha tenido problemas con los estudios, sí ha tenido que esforzarse. De hecho, incluso ha cambiado el baloncesto, que practicaba desde siempre, por el atletismo, que tiene unos entrenamientos más flexibles y más compatibles con las horas de estudio.Hasta el año pasado, Júlia no tenía ni idea de qué estudiar en la universidad. Lo suyo no es vocacional, pero ya apuntaba maneras. “Siempre he sido de ciencias”, admite. Su trabajo de investigación del bachillerato, de hecho, fue de microbiología, sobre la efectividad de unos antisépticos.

Pero la duda que le surgió de cara a los estudios superiores estaba entre abrazar la biología o las matemáticas. Así que, finalmente, optó por las dos. “La biología me gustaba. Primero pensaba en algo más enfocado al laboratorio y luego, algo más dirigido hacia el cálculo. Me planteé también Física. Al final me decidí por Ingeniería Biomédica, que combina biología y cálculo”, explica la joven. Su tía estudió Biología y su madre, Química, pero Júlia sostiene que, aunque puede haber influido en su tendencia, no ha marcado su decisión. “A mí ya me gustaba esto. No lo he elegido por mis padres o mi familia”, matiza.

En plena ofensiva para dar su lugar a las mujeres en el mundo de la ciencia —en un encuentro reciente de científicas los asistentes recordaron que en algunas carreras del ramo las chicas no llegan al 10% de los alumnos—, Júlia reivindica la necesidad de ampliar la presencia femenina en las carreras científicas. “Faltan mujeres. Cada vez hay más y, de hecho, en ingeniería biomédica suele haber más chicas que chicos, pero aún faltan. Hay que animar a las chicas a que pueden hacerlo porque, a veces, puedes pensar que no vas a llegar, no vas a ser capaz, pero sí que se puede”.

Júlia no se atreve a augurar dónde estará dentro de 10 años. “Depende de lo que te especialices en la carrera. Quizás en una empresa, en el sector médico”, apunta. Asume que el valioso big dataserá “una herramienta muy útil” y abrirá muchas puertas. Pero también le atrae la neurociencia como rama de investigación. Pero aún no se descanta por ninguna especialización.

Lo que sabe casi seguro es que, después de lo peleado para llegar adonde ha llegado, no engrosará las filas del 15% de estudiantes que dejan la carrera en el primer curso —por abandono o cambio de estudios—. Incluso, si la carrera no es lo que esperaba. “Yo me adapto bastante bien a todo y no creo que llegue a odiar la carrera. Nadie sabe qué le gustará más o menos, pero no me preocupa mucho esto. Me adaptaré bien”.

Sigue leyendo

Comunidad

ASÍ HA CAMBIADO LA FORMA DE VESTIR DE BARBIE

Publicado

on

Barbie ha seguido siempre las tendencias de moda. En sus seis décadas de vida, la muñeca insignia de Mattel ha adaptado su forma de vestir a los cánones de cada época, convirtiéndose en un icono de la moda. Carol Spencer es la diseñadora responsable de muchos de los diseños que ha lucido.

Spencer llegó a Mattel en 1963, solo cuatro años después de que Barbie se lanzara al mercado, y trabajó en la compañía durante 35 años. Se jubiló hace más de dos décadas, pero sigue vinculada a la marca y su muñeca. Recientemente publicó un libro, Dressing Barbie, que cuenta cómo era el proceso creativo para el diseño de la ropa de la Barbie y lo que para ella ha significado trabajar en esa empresa. También habla de esta experiencia y la estrategia comercial de la marca en la serie documental de Netflix The toys that made us.

Carol Spencer. Foto: Netflix.

En los sesenta Spencer buscó inspiración en las propias mujeres de la calle. En los setenta fue responsable del cambio de imagen de Barbie y Ken, con la creación de Barbie y Ken SuperStar, inspirados en Robert Redford y Farrah Fawcett. En los años ochenta diseñó la ropa deportiva de Great Shape Barbie –con la que, por cierto, aparecen las muñecas en Toy Story 3 y 4—.

Barbie y Ken Great Shape. Foto: Mattel

Y en 1992 creó el estilismo de la Barbie Mil Peinados, la muñeca de pelo larguísimo y colorido minivestido que se convirtió en el regalo más deseado por las niñas de todo el mundo a principios de esa década. Tanto es así que esa es la Barbie más vendida de la historia.

Spencer fue también la creadora de los primeros diseños de la colección ‘Muñecas del mundo’, una línea de Barbies con vestidos inspirados en la ropa tradicional de diferentes regiones del mundo.

Foto: Carol Spencer Designs.

En los últimos tiempos, y en línea con su claim ‘Girls can do anything’ (‘Las chicas pueden hacer cualquier cosa’), Mattel ha intentado darle un carácter de mujer independiente a la muñeca vistiéndola con outfits más profesionales: Barbie bombero, paleontóloga, aviadora, etcétera. Hace unos años, además, tomó la decisión estratégica de hacer Barbies más inclusivas: con diferentes tallas (curvy, tall y petite) y distintas opciones de color de pelo y piel. Incuso añadió a la colección la primera Barbie con hijab. La estrategia ha funcionado bien y ha conseguido dispararar las ventas de una marca que andaba de capa caída.

Barbie paleontóloga. Foto: Mattel
Sigue leyendo

Tendencias