Connect with us

Vida

Marcha por la Vida en Costa Rica congrega a miles de personas

Publicado

on

Miles de personas participaron este sábado 31 de agosto en la Marcha por la Vida en Costa Rica para defender la vida humana desde la concepción y, específicamente, para que el presidente del país no firme una norma técnica para la aplicación del mal llamado “aborto terapéutico”.

El evento fue organizado por los movimientos provida Despierta Costa Rica, Democracia en Acción, y la Universidad Autónoma de Centro América, y se llevó a cabo desde las 9:00 a.m. (hora local) hasta pasado el mediodía. El punto de concentración fue el Parque Central de San José y desde allí se marchó hasta la Plaza de la Democracia.

A la marcha también se unieron algunos políticos que exhortaron al presidente del país, Carlos Alvarado, a no firmar la denominada “Norma Técnica Aborto Impune” que regularía el artículo 121 del Código Penal para la aplicación del mal llamado “aborto terapéutico” en las clínicas públicas y privadas a nivel nacional.

El Gobierno anunció a principio del 2019 que la norma técnica estaba siendo elaborada por un equipo del Ministerio de Salud y que iba a ser firmada por el mandatario durante este año, sin embargo aún no se fijado una fecha exacta.

Los grupos provida, por su parte, denunciaron que la norma podría ser una ventana para permitir el aborto libre.

El Código Penal de Costa Rica considera al aborto como un delito, despenalizado únicamente en los casos de riesgo de vida de la madre. La Constitución Política afirma en su artículo 21 que “la vida humana es inviolable”.

La diputada de Nueva República, Carmen Chan, que asistió a la marcha, dijo que “la vida es inviolable, que nadie tiene derecho a ponerle fin y que nuestro deber es promover leyes y políticas que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de los costarricenses”.

“Pero no, el camino y las defensas que escogió este Gobierno son otras muy diferentes, por eso nosotros hoy estamos en la primera línea como pueblo, defendiendo el derecho más básico de todos -el derecho a la vida- que viene de la mano con todas esas otras garantías sociales que corresponde al Estado ofrecer”, aseguró.

La organización provida Democracia en Acción, una de las organizadoras de la marcha, publicó en redes sociales que la actividad “finalizó con éxito” y que se “reunió a miles de personas que caminaron pacíficamente”. También afirmó que para el 2020 serán “muchos más”.

“Acá está la evidencia de que el pueblo provida de Costa Rica salió a las calles a demostrar que estamos contra el aborto libre, que no vamos a quedarnos callados ante las pretensiones aborteras, que vamos a defender la vida desde la concepción y todo esto porque nosotros sí somos el pueblo del pura vida”, agregó Democracia en Acción, refiriéndose al video donde se observa a miles de ciudadanos participando del encuentro.

Días antes de la marcha, la Conferencia Episcopal de Costa Rica invitó a todos los ciudadanos a participar y agradecieron a las diferentes organizaciones seculares que “con gran dedicación y celo por promover la cultura de la vida, han organizado este evento”.

Vida

Por qué puedo elegir qué parte del cuerpo musculo, pero no de dónde adelgazo

Publicado

on

Aunque es de constitución flaca, Chema, de 45 años, tiene una ligera barriga que se resiste a desaparecer. Hace ocho meses dejó atrás la vida sedentaria y se puso las mallas para correr entre tres y cuatro días a la semana, combinándolo con ejercicio de fuerza. Su cuerpo ha empezado a definirse con una musculatura algo más robusta, y las costillas y las caderas comienzan a dejarse ver. Sin embargo, el flotador sigue instalado en su abdomen. La misma sensación de frustración comparte Bárbara, de 52 años, cuya obsesión se localiza en la grasa de sus brazos. Por mucho que se machaque con bíceps y tríceps en sesiones intensivas de pesas, está a punto de tirar sus camisetas sin mangas a la basura. Se palpa las extremidades y, sin duda, se han endurecido, pero la capa de grasa que las rodea continúa tan visible como siempre. Muchos nos sentimos reflejados en sus historias: ¿cómo es posible que semejante esfuerzo no borre michelines y cartucheras? La explicación está en el metabolismo, en el que músculos y grasas no reaccionan igual.

