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Familia

Diez manualidades para hacer con tus hijos este verano

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Tienen tus hijos demasiados juguetes? Con cada cumpleaños, navidades e incluso por regalos inesperados de familiares y amigos, la colección no deja de crecer, y no siempre les sacan partido. Una situación que podemos cambiar en verano, cuando el descanso escolar y el buen tiempo brindan la ocasión perfecta para compartir con ellos su tiempo de ocio de una manera divertida y creativa; que sean ellos mismos, con la ayuda de sus padres, quienes fabriquen y personalicen sus propios juguetes, gracias a la ingente cantidad de manualidades al alcance de unos pocos clics. Son tantas las ideas que podrías pasarte meses haciendo actividades sin parar y sin riesgo de repetir ninguna de ellas.

A la hora de elegir qué actividad hacer con tu hijo, es fundamental tener siempre presente que, ante todo y sobre todo, la manualidad es un juego, y como tal ha de ser una experiencia placentera para los más pequeños. A partir de ahí, presentan un amplio cartel de beneficios que van más allá del desarrollo de su imaginación y su capacidad creativa: “También fomentan la paciencia, la constancia y la capacidad de concentración; les enseña a compartir y aprenden a esperar su turno, a respetar al compañero… Además, si todo eso funciona, van incluso a ayudar a reducir el estrés en el niño”, explica la doctora Ana Miralles, especialista en neuropediatría y vocal de la Sociedad Valenciana de Pediatría. Eso sí, conviene asegurarse de que elegimos actividades que estén acordes con su desarrollo madurativo, ya que según su edad podrán hacer unas cosas u otras.

Si tenemos eso presente, las manualidades pueden también ayudarles a expresar sus emociones y a solucionar problemas que puedan surgir si algo no sale bien o hay que sustituir, por ejemplo, un material por otro. Por eso “es muy importante que el padre no dirija esa manualidad, que no la convierta en una clase magistral de cómo hay que hacer algo”, argumenta la doctora Miralles. “Lo que tiene que hacer es compartir y eliminar las barreras que impidan al niño desarrollar esa manualidad. (…) Estos ejercicios les van a preparar para la vida, porque así podrán medir lo que son capaces de hacer, hasta dónde pueden llegar” al experimentar, explorar el entorno y descubrir cosas nuevas. Hacer manualidades con el padre o la madre, esa figura que le ayuda, le enseña y le da seguridad, servirá, además, para que el vínculo entre ellos sea más fuerte.

Sea cual sea la edad del niño, contribuirán a mejorar su destreza manual (la psicomotricidad fina), lo que les va a ayudar mucho en cuanto inicien la lectoescritura: “Cuando tengan que hacer líneas o trazos, tendrán esos esquemas motores mucho más interiorizados y les será más fácil. Y una vez conseguido ese hito, podremos realizar actividades más complejas, poner las metas más lejos…”, explica Miralles. Y recuerda que, en esto, la perfección no es lo más relevante. Lo importante es que el niño vea que ha sido capaz de hacerlo, y el reconocimiento que reciba, independientemente de cómo haya salido, le ayudará a desarrollar un sentido de la autoestima sano.

Diez manualidades para compartir con tu pequeño

A modo de muestra, te sugerimos una serie de actividades para divertiros juntos por muy poco dinero y que incluso os permitirán compartir valores tan necesarios como la sostenibilidad, la paciencia o la generosidad. Eso sí, recuerda asegurarte primero de que escoges un sitio que esté acorde con la manualidad que vayáis a realizar para, por ejemplo, poder pintar sin tener que estar pendiente de si se mancha la alfombra, y que el niño pueda expresarse sin miedo a romper algo. Vamos allá.

Un globo muy animal

En esta actividad, excelente para trabajar la psicomotricidad fina, utilizaremos unos globos sobre palillos de madera para convertirlos en todo tipo de animales. Necesitaremos además las plantillas de los animales, pegamento no tóxico o cola, tijeras y hojas blancas gruesas. De Art Attack.

