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Salud

¿Cómo logra la familia de Schumacher ocultar su estado de salud?

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Desde su accidente a finales de 2013, poco o nada se sabe del avance de la salud de Michael Schumacher. Su familia consigue una privacidad casi absoluta.

Este lunes, surgió una información (no confirmada por la familia) de que Schumacher estaba ingresado en un hospital de París. Lo publicó el diario francés Le Parisien, y se hicieron eco numerosos medios de todo el mundo, algunos con más cautela que otros.

Desde que sufriera un terrible accidente de esquí el 29 de diciembre de 2013 cuando pasaba unos días con su gente en los Alpes franceses, su verdadero estado de salud es una incógnita. Desde entonces ha surgido poca información real, y tanto su familia como su portavoz y asesora Sabine Kehm, han hablado en muy reducidas ocasiones.

Un blindaje ético

Pero, ¿por qué ningún periodista o agencia de noticias ha recibido alguna información del estado de Schumacher? Nuestros compañeros de la edición alemana de Motorsport.com hablan de una especie de protección ética sobre todo lo que involucra al heptacampeón. «De hecho, hay una especie de ‘pacto de caballeros’ entre la prensa, la familia Schumacher y Sabine Kehm», explicó. «Por ejemplo, solo hablamos de Schumacher cuando la familia habla».

“Por otro lado, hay muchas revistas y webs que hablan de todo tipo de cosas, la mayoría de las cuales son totalmente incorrectas o de mal gusto. Pero la familia Schumacher tiene muy buenos abogados que trabajan en estos casos, y generalmente la multa por romper la privacidad familiar es muy costosa. Muchos medios no hacen nada por miedo a multa. Pero otros lo hacen para vender más revistas o lograr más visitas».

“El problema es que Sabine y su familia no comparten mucha información. Básicamente solo hablan una  vez en todo el año, por lo que muchos ‘periodistas’ inventan desgraciadamente sus propias historias».GaleríaLista

El casco del debut de Schumacher en F1. Pasa las fotos y disfruta de todos

El casco del debut de Schumacher en F1. Pasa las fotos y disfruta de todos

Con estos colores, Michael Schumacher empezó su carrera en Fórmula 1 en 1991: el negro, el rojo y el amarillo estaban enmarcados por amplias franjas blancas, y en la parte superior era azul.

¿Por qué nunca se publicó una foto de Schumacher?

Según nuestro compañero germano, incluso pese a la gran demanda de imágenes y a la enorme preocupación por la salud de Schumacher, publicar una foto sin autorización familiar podría tener graves consecuencias para la persona responsable. «En un caso como este, mucha gente ha intentado conseguir una foto», reflexionó.

“Pero por otro lado, todos saben que la familia y sus abogados harán todo lo posible para que cualquiera que lo publique se lamente de ello. Puedes vender la imagen a una revista y ganar una fortuna, pero la perderás cuando descubran que eras tú. Te harán pagar como si no hubiera un mañana. Además, si eres periodista o un medio, tendrás tu momento de fama, pero ese momento pasará y estarás acabado».

El «cura periodista» y Mick Schumacher

“Unos días después del accidente, un periodista se disfrazó de sacerdote para tener acceso a Schumacher en el hospital, pero fue descubierto y pagó por ello. Desde entonces, algunas personas han intentado algo similar, pero obviamente nadie ha tenido éxito. Lo cual es bueno, creo».

Para mayor privacidad, recordamos que Mick Schumacher, el hijo de Michael que actualmente pilota en la Fórmula 2, comenzó su carrera en karting con un nombre diferente. “Creo que la familia Schumacher y Sabine han demostrado en el pasado que harán cualquier cosa para proteger su privacidad. Por ejemplo, inscribían en las carreras y campeonatos de karting a Mick como ‘Mick Betsch’. La gente tiene que respetar eso o se enfrentará a consecuencias», dijo el portavoz de Motorsport.com Alemania.

Para nuestro periodista, ni siquiera quienes eran cercanos al alemán pueden dar información precisa. “¿Cómo sabemos qué es verdad o qué no? Fácil: busquemos un comunicado oficial de familia o de Sabine. La mayoría no tiene información fiable. Y, por lo general, incluso las personas a las que se pregunta sobre Schumacher (Flavio Briatore, Luca di Montezemolo, etc.) dicen algo sin saberlo con certeza. Por lo tanto, es mejor no informar de eso tampoco».