Cincelar los primeros implica aumentar su volumen por los efectos locales que suceden al contraerlos, y solo se hipertrofia la zona que se trabaja. Con la grasa, el proceso, sencillamente, es distinto. Como respuesta a los estímulos hormonales y genéticos, el tejido graso funciona como un órgano único al perder peso: puede disminuir la grasa global, pero no de forma localizada. Lo mismo que le pasa a tu coche. «Una cosa es el desgaste de los neumáticos, los músculos, y otra el gasto de combustible, la grasa. Cuando el vehículo se mueve, se vacía todo el depósito, no la zona más cercana a la rueda que más trabajo ha hecho. El cuerpo humano funciona igual. Tenemos un depósito que sirve para dar energía a todos los órganos. Si trabajar un músculo hiciera que se perdiera grasa de la zona donde este se ubica, las personas que comen mucho tendrían una cara muy delgada», describe Jorge García Bastida, profesor de la Universidad Internacional de La Rioja, que ha preparado a equipos de élite como la Selección Española Femenina de Hockey.

Hacer abdominales no adelgaza

Pensar que ejercitar la musculatura abdominal quemará la envoltura que tanto nos desagrada es un clásico de novatos de gimnasio. Desengáñate, los científicos llevan tiempo desmintiéndolo, desde que salió un estudio de referencia en 2011. Los científicos repartieron 24 participantes sanos y sedentarios, de entre 18 y 40 años, en dos grupos distintos, para someter a uno a ejercicios generales, y al otro, a trabajar solo abdominales durante. Así lo hicieron durante seis semanas. Los investigadores no observaron ningún efecto significativo del trabajo abdominal sobre el peso corporal o para reducir la grasa abdominal subcutánea, aunque el entrenamiento sí mejoró la resistencia muscular.

«El ejercicio más recomendable para perder grasa es entrenar de forma generalizada», señala Luis Perea, coordinador en la Unidad Body Coach de la Clínica Tintoré & Brasó y fisiólogo en Clínica Exolife, en Barcelona, quien añade que gran parte de la evidencia científica muestra que la disminución de grasa en puntos localizados con ejercicio no es posible. Para comprender la dificultad del fenómeno, lo mejor es mirar por el microscopio. La grasa de nuestras células está almacenada en forma de triglicéridos, que el cuerpo utiliza como energía en secciones más pequeñas que llegan al torrente sanguíneo –ácidos grasos libres y glicerol–. Durante el ejercicio, el ácido y glicerol empleados como combustible pueden proceder de cualquier parte del cuerpo, y no del área específica que se muscule. «Los principales depósitos se encuentran en el abdomen –la grasa visceral–, en la parte inferior del cuerpo –grasa glútea, subcutánea de las piernas e intramuscular– y en la superior –también grasa subcutánea–», explica Pedro Manonelles, presidente de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (Semed).

La redondez más prominente es la última en desaparecer

La tendencia de la grasa a distribuirse en nuestro cuerpo viene determinada por los genes, las hormonas y la fisiología, sin posibilidad para cambios. De hecho, el tejido adiposo se considera todo un órgano endocrino, al regular los lípidos como recurso energético a partir de la grasa ubicada en zonas distintas y con características fisiológicas propias (algo que, como se ha dicho, complica su eliminación). Sin embargo, aunque no se pueda actuar localmente, hacer ejercicio sí la destruye; y hay algunas partes del cuerpo de donde sale con más dificultad que de otras, recalca García Bastida.

«Es la acumulación lo que hace que cueste más que desaparezca. Pongo un ejemplo: imaginemos que tenemos cuatro cuentas diferentes en cuatro bancos distintos, con mucho dinero en una y muy poco en las otras tres. Si cada mes sacamos la misma cantidad de cada banco, ¿dónde nos quedará siempre más dinero? Lo mismo pasa con la grasa de nuestro cuerpo», compara el preparador físico. Todo depende de la cantidad de adipocitos, los depósitos de grasa que componen la masa adiposa, mayor en unas zonas que en otras: en el caso de los hombres, en el abdomen, y en el de las mujeres, en los glúteos, las caderas o las piernas. «Al hacer ejercicio o mejorar la dieta, los resultados serán siempre más evidentes allá donde se acumule menos masa grasa. En contrapartida, en las zonas donde haya más concentración de adipocitos, los resultados serán menos visibles».