Recicla tus botellas de plástico

Cajas de regalo, copas originales e incluso unos zapatos de emergencia son algunas de las 17 diferentes ideas para hacer manualidades con botellas de plástico vacías. Unas ideas muy creativas que te permitirán enseñarles a tus hijos la importancia del reciclaje, de la mano de Ideas en Cinco Minutos.

De una caja de zapatos, un futbolín

¿A que tienes una caja de zapatos vacía en algún lugar del armario? Pues con la ayuda de unas pinzas para la ropa, palillos de madera, tijeras, pinturas y una buena dosis de creatividad podréis convertirla en un original futbolín con los colores de vuestros equipos favoritos. Esta y otras ideas para divertirse reciclando, nos vienen de Handfie.

Marcapáginas de Pocoyó

Cuando los niños realizan figuras de papel, aprenden no solo a concentrarse en la actividad, sino también a tener visión espacial y a coordinar diferentes sentidos a la vez, como la vista y el tacto. En esta manualidad, los niños podrán elaborar un marcapáginas de origami con la cara de Pato, uno de los populares personajes de Pocoyó, que nos trae estas y otras ideas muy originales. Tan solo necesitarás la plantilla, pegamento de barra, rotuladores de colores, tijeras y papel.

Joyero con palitos de helado

Hacer un cofre de colores para que los más pequeños guarden sus tesoros será cosa de coser y cantar con esta actividad que nos viene desde Manualidades Infantiles. Todo lo que necesitarás es un puñado de palitos de helado, pinturas acrílicas, una pistola de encolar (o cola), una regla y una bolita de madera.

Una libélula de papel

Una sencilla manualidad para hacer junto a los más pequeños de la casa. Utilizando cartulinas de varios colores, pegamento y tijeras, podréis fabricar una bonita libélula que los niños podrán hacer volar y utilizar después en sus juegos. Una de muchas actividades veraniegas que encontraréis en Con mis hijos.

Una marioneta de rana

Con pinturas acrílicas, unos platos de plástico o cartón, cartulina verde y roja y poco más seréis capaces de crear la rana más simpática de todo el pantano… Una manualidad con videotutorial de Clarimanitas que seguro os tendrá entretenidos un buen rato, y que se puede adaptar fácilmente a otros animales.

Disfraces caseros

Desde Minnie o Mickey Mouse a la estatua de la libertad, pasando por una muñeca manga, un mimo, mariposas, abejas o caracoles, un minion o, por qué no, el mismísimo Luke Skywalker son algunas de las propuestas que nos propone Rosa, la mamá de Manualidades Infantiles. Diseñar y construir un disfraz en casa fomenta la creatividad, la imaginación y la paciencia del niño, y hará que disfrute doblemente de su aventura.

Pinta tu propia camiseta

Para esta actividad necesitaréis una camiseta blanca, pintura textil, una lámina de cartón, pinceles, tijeras, platos desechables y cinta adhesiva. Dejad volar vuestra imaginación y cread motivos geométricos pegando la cinta adhesiva en la parte frontal de la camiseta, de forma que la llenéis de líneas en todas las direcciones. Después usa tus colores favoritos para rellenar los espacios entre ellas.

Haz tus propios puzles

Los palitos de helado reaparecen en esta última sugerencia para ayudarte a realizar unos puzles caseros para los más peques, con las imágenes de sus personajes de dibujos favoritos. Winnie de Pooh, Elsa, Mickey… ¡Tú decides! Imprime las imágenes que quieras usar y sigue este tutorial de El Invernadero Creativo, que tiene también otras sugerencias organizadas por edades. No dejes de echarlas un vistazo.

Familia

Contar hasta 10 o la importancia de la paciencia en la educación de los niños

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Hoy en día vivimos en la cultura de la inmediatez donde impera el aquí y ahora. La sociedad y las nuevas tecnologías nos lo ponen cada vez más fácil. Las prisas y la falta de paciencia forman parte de nuestra vida cotidiana. ¿Qué ocurre con los niños? ¿En qué medida les afecta todo esto?

De la misma manera, buscamos recetas mágicas para la educación de nuestros hijos, rápidas y efectivas, pero pronto llega la frustración al ver que estas no siempre resultan tan eficientes ni funcionan tan rápido como esperábamos.

