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El otoño de los miniviajes

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Caminar entre helechos por la laurisilva tinerfeña, descubrir el nuevo museo de arte contemporáneo de Toledo, recoger setas en los bosques navarros, revivir las leyendas de un diminuto pueblo de Tarragona y celebrar los 25 años del Albaicín como patrimonio mundial. Veinte escapadas de fin de semana.

El bosque de Artikutza, en Navarra, un paraíso para buscadores de setas.
El bosque de Artikutza, en Navarra, un paraíso para buscadores de setas.

01 Un bosque

Ultzama y Orgi (Navarra)

Los robledales de Ultzama, Basaburúa y Artikutza, al norte de Navarra, son un paraíso para los buscadores de setas. Para regular la recolección se constituyó en 2007 el Parque Micológico Ultzama: 5.566 hectáreas de bosques donde existe un sistema de permisos diarios (siete euros) y buenas prácticas, que incluyen el empleo de cesta para que las esporas se cuelen y se siembren de nuevo y una cantidad máxima de setas recolectadas por persona y día. El parque ofrece aparcamiento y los servicios de un micólogo que examina si las setas recolectadas son o no comestibles. Se accede desde Lizaso, a 25 kilómetros de Pamplona. Desde ese mismo pueblo se entra igualmente al bosque de Orgi, un robledal de 80 hectáreas con paseos señalizados que sirvió de escenario de la pe­lícu­la Robin y Marian, dirigida por Richard Lester en 1976 y protagonizada por Audrey Hepburn y Sean Connery. Opciones de alojamiento son las seis ecocabañas sobre los árboles de Basoa Suites (entre 90 y 190 euros) o la casa rural Kaaño Etxea.

La Alhambra de Granada desde el barrio del Albaicín.
La Alhambra de Granada desde el barrio del Albaicín.

02 Un barrio

Albaicín (Granada)

El 17 de diciembre se cumplen 25 años del reconocimiento del Albaicín como patrimonio mundial por la Unesco, un aniversario que inspira el proyecto Albaicín-25, con propuestas como las rutas turísticas por el barrio guiadas por los vecinos. El Albaicín también figura en la ruta Granada Ciudad del Rock, con locales como Pata Palo (Naranjos, 2), La Porrona (plaza Larga, 4), donde se gestó el disco Omega, de Lagartija Nick y Enrique Morente, y la propia casa natal de Morente (cuesta de San Gregorio, 9). Otros rincones secretos de la ciudad por descubrir pueden ser la alhóndiga nazarí Corral del Carbón (Mariana Pineda, s/n); el Cuarto Real de Santo Domingo (plaza de los Campos, 6), un pequeño palacio del siglo XIII en el barrio del Realejo que fue residencia de la reina Aixa, la madre del rey Boabdil; la Casa de Zafra (Portería de la Concepción, 8), magnífico ejemplo de arquitectura doméstica nazarí que alberga el Centro de Interpretación del Albaicín, o el carmen de la Fundación Rodríguez-Acosta (Callejón Niño del Royo, 8), donde el estilo modernista convive con la arquitectura islámica.

El Mar menor, en Murcia, cuyas encañizadas trazan una ruta de agua y aves.
El Mar menor, en Murcia, cuyas encañizadas trazan una ruta de agua y aves.

03 Una curiosidad

Las encañizadas (Murcia)

Se conoce como encañizadas a una red laberíntica de cañas y escolleras de origen medieval que los pescadores murcianos colocaban en las golas (canales) que unen el Mar Menor y el Mediterráneo, una compleja trampa para los mújoles, doradas, lubinas y magres que van y vienen entre ambos mares para desovar. Hoy, de las cinco encañizadas que a comienzos del siglo XX existían en el Mar Menor (Ventorrillo, La Torre, El Charco, El Estacio y Marchamalo), solo sigue en funcionamiento la encañizada de La Torre, situada en el vértice norte de La Manga, junto al parque regional de los Arenales y Salinas de San Pedro del Pinatar. El sendero de Las Encañizadas, una ruta circular de unos 12 kilómetros que parte del paseo del Molino de Lopagán, recorre este espacio protegido, un ecosistema de 856 hectáreas entre los municipios de San Pedro y San Javier, con salineras donde anidan garzas reales, avocetas y flamencos, y un paisaje de dunas y playas semisalvajes.