Salud

Cómo elegir el mejor hummus envasado del supermercado

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El dilema no es baladí. Nos hemos aficionado a la finura de esta crema de garbanzos, a su textura suave, a su mediterráneo exotismo, a la facilidad para preparar y, sobre todo, degustar el hummus de mil maneras distintas. Tanto ha crecido la afición por esta elaboración que la industria alimentaria se ha propuesto el noble objetivo de librarnos del breve, pero valioso, tiempo que lleva prepararlo. Han hecho suya la receta y le han dado mil vueltas para convertirla en una tentación saludable, barata e inmediata, hasta le han dado sabor a salsa barbacoa para quienes no probarían los garbanzos aunque fuera el único alimento limpio tras una debacle nuclear. Pero su ayuda tiene consecuencias colaterales: debemos adentrarnos en el terreno de los alimentos procesados, y en este reino necesitamos una buena guía si queremos elegir los productos más sanos y nutritivos. Afortunadamente, contamos con la opinión de Beatriz Beltrán, profesora de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética y una impagable cicerone entre los lineales de los ultramarinos y los supermercados.

Más fibra y menos grasa, una combinación ganadora

Se diría que todo el hummus es garbanzo, pero la legumbre no siempre entra en tromba en las tarrinas y barquetas de los supermercados. Sí, alguna marca alcanza hasta el 88% de garbanzo en su producto -la lista de ingredientes recoge esta información-, pero lo normal es encontrar cantidades en torno a la mitad, y algunos hummus tienen niveles de este ingrediente inferiores al 40%. Es interesante asegurarse de que el fabricante no ha racaneado con los garbanzos: «Como legumbre, es una importante fuente de proteína de elevada calidad, y tiene una cantidad de grasa muy limitada», dice Beltrán. También contiene vitaminas como el ácido fólico y minerales como el calcio y el hierro. Además, los garbanzos son ricos en fibra, y «en nuestra población la fibra es un nutriente que normalmente está en déficit, por lo que todo alimento rico en él es, en principio, recomendable».

Es importante buscar la fibra de los garbanzos, pero la cantidad de agua y de tahini (pasta de sésamo) de la receta también influyen en cuánta fibra tendrá el producto final. La relación entre estos factores puede ser complicada, y puede acabar convirtiéndose en una distracción, así que, una vez detectada la cantidad de garbanzos del producto, no conviene fijarse más en los ingredientes. Es momento de prestar atención a la tabla de información nutricional, que muestra variaciones sustanciales en este importante componente, en función de la marca: hay hummus que tienen menos de 4 gramos de fibra por cada 100 gramos de producto y otros que contienen más del doble. La experta opina que cuanta más fibra mejor, y ofrece una forma de poner esta cifra en contexto para elegir el hummus de supermercado que más nos conviene: si un producto tiene más fibra y menos grasa que otro, es muy probable que sea la elección nutricionalmente más adecuada para la mayoría de las personas. Pero, ¿y si la grasa es aceite de oliva?

No busques la palabra ‘oliva’ si no lleva ‘virgen extra’ detrás

Los aceites que más aparecen en las etiquetas del hummus envasado son el de oliva, el de girasol y el de colza, pero lo más probable es que, cuando decidas que vale la pena descifrar el mensaje que la industria nos lanza a través de la lista de ingredientes, encuentres una mezcla de oliva y girasol. Para Beltrán, no es un elemento al que debas dar mucha importancia. «Ambas son grasas insaturadas, yo no lo utilizaría como método de elección», dice. Pero añade una excepción, o, mejor dicho, la excepción: «A no ser que sea 100% aceite de oliva virgen extra».

Es lo bueno de hacer el hummus en casa, que difícilmente vamos a degustar una crema elaborada solo con este aceite si nos decantamos por el hummus de supermercado. La idea suena como una auténtica provocación para el comprador ingenioso (o para el desdichado que no tiene un minuto para cocinar), cuya audacia es imposible de ocultar: ¿y si añades el oro líquido después de servir el hummus?, pensará este comprador. La respuesta es clara: seguro que gozarás mucho más, pero los beneficios serán, sobre todo, organolépticos. «Ponerle aceite en casa aumentaría la cantidad de grasas, y con la grasa hay que tener cuidado. Teniendo en cuenta que la preparación ya lleva bastante, aunque el aceite de oliva virgen extra tenga un perfil de ácidos grasos adecuado supondrá un aporte extra de calorías», advierte la experta.