Según crecen nos vamos dando cuenta de que criar a un hijo no es tarea fácil, pero nadie dijo que así fuera, la crianza requiere mucho tiempo, control emocional tolerancia y sobre todo grandes dosis de paciencia.

La educación tiene mucho de sentido común y poco de reglas absolutas.

¿Por qué es tan importante la paciencia?

Reflexionemos sobre ello: Los adultos esperamos resultados inmediatos en sus vidas: que aprendan a andar rápido, que se estén quietos, que obedezcan, que aprendan a compartir, que controlen su ira o dejen llorar. Nos olvidamos que los niños son niños, que no nacieron sabiéndolo todo y necesitan pasar por un proceso de aprendizaje. Pero sobre todo nos necesitan a nosotros.

Conscientes de que a veces es difícil bajar el ritmo, quizá convendría tratar de ajustar nuestras expectativas.

  • ¿Qué métodos utilizamos en el día a día cuando estamos cansados y esperamos que se duchen o hagan sus tareas? La búsqueda de obediencia inmediata y las prisas hacen que los adultos recurran de manera sistemática a los chantajes y las amenazas, los cuales suelen provocar miedo y culpa, lo que puede generar efectos muy perjudiciales en los niños.
  • ¿Qué deseamos para nuestros hijos?, ¿Obediencia o colaboración?, ¿Que hagan las cosas por miedo o que sean responsables y piensen por sí mismos?
  • ¿Qué ocurre cuando los padres y madres cansados de largas horas de jornada laboral y miles de quehaceres en el hogar exponemos a los niños a tiempos ilimitados delante de las pantallas?

En la crianza también hay momentos de supervivencia, pero estos no deben convertirse en una rutina.

Pedimos respeto cuando nosotros no respetamos sus tiempos, y en ocasiones tampoco sus prioridades, las cuales están a menudo muy lejos de las nuestras.

Si un niño está jugando solemos interrumpirlo, pensando que lo que tiene que hacer siempre es mucho más importante.

Seamos conscientes de sus prioridades y aprendamos a respetarlas. Así ellos también respetarán las nuestras.

A veces es tan sencillo como darles un poco más de tiempo y obtener su colaboración de forma voluntaria. Sé que te estás divirtiendo mucho en este momento pero es la hora del baño. ¿Quieres jugar 5 minutos más o prefieres llevarte algún juguete a la bañera?

Sumando exigencias, tratamos de que los niños se comporten o hagan cosas para las que aún no están preparados, pero eso no ocurre solo en el hogar también en los centros educativos. Las prisas por aprender a leer, los objetivos marcados, los horarios, las altas expectativas…

Lo normal es que los niños no lo hagan todo bien ni a la primera ni todas las veces. En ocasiones los adultos acabamos haciendo cosas por ellos que podrían hacer por sí mismos, bien por falta de tiempo o porque no siempre hacen las cosas como nos gustaría, privándoles así de una extraordinaria oportunidad de aprendizaje.

Constantemente les pedimos a los niños paciencia y que aprendan a tolerar su frustración, cuando a menudo nosotros fallamos como modelo.

La paciencia es una virtud que debemos cultivar y junto a la calma son dos de los mejores regalos que podemos hacer a los niños, no podemos olvidar mantener una actitud positiva mientras esperamos.

Todo puede convertirse en una batalla si lo permitimos, pero si conseguimos relativizar, y abandonar la urgencia, podremos abordar las dificultades que surjan en el día a día, con la calma que ellos y nosotros precisamos.

Es necesario priorizar donde queremos poner nuestra energía, de lo contrario llegará el desgaste.

No nos olvidemos que ser niño en esta sociedad tampoco es tarea fácil.