Mirador de la Peña, proyectado por César Manrique en la isla canaria de El Hierro.
Mirador de la Peña, proyectado por César Manrique en la isla canaria de El Hierro.

04 Un panorama

Mirador de la Peña (El Hierro)

Por el norte de la isla canaria de El Hierro se extiende el valle de El Golfo, una llanura volcánica de viñedos y frutales con forma de media luna que llega hasta el Atlántico. Un semicírculo de 25 kilómetros de diámetro resguardado de las nubes por riscos de más de 1.000 metros por los que antaño los pastores herreños se movían con soltura con la ayuda de una pértiga. Por el borde de este tajo vertical, producido por el colapso del cráter de un antiguo volcán hace más de 40.000 años, se reparte un rosario de vertiginosos miradores. Un arco que va del mirador de la Peña —proyectado por César Manrique—, en Guarazoca, al de Bascos, pasando por los miradores de Jinama e Izique, y por el del pico de Malpaso, que con sus 1.501 metros es la cota más alta de la isla.

El meandro del Melero, donde el río Alagón traza una curva cerrada alrededor de la isla de Romerosa, en los límites de la provincia de Salamanca con la de Cáceres.
El meandro del Melero, donde el río Alagón traza una curva cerrada alrededor de la isla de Romerosa, en los límites de la provincia de Salamanca con la de Cáceres.

05 Un paisaje

Meandro de Melero (Salamanca y Cáceres)

Las agrestes montañas en los límites de Cáceres con las tierras salmantinas de Las Batuecas enmarcan la comarca extremeña de Las Hurdes, un abanico de valles punteados de alquerías como Asegur, Carabusino, El Gasco, Riomalo de Arriba, Las Herías, La Horcajada, La Batuequilla, El Cerezal o Las Mestas que conservan su tradicional arquitectura de piedra y pizarra. La Mancomunidad de Las Hurdes agrupa en su web una treintena de rutas senderistas que serpentean por parajes como el valle de los Tejos, en El Cerezal; el Chorro de la Miacera, en El Gasco, o panorámicas como el meandro del Melero, donde el río Alagón traza una curva cerrada alrededor de la isla de Romerosa, en los límites de la provincia de Salamanca con la de Cáceres (la mejor vista es la del mirador de La Antigua). Las Mestas cuenta con alojamientos rurales como la Hospedería Hurdes Reales o Las Cabañas de Mestas, y una de las mejores piscinas naturales de Extremadura, el Charco de la Olla.

06 Un sabor

Restaurante Lera (Zamora)

El otoño es la mejor época para degustar las recetas de Luis Alberto Lera, basadas en los productos de cercanía y las piezas cinegéticas de Tierra de Campos. Desde su restaurante en la localidad zamorana de Castro Verde de Campos, el chef propone un menú basado en escabeches, setas y potentes platos de caza elaborados con liebres, patos azulones, codornices, conejos de campo y cercetas, así como los pichones que se crían en los palomares de la zona. Los sabores montaraces del otoño también se disfrutan en restaurantes como Ca l’Enric, un antiguo hostal en La Vall de Bianya, en plena comarca de la Garrotxa (Girona), con una despensa que varía al ritmo de las estaciones y especialidades otoñales como las trufas negras o las becadas maduradas en faisandage, o La Lobita, el restaurante con una estrella Michelin y especializado en setas de temporada que Elena Lucas tiene en la localidad de Navaleno (Soria).

Atardecer en la playa de Campelo, en A Coruña.
Atardecer en la playa de Campelo, en A Coruña.