El valor energético del hummus de supermercado ronda las 300 kilocalorías por cada 100 gramos -no es un alimento muy calórico, según Beltrán-, pero podría alcanzar las 400 cuando se bendice con aceite, una vez servido. Si el paladar lo exige, no vale la pena negarle el untuoso gusto del oro verde, pero también es cierto que hacerlo es una oportunidad de ejercer la mesura; controlar la grasa del hummus envasado requiere no poner muchas esperanzas en encontrar una solución en la etiqueta nutricional, pues casi todos tienen algo menos de 30 gramos por cada 100, o sea, bastante grasa. Lo que sí es un punto clave, en el que algunas personas deben poner mucha atención, es el contenido en sal.

Los condimentos: sal, comino, cilantro, limón, canela… ¿Y E-202?

«Esta es una recomendación clara», anuncia la profesora de la UCM al llegar a la parte baja de la tabla nutricional, donde figura el ingrediente que menor presencia tiene en los hummus de supermercado: la sal. «A la gente que debe controlar el consumo de sal se le recomienda que, si quiere consumir hummus, lo haga en su casa, ya que es la manera de poder sustituirla por otras especias o saborizantes que no van a tener sodio», subraya Beltrán.

Y no es que los fabricantes no tengan sus maneras de dar sabor a sus productos: en ellos hay ingredientes que van desde el cilantro y el limón hasta el ajo y la miel, así como unas enigmáticas palabras que siempre avivan la curiosidad: «aromas naturales». Pero la pizca de sal que ponen los fabricantes, que no suele ser superior a un gramo por cada cien, es suficiente como para que las personas que no deben tomar este condimento eviten estos productos. Lo que no está tan claro es qué consejo dar acerca de los aditivos.

La ciencia puede ayudar en este caso, pero los dietistas-nutricionistas no tienen un discurso común. «El caso de los aditivos lo dejaría abierto a cada uno porque hay mucha controversia», resume Beltrán. Algunos colegas suyos recomiendan evitarlos porque, dicen, añadirlos a un producto a veces implica un mayor procesamiento industrial; otros profesionales se limitan a señalar que los aditivos son seguros porque así lo determinan rigurosas agencias oficiales. «Lo verdaderamente importante para el consumidor es interpretar correctamente la información nutricional del etiquetado los productos».

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Salud

Una mala higiene bucal afecta el rendimiento deportivo

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Es de poca gente conocido que una salud bucal deficiente puede afectar tanto el rendimiento deportivo como la salud en general, es por eso que la Federación Dental Internacional (FDI) recomienda, tanto a deportistas de élite como aficionados, a que hagan de la salud bucal su máxima prioridad.

“La mala salud oral puede tener efectos desastrosos en la salud en general y en el rendimiento deportivo»

Un ejemplo claro es el estrés relacionado con el deporte, el cual puede provocar deshidratación, sequedad de boca y bruxismo (rechinar los dientes). Pero también se debe de considerar que las bebidas energéticas y ciertos alimentos y suplementos que comúnmente consume el deportista, contienen azúcares agregados e ingredientes ácidos que pueden causar caries dental, pero que también aumentan el riesgo de enfermedad periodontal y erosión dental.

“Una boca sana contribuye a un cuerpo sano. La mala salud oral puede tener efectos desastrosos en la salud en general y en el rendimiento deportivo», declaró Kathryn Kell, presidenta de la FDI.

Ignorar la salud oral puede disminuir el rendimiento deportivo de forma significativa, porque el padecer un dolor de muelas, una infección o un problema grave en las encías, reducir la calidad de vida, el bienestar del atleta y por ende su rendimiento.

Pero hay que considerar que si una persona practica deportes de contacto y de combate sin la protección adecuada queda expuesto a sufrir un mayor riesgo de traumas orales y dentales.

Por eso los dentistas aconsejan seguir una rutina regular de higiene bucal, utilizar un protector bucal, preferiblemente hecho a medida, incluso cuando sólo ocasionalmente se participa en deportes de contacto.

Para contrarrestar los efectos de los alimentos y bebidas energéticas azucaradas, se debe de enjuagar la boca con agua después de comerlos o beberlos. Los atletas también deben optar por beber agua para evitar la resequedad en la boca.

Estos consejos se deben compartir ampliamente con atletas, entrenadores y profesionales de la salud para promover la salud bucal y las buenas prácticas de higiene oral para un mejor rendimiento atlético.