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Ana Martín, el manto protector de Isabel Pantoja

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La última aparición pública de Ana Martín, ya muy delicada de salud y trasladada en silla de ruedas, fue en febrero de 2017. Isabel Pantoja reaparecía ante 10.000 personas en el Wizink Center de Madrid en un concierto que se celebró, no como un simple regreso a los escenarios, sino como una liturgia de resurrección, el cerrojazo definitivo a su calvario social y carcelario. Y allí, como siempre a lo largo de toda su vida, se encontraba la madre de la artista sevillana y eterno manto protector de su hija, carabina infatigable y guardiana de su virtud, pero, sobre todas las cosas, una de las progenitoras más famosas de este país. Ejemplo perfecto del arquetipo de madre de la artista, doña Ana, como siempre se la conoció en los medios de comunicación, ha sido un pilar fundamental en la carrera de la tonadillera más famosa y mediática de este país. Esta semana tras permanecer ingresada en un hospital de Jerez por un empeoramiento de su salud, ha vuelto a Cantora donde vive con su hija

«Es mi madre / la mujer que dio por mí su propia sangre, / y me parió sin miedo es mi madre». Isabel Pantoja le dedicaba esa noche la canción Es mi madre a la persona que mejor ha moldeado en la sombra la trayectoria vital y profesional de la tonadillera. Ana Martín fue quien la llevó a Madrid a comienzos de su carrera a buscar fortuna en la industria musical, la que la ha acompañado por escenarios de varios continentes –era habitual verla planchado sus trajes en los camerinos–, la confesora, tutora de su imagen pública y defensora de su honor y virtud desde que enviudara en 1974 y decidiera entregar su vida a la carrera artística de su hija, con la que pudo levantar económicamente a su familia.

De doña Ana se conocen escasos datos biográficos. Apenas su ascendencia gitana y sus pinitos como bailaora siendo muy joven para las compañías de Juanita Reina y Pepe Pinto. El inicio de lo que podría haber sido una carrera artística quedó aparcado a raíz de su matrimonio con Juan Pantoja, gitano de Algeciras (Cádiz), con el que se casó en 1952. Conocido como Chiquetete, apodo que heredaría su sobrino Antonio Cortés Pantoja, el padre de Isabel Pantoja fue componente del grupo musical llamado Los Gaditanos y se le atribuye –sin certeza– la autoría de la canción Qué bonita que es mi niña, que la tonadillera ha cantado siempre a lo largo de toda su carrera.

Al inicio de su vida en común, el matrimonio Pantoja-Martín vivía en Sevilla y se trasladó a un piso de El Tardón, barriada de nueva creación, levantada en las postrimerías de Triana. Es fundamental dibujar a Doña Ana con un paisaje de fondo que ha moldeado a varias generaciones de artistas y gentes populares de la Baja Andalucía: las casas del Tardón, en la capital andaluza. Promovido en los años duros de la dictadura, con plena vigencia de las políticas económicas autárquicas, este conjunto de viviendas acogió a familias de clases populares, gitanos que sufrían la desaparición de sus corrales de vecinos y otras gentes que huían de la miseria rural en plena migración española del campo a las ciudades. Pronto, la afición al folclore y el origen flamenco de muchos de sus vecinos, convirtió el Tardón en cuna de cantantes, toreros y artistas de todo género. Quizás el primero en llegar fue Curro Vega, hijo del torero Vicente Vega, Gitanillo. Y a partir de ahí, Isabel Pantoja, su primo Chiquetete, Lole Montoya y Manuel Molina (Lole y Manuel), los humoristas César y Jorge Cadaval, Los Morancos; e incluso la expresidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, han paseado el nombre de este enclave humilde por medio mundo.

Isabel Pantoja y su madre con Kiko Rivera recién nacido, el 9 de febrero de 1984.

Sí está documentado que doña Ana era hija de un verdulero del barrio conocido como El Lechuga, con el que era frecuente verla vender verdura en el mercado, tomando la profesión paterna como propia. Tuvo cuatro hijos –Juan, Bernardo, Agustín e Isabel– y hasta que triunfó su hija en el mundo de la canción española, no tuvo una vida fácil. Quizás por eso, Ana Martín ha funcionado a partir de ahí como una matriarca férrea que ha dictado todos los pasos dados por sus hijos. De hecho, en los círculos más próximos se asegura que de no haber coincidido con el inicio de sus problemas de salud, habría sabido apartar a Isabel Pantoja de las personas que la llevaron a mantener problemas con la justicia.