Quemar grasa (al tuntún) es más fácil si estás un poco cachas

Una vez entendido que el adelgazamiento será caprichoso y probablemente empezará allá donde menos lo necesita, toca asumir que no hay un único ejercicio que tonifique y queme grasa a la vez. Los preparadores físicos aconsejan un entrenamiento que combine fuerza y resistencia para conseguir el doble fin. «Lo ideal es alternar las pesas con el trabajo cardiovascular y cambios de ritmo e intervalos, en un programa diseñado según la edad y las posibilidades físicas, y siempre con una nutrición adecuada», recomienda el fisiólogo Perea, quien recuerda que un óptimo trabajo de fuerza ha de llevar a los músculos a un cierto nivel de estrés («si no, no hay adaptación», matiza).

Sin embargo, no esperes que el sudor que te produce portar la carga le ayude a bajar una talla del pantalón, pues, como describe Manonelles, «la duración de un ejercicio exigente de pesas es muy corta y con un número limitado de repeticiones, por lo que el aporte de energía viene del glucógeno de músculos e hígado, y no de los depósitos de grasa». Lo excepcional sucede después: «El tiempo de recuperación tras un entrenamiento de fuerza es mayor, y el consumo de calorías continúa», dice Perea, quien da más datos sobre el proceso: «Al terminar el entrenamiento, la tasa metabólica permanece elevada durante horas, gastando combustible de reserva y quemando grasas, si no se reponen reservas de glucosa hasta tres o cinco horas después, aunque, sobre esto último, aún no hay consenso científico».

La razón de este plausible argumento se encuentra tras el efecto EPOC (Excess Post-Exercise Oxygen Consumption), por el que los músculos necesitan la llegada de oxígeno extra, y gastan calorías para recuperarse. «Es casi una cadena: a más masa muscular, menos grasa, porque hay más motor quemador de calorías. El entrenamiento en intervalos (HIIT, que implica cardio y fuerza) es hasta tres veces más eficaz consumiendo grasas que el aeróbico convencional, gracias, precisamente, al concepto de EPOC», indica Perea.

Un entrenamiento a medida

Con todo, cualquier programa de hipertrofia muscular con entrenamiento aeróbico y anaeróbico puede conseguir el objetivo mixto. «Yo empezaría priorizando el aumento de la masa muscular para elevar el gasto energético basal, y después subiría el nivel del entrenamiento de cardio, más centrado en quemar grasa», propone Luis Aguilar, dietista-nutricionista y entrenador personal, además de miembro de la Red de Nutrición Basada en la Evidencia.

«Para muscular lo más eficazmente posible, se recomienda llegar a alcanzar, con una progresión previa, unas 20 series de 8 a 12 repeticiones por músculo, en ejercicios donde se trabaje con varios de ellos a la vez. Y para acabar con la grasa, hay que combinar el trabajo de alta intensidad con el de media. El objetivo debería ser de al menos 10 minutos de alta intensidad en intervalos con otros 10 minutos de baja intensidad, dos o tres días a la semana; y otros tres días, de 30 a 60 minutos de un cardio de esfuerzo moderado, además de caminar, como mínimo, 10.000 pasos por día», zanja Bastida. Nadie dijo que estar flaco y duro fuera fácil.

Sigue leyendo

Vida

“Si no duele no vale” y otras mentiras sobre los masajes que nos hemos creído

Publicado

on

Mucho de lo que creemos sobre los masajes es falso, lo damos por bueno por pura tradición. Según explica Tomás Gallego Izquierdo, director del Instituto Fisioterapia y Dolor de la Universidad de Alcalá, los bulos y los mitos que hoy nos confunden han crecido desde la Edad Media, cuando el masaje pasó al ostracismo porque todo lo relacionado con el contacto con el cuerpo era pecaminoso. «Es entonces cuando pasa a manos de curanderos y otras personas nada cualificadas, y todavía nos cuesta entender que el masaje es una técnica más entre las que puede elegir un fisioterapeuta después de realizar diagnóstico mediante la aplicación del razonamiento clínico». El error de dejar que lo practique cualquiera ha fomentado falsas creencias que, de lo arraigadas que están, constituyen auténticos peligros que conviene evitar.

No hay alivio sin dolor

Experimentar molestias o sentir los músculos tensos después de un masaje es normal, sobre todo si ha pasado un tiempo desde el último o es el primero, según el terapeuta Tracy Segall, de la Clínica Cleveland. Pero esto no significa que tenga que doler para ser efectivo. Si la intensidad del masaje te hace apretar los dientes, puede que el masajista esté tensando demasiado esos músculos que lo que necesitan es justo lo contrario. Una presión excesivamente intensa puede ocasionar daños en los tejidos, hematomas o sangrado. «Si sientes dolor, habla con el profesional. Se pueden hacer reajustes», aconseja Gallego.