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Salud

“Cigarrillos electrónicos y vapeadores no sirven para dejar de fumar”

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Esteve Fernández tiene 53 años y es director de Epidemiología y Prevención del Cáncer del Institut Català d’Oncologia, además de profesor por la Universidad de Barcelona. La lucha contra el tabaco ha ocupado un lugar central en su carrera científica.

Pregunta. El Ministerio de Sanidad ha anunciado una nueva campaña contra los cigarrillos electrónicos y vapeadores. Se resume con una frase: “El tabaco ata y te mata”. ¿Qué le parece?

Respuesta. Es agua de mayo. Lo veníamos pidiendo desde hace tiempo. La falta de campañas ha sido una de nuestras quejas recurrentes. Son eficaces y está comprobado que los países que las abandonan dan pasos atrás en la lucha contra el tabaquismo.

P. ¿Tan importantes son?

R. Son parte de una estrategia global que también incluye prohibir fumar en determinados espacios, aumentos de precio… Pero las campañas deben hacerse siempre, tienen que ser un ruido de fondo que no dejen de recordar que el tabaco es perjudicial y que dejarlo es beneficioso.

P. ¿Y cómo deben ser?

R. Está bien que se dirijan a públicos concretos, como embarazadas, jóvenes… En esta el mensaje «no te ates» está bien elegido para el público al que interpela.

P. La campaña va contra unos productos, como los vapeadores y los cigarrillos electrónicos, que son defendidos por algunos médicos. Dicen que es útil para dejar de fumar o para paliar los daños del tabaco.

R. No está claro ni lo uno ni lo otro. Son esas grandes afirmaciones que no están demostradas y que planteadas así, de forma interesada, son muy perjudiciales.

P. ¿Por qué? ¿No es cierto que es mejor vapear que fumar?

R. Dos de cada tres personas que consumen estos productos hacen un uso dual. Fuman en la calle o en casa y vapean cuando van a espacios donde no pueden fumar, como un bar. Algunos reducen así el consumo de cigarrillos, pero otros no y acaban con concentraciones en sangre y saliva de sustancias cancerígenas más elevadas que antes. Esto es un riesgo para ellos, pero también para los demás porque reintroduce y normaliza la nicotina en espacios de los que había sido expulsada.

P. Pero el vapor es menos perjudicial que el humo del tabaco…

R. No le llames vapor, que parece algo inocuo, cuando en realidad es un aerosol formado por glicerinas y nicotina, a veces aromatizado, que es calentado por unas resistencias que liberan metales… No tenemos ni idea de los efectos que puede tener a medio y largo plazo introducir repetidamente este aerosol en los pulmones.

P. ¿Pero entonces no sirve como estrategia para reducir los daños del tabaco?

R. Las políticas de reducción de daños no son nuevas, hace mucho que las conocemos y sabemos cómo funcionan. La metadona en la lucha contra la heroína es un ejemplo. Son casos con poblaciones diana pequeñas, con una problemática bien definida y un control de la sustancia. Esto no es aplicable cuando el 25% de la población es fumadora y estos productos son casi de gran consumo.

P. ¿Tampoco sirven para dejar de fumar?

R. Pueden servir a algunas personas, aunque los estudios existentes no revelan resultados mucho mejores que los parches de nicotina, por ejemplo. El peligro es que los jóvenes los perciben como menos perjudiciales que el tabaco y pueden acabar siendo la puerta de entrada a la adicción. Hay estudios en Italia que alertan de que el 30% de los que vapean no fumaban cigarrillos.

P. ¿Qué puede hacerse entonces para ese grupo de población que no logra dejar de fumar con las políticas actuales?

R. Es que este es un relato falso e interesado. Según la evidencia, no existe ese grupo de fumadores mayores incapaces de dejar el tabaco frente a los que es necesario adoptar políticas de reducción de daños. Nuestros estudios demuestran que las políticas de control de tabaco sí funcionan con este grupo.

P. ¿Y entonces por qué no baja o lo hace tan poco la cifra de fumadores?

R. El problema está en el otro extremo del espectro, en lo que llamamos la ‘suavización’ del consumo. Es gente más joven, ahora sana, que incluso hace deporte, que fuma menos y a menudo lo hace con tabaco de liar por la falsa percepción de que también es menos malo. Son personas que entre semana pueden fumar cuatro o cinco cigarrillos, quizá algo más el fin de semana, y que no perciben el riesgo porque piensan que es poco y lo puede controlar.

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