Alejada de la vida pública desde 2017, ha pasado sus dos últimos años refugiada en la finca Cantora, en la localidad gaditana de Medina Sidonia. Ya en 2015, estuvo ingresada en el Hospital Universitario de Puerto Real (Cádiz) por problemas con el nervio ciático. Isabel Pantoja cumplía sentencia en la prisión de Alcalá de Guadaira y no tuvo tiempo de pedir permiso para visitarla porque en 24 horas ya estaba en casa. Su último percance de salud ha coincidido con la grabación del talent show de Telecinco Idol Kids, donde ejerce de jurado. La tonadillera abandonó todos sus compromisos profesionales, ahora que la televisión la ha recuperado como un personaje de máximo interés, para viajar de nuevo a Andalucía al lado de su madre, su confesora, su refugio ante la adversidad.

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Alejandro Sanz tiene un nuevo competidor en la música: su hijo saca disco

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“Mi admiración tiene forma de persona. Mi hijo Alex: música en vena y disco en vuelo”. Así ha anunciado un orgulloso Alejandro Sanz que su hijo Alexander, de 16 años, está siguiendo sus pasos en el mundo de la música. El artista ha querido apoyar a su hijo y dar un pequeño empujón a su primer trabajo presentándolo en sus redes sociales; solo en Instagram acumula más de 4,7 millones de seguidores.

Alexander, que compone su música y hace rap, acaba de publicar su primer disco, SanitY ep, con seis canciones, todas ellas cantadas en inglés: FutureEspacio (con alguna frase en español), Can you feel thatAirBnB y To the top, además de un bonus que se llama Milan. Para la portada del álbum, Alexander ha elegido la misma imagen con la que su padre ha dado la noticia: una foto en blanco y negro donde Alejandro Sanz, con la guitarra colgada de su cuello, abraza a su hijo, que lleva su trombón en la mano. “He trabajado muy duro en esto, disfrutadlo”, aparece como descripción del trabajo que se puede escuchar de manera gratuita en la plataforma Soundcloud.

El hijo de Sanz toca el trombón desde hace años y hace solo cuatro meses, el pasado 27 de junio, el cantante desvelaba que su hijo era uno de los integrantes de la banda que le acompaña durante su tour, llamado #LaGira. “Una foto no puede abarcar todo el orgullo que siento como padre. Mi hijo Alexander me ha acompañado en los conciertos de La Gira con un derroche de talento infinito. Compartimos vida, compartimos pasiones“, escribió el cantante en su cuenta personal junto a una imagen del joven. Días más tarde, en uno de esos conciertos, el artista volvió a expresar su orgullo. «Él no quiere que le presente pero lo voy a hacer igual porque para eso estamos los padres, para molestar a los hijos. Ha venido mi hijo Alexander. Bueno, pero no le miren mucho ahora, ¿ok? Va por ti, cariño”, dijo.

Alexander, que tiene 16 años, nació de una relación extramatrimonial entre el cantante y la diseñadora puertorriqueña Valeria Rivera. Por aquel entonces Alejandro Sanz estaba casado con la modelo Jaydy Michel, con quien tuvo a su primera hija, Manuela. No fue hasta 2006, cuando el pequeño tenía ya tres años, cuando el artista reveló la existencia de su primer hijo varón. Sanz, tiene otros dos hijos, Dylan y Alma, nacidos de su matrimonio con Raquel Perera, de quien se separó este pasado julio tras más de una década juntos. Según ha contado el artista en varias ocasiones, los cuatro hermanos se llevan muy bien: “Les junto muchísimo. En las fiestas más señaladas y, cada vez que puedo, intento unirles”.

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Manuela vive en México con su madre y Alexander, en Miami con la suya. Una ciudad en la que, cuando tiene que grabar sus canciones, el cantante pasa gran parte del año. Dylan, de ocho años, y Alma, de cinco, viven en España con Raquel Perera, aunque pronto se trasladarán a Nueva York, donde ella va a comenzar a trabajar. El intérprete de Corazón partío se encuentra inmerso en su gira de su último álbum, El Disco, que después de España y Estados Unidos prepara ahora los conciertos por Latinoamérica. Estos últimos meses le ha acompañado su actual pareja, Rachel Valdés, una artista cubana que ya hace vida en familia con el cantante.

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