El masaje capilar evita la caída del cabello

Sería una opción muy cómoda y barata, pero lo cierto es que no existe ninguna evidencia de que un masaje en el cuello cabelludo prevenga la calvicie. El doctor japonés Taro Koyama comprobó que, después de 24 días de masajeo, el grosor de cada pelo aumenta unos 0,007 milímetros. Pero su propio estudio indica que, a los 12 días, los participantes de la investigación habían perdido masa capilar por estirar demasiado las células de la zona masajeada.

Alivian cualquier dolor

Su acción beneficiosa, casi inmediata, es impagable, pero cuando hay una enfermedad es un médico quien tiene que valorar el dolor. El masaje podría producir cierto alivio, pero también agravar la lesión y retrasar el diagnóstico. En muchas ocasiones se practica un mismo masaje para todo y sin ninguna supervisión médica, lo que puede ser muy poco aconsejable: no se puede aplicar si hay infección en la piel, trombosis, esguinces agudos, desgarros musculares, enfermedades reumáticas, fibrosis, tumores o problemas renales. Especialmente crítica es el área cervical.

“Si no duele no vale” y otras mentiras sobre los masajes que nos hemos creído

Un masaje quiropráctico es siempre seguro

La investigación ha olvidado muchas veces los efectos adversos de estos masajes. Edzard Ernst, catedrático de medicina e investigador especializado en el estudio de la medicina alternativa, publicó un estudio en la revista New Zealand Medical Journal en el que sacó a la luz las nefastas consecuencias que puede tener una manipulación de la columna vertebral durante la quiropráctica. Ernst revisó exhaustivamente la literatura publicada hasta el momento y, de los 60 estudios que analizó, solo uno incluyó información completa sobre la incidencia y la severidad de estas consecuencias, a veces fatales. Casi la mitad no mencionaron ningún síntoma adverso. Esto ha provocado que los tratamientos quiroprácticos a menudo parezcan más seguros de lo que realmente son: la manipulación de la columna vertebral durante la quiropráctica puede dañar las arterias que abastecen al cerebro, con resultados incluso letales.

Los masajes en la espalda favorecen la lactancia

Existen todavía muchos mitos socialmente extendidos con relación a la lactancia y este es uno de ellos, según informa la Fundación Hospital de Nens de Barcelona. Tampoco los masajes del pezón con alcohol durante el embarazo lo preparan para la lactancia, aunque puede ser beneficioso como método de extracción para seguir amamantando una vez que la madre vuelve al trabajo. Para provocar un efecto parecido, se aconseja estimular con un masaje el pecho, friccionando con las yemas de los dedos suavemente desde la base hasta la areola, según una guía de lactancia de la Asociación Española de Pediatría publicada por el Gobierno de La Rioja.

Propagan el cáncer

El cáncer es una enfermedad causada por cambios en los genes que controlan el modo de funcionar, crecer y dividirse las células. Un masaje no tiene este efecto. De hecho, los pacientes sometidos a quimioterapia, radioterapia, cirugía o fármacos han utilizado masajes como terapia complementaria. No obstante, es importante consultar al oncólogo antes de iniciar una terapia.

La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) advierte de los riesgos de algunos métodos de manipulación basados en el cuerpo. «Tienen resultados positivos en el manejo del dolor y la ansiedad, así como en el tratamiento del linfedema (drenaje linfático manual), pero han de ser utilizados con precaución en pacientes con metástasis óseas o con algunos fármacos». También indica que se deben evitar masajes directamente sobre tumores, prótesis, trombos y tejidos dañados por la cirugía o la radioterapia. En cuanto a la osteopatía, la contraindicación es absoluta en el caso de tumores óseos primarios o metastásicos. La AECC especifica también que no se dispone de estudios que valoren la eficacia de la reflexología o el shiatsu.

“Si no duele no vale” y otras mentiras sobre los masajes que nos hemos creído

Están contraindicados durante el embarazo

Al contrario. La cadena de beneficios durante el embarazo es indiscutible: mejoran la circulación sanguínea, relajan los músculos, disminuye la ansiedad y alivian los dolores de espalda y piernas. Ayudan a liberar serotonina y dopamina, importantes en el buen estado anímico de la futura madre y desempeñan también un papel importante en la disminución del dolor y la experiencia emocional general de las mujeres durante el parto. El masaje perineal en las últimas semanas de gestación puede reducir la probabilidad de trauma perineal.

Aseguran la recuperación después del entrenamiento

Eso creíamos hasta que investigadores canadienses comprobaron, en 2010, que inmediatamente después de un entrenamiento duro, un masaje profesional sobre los músculos del antebrazo no aumentó la circulación, sino que la redujo. La fricción hizo que se comprimieran los vasos sanguíneos del brazo, según Michael Tschakovsky, autor principal del estudio y profesor de la Universidad Queen’s de Ontario. Lo más aconsejable sería esperar unos 15 minutos después del ejercicio para producir menos inflamación y daño muscular.

No son aconsejables en artritis de rodilla

Los masajes en todo el cuerpo podrían ayudar a aliviar el dolor y mejorar la movilidad en pacientes con artritis de rodilla, de acuerdo con una investigación publicada en la revista Journal of General Internal Medicine en 2018. Aquellos que recibieron un masaje de cuerpo entero una vez por semana durante dos meses apreciaron mejoras significativas, por lo que podrían valorarse como alternativa a los medicamentos que causan efectos secundarios adversos. No obstante, los investigadores matizan que no pueden aconsejarse para todos los tipos de artritis y de dolor en las articulaciones. También el canal de salud Better Health Victoria señala que, si bien el masaje puede ayudar a controlar el dolor, no se recomienda como terapia a largo plazo.

“Si no duele no vale” y otras mentiras sobre los masajes que nos hemos creído

Eliminan las varices

Ni los masajes con cremas ni el ácido acetilsalicílico corrigen la causa real de las varices. «No existe ninguna evidencia científica que demuestre que mejoran la función valvular de las venas -las válvulas venosas de las piernas que hacen que la sangre vuelva al corazón-. Los principios activos de las cremas no penetran en la pared venosa. Como mucho, pueden mejorar los síntomas, pero no actuar sobre la causa que las provoca», advierten desde el Instituto Médico Láser. La cirujana vascular Kathleen Boyle insiste en ello: «El masaje puede ayudar a reducir la hinchazón o la incomodidad, pero no hará que las venas varicosas desaparezcan. Hay otras formas comprobadas de tratarlas».

Sirven para adelgazar

No hay ninguna razón científica para pensar que el masaje te hace perder peso si no va acompañado de una restricción calórica y práctica de ejercicio. Según la clínica de fisioterapia Axis, no hay un masaje específico destinado a perder grasa. El drenaje linfático manual elimina líquido, el circulatorio alivia el cansancio y el anticelulítico ayuda cuando se sigue un plan elaborado de dieta y ejercicio. «Es muy importante que un buen profesional evalúe y explique cada caso, el tratamiento a seguir y qué objetivos se pueden conseguir».

Si cruje, hay resultado

Desde el punto de vista terapéutico, el crujido que se escucha no tiene valor, solo permite el desbloqueo para que la articulación recupere su movilidad natural. Lo importante no es que suene, sino que el movimiento se corrija, algo que deberá comprobar el terapeuta más allá del crac. Son técnicas que pueden resultar muy bruscas y que no están exentas de provocar tensiones.

Sigue leyendo

Vida

“La obesidad es un problema del sistema, no hay que tratarla como algo individual”

Publicado

on

La malnutrición es una epidemia. La obesidad crece en todo el mundo a la vez que continúa habiendo gente que muere de hambre o no recibe todos los nutrientes necesarios para desarrollarse. La investigadora española Estefania Custodio (Madrid, 1974) es experta en nutrición y salud global y ha centrado su trabajo en África Subsahariana y Latinoamérica. Fue una de las pioneras en estudiar de forma conjunta la malnutrición y las enfermedades tropicales en el Instituto de Salud Carlos III. Un tema del que precisamente hablará este miércoles en Ávila en el Congreso de la Sociedad Española de Medicina Tropical y Salud Internacional. Custodio trabaja desde 2014 en el Centro de Investigación Comunitario de la Comisión Europea. 

Pregunta. ¿Hay alguien en el mundo que coma bien?

Respuesta. A nivel global todos comemos mal. La malnutrición afecta a todos los países del mundo, a todas las edades, independientemente del nivel social. Recoger información sobre lo que come la gente es muy costoso y difícil, pero desde hace más de 20 años sabemos que es uno de los factores fundamentales de mortalidad y enfermedad. 

¿Llevamos muchos años fijándonos en la cantidad más que en la calidad?

En determinados contextos, como es el de las crisis alimentarias, el enfoque ha estado en la cantidad, básicamente, en que haya comida. Pero en los países en desarrollo también nos hemos fijado en la disponibilidad de alimentos y no en la variedad. Ha habido muchas políticas para aumentar la producción agrícola, pero luego nos dábamos cuenta de que las crisis de malnutrición no mejoraban, porque, aunque hubiera mayor acceso a un cultivo, no había diversidad en la dieta que mejorara el crecimiento de los niños.

¿La malnutrición está afectando más a los pobres?

En el mundo se ha dado una transición alimentaria: de una dieta de autosuficiencia, con tu cultivo y tus animales a la puerta de casa, a una de consumo. Este cambio histórico ya se dio en Europa, pero en los países en desarrollo se ha producido más rápido. Cuando en Europa abandonamos la autosuficiencia no teníamos a nuestra disposición inmediatamente tantos alimentos ultraprocesados y baratos.

¿Estamos poniendo las herramientas necesarias para luchar contra esta malnutrición, especialmente en la obesidad?

La epidemia ya está aquí y todavía nos faltan herramientas. No hay que poner el foco en el individuo, es un problema del sistema alimentario. Es la industria, es la cadena de producción, es la publicidad… Es un reto grande y yo creo que ahora mismo no estamos en disposición de que pueda haber un gran cambio en este aspecto.

Las madres ya saben que lo mejor para sus hijos es la lactancia. Pero no tienen un entorno que les facilite ponerlo en práctica

¿Qué pueden hacer los gobiernos para contrarrestar estas tendencias?

Ya existen herramientas en forma de programas. Más del 80% de los países tienen política nacional de nutrición con programas que sabemos que funcionan. Algunos están sin desarrollar, otros necesitan más tiempo… Lo difícil muchas veces es que se financien e implementen. Pero esta lucha contra la malnutrición se tiene que dar a todos los niveles.

¿Hasta que punto influyen los condicionantes culturales para acabar teniendo una mala alimentación?

Yo creo que ya no tanto, que las personas son conscientes de lo que es buena alimentación. Yo siempre me refiero a la lactancia materna. En las investigaciones que yo he hecho he visto que las madres ya saben que es lo mejor para sus hijos. Pero no tienen un entorno que les facilite ponerlo en práctica. Si tienen que volver a trabajar en la ciudad o en el campo es imposible… Aquí es donde entra la regulación. Otro ejemplo: la gente claro que sabe que es más sano hacerte una lasaña de verduras en casa, pero si vas al supermercado y te cuesta más barato comprarla ya hecha y además tus horarios no te dejan tiempo para cocinarla en casa, la gente se la acaba comprando envasada. No es una cuestión de creencias o de hábitos, sino de tener posibilidades.

Has desarrollado gran parte de su trabajo en África Subsahariana, una zona en la que se juntan los dos problemas: desnutrición y sobrepeso. Según sus investigaciones, especialmente en países africanos, ¿quién es el que decide en el hogar que es lo que se consume y cómo influye eso en la calidad de la dieta?

Más que qué se compra, lo que estudiamos es cuántos recursos se dedican a la alimentación y ese suele ser el hombre. El segundo paso es estudiar cómo se distribuye la comida en el hogar y muchas veces son las mujeres las que consumen menos nutrientes. Es el hombre al que se suele favorecer, porque es que el que sale a trabajar. Normalmente, se le da a él la proteína animal. También se beneficia a los niños, que están en pleno desarrollo. Acabamos de publicar un estudio realizado en un campo de refugiados en Somalia en el que concluimos que cuándo la mujer toma las decisiones sobre alimentación, los niños están mejor alimentados.

Sin salir de África, Ruanda es un ejemplo de país que ha mejorado y mucho sus indicadores sobre alimentación y desarrollo infantil. ¿Qué podemos aprender de ese ejemplo?

Por un lado han hecho una apuesta política. Cuentan con un programa de desarrollo del niño que depende directamente del presidente. Los planes que desarrollan incluyen muchos frentes: agricultura, educación, salud… Han aumentado mucho las políticas familiares, por ejemplo uno de los indicadores que más ha mejorado es el de la lactancia materna. Esto ha estado influenciado en gran medida por el empoderamiento de la mujer en la política.

Sigue leyendo

Tendencias