07 Una playa

Campelo (Valdoviño, A Coruña)

Por el tramo de costa atlántica entre Valdoviño y Cedeira, en A Coruña, se reparten algunas de las playas más bonitas y salvajes de Galicia. Playas fotogénicas y de aguas bravías como la de Campelo, en la que los surfistas buscan su potente ola izquierda y los fotógrafos la mejor luz para retratar en la bajamar sus vistosos bolos rocosos y farallones; arenales como A Frouxeira o Vilarrube que se prestan a largos paseos junto a las dunas, o surferos como Rodo, en Pantín, con olas garantizadas 320 días al año y acantilados que lo protegen de los vientos laterales.

08 Un espacio natural

Humedal de Joyel y ría de Quejo (Cantabria)

El humedal de Joyel y la ría de Quejo constituyen, junto al resto de la reserva natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, una importante zona húmeda. Cada año en otoño llegan hasta aquí aves migratorias procedentes del norte y centro de Europa. El flujo comienza en septiembre, con la llegada de garzas y limícolas. En octubre y noviembre es el turno de colimbos, patos y gansos. Tres rutas señalizadas e ilustradas con paneles explicativos recorren marismas y conectan cinco miradores situados en posiciones estratégicas para contemplar la avifauna. El parque natural se extiende por 11 municipios y recoge los humedales formados por los ríos Clarín, Asón, Limpias y Roda, que confluyen en la ría de Treto, entre Santoña y Laredo. Junto a la playa de Berria, la Posada de las Garzas ofrece alojamiento en el corazón de la reserva, donde los movimientos mareales crean un paisaje en continua transformación.

09 Un paseo

Sendero del Bosque Encantado (Tenerife)

Las húmedas brumas que los alisios arrastran hasta el macizo de Anaga, en el noreste de Tenerife, crean el hábitat ideal para la píjara (Woodwardia radicans), una especie de helecho que crea tupidas alfombras verdes entre el boscaje de laurisilva, el tipo de vegetación subtropical que cubría Europa hace 20 millones de años y que en Canarias ha quedado en forma de bosques relictos. Sus enormes frondes (hojas), de hasta dos metros de longitud, cubren el suelo y le dan un aspecto selvático y misterioso. Varias rutas permiten recorrerlos a pie; una de las más bonitas es la que se adentra por la reserva de El Pijaral. Se conoce como la Ruta del Bosque Encantado, un sendero circular de 6,7 kilómetros entre La Ensillada y el Cabezo del Tejo, que se puede completar en unas tres horas. Los itinerarios discurren por el monteverde del parque rural de Anaga. Al tratarse de un espacio protegido, las visitas están restringidas a un máximo de 45 personas al día (centralreservas.tenerife.es).

10 Una comarca

Valle del Genal (Málaga)

El Genal brota desde una cueva en el pueblo malagueño de Igualeja, a unos 30 kilómetros de la Costa del Sol, para dar forma a un atípico valle cubierto de castaños que mantienen sus hojas rojizas hasta diciembre. En su recorrido por la serranía de Ronda, el río enhebra una quincena de pueblos blancos de origen morisco —Igualeja, Pujerra, Parauta, Cartajima, Júzcar, Faraján, Alpandeire, Atajate, Benadalid, Benalauría, Algatocín, Benarrabá, Gaucín, Jubrique y Genalguacil— y permite descubrir paisajes singulares como los Riscos de Cartajima, imponentes farallones kársticos que asoman por encima del bosque, o los cercanos pinsapares del paraje natural Los Reales de Sierra Bermeja. En Júzcar, una agencia de publicidad pintó en junio de 2011 las casas de color azul piscina para un vídeo promocional de la película Los Pitufos 3D. Tras el éxito de visitantes, los vecinos del pueblo decidieron por votación mantener el color azul de las fachadas.

La obra ‘Red Roosenary’ (2008), de la artista holandesa Maria Roosen, en una de las salas de la nueva sede de la Colección Roberto Polo en Toledo.
La obra ‘Red Roosenary’ (2008), de la artista holandesa Maria Roosen, en una de las salas de la nueva sede de la Colección Roberto Polo en Toledo.

11 Una novedad

Museo CORPO (Toledo)

Los restos de la arquería, decorada con escenas de caza y motivos vegetales en lapislázuli, del antiguo palacio del rey de la taifa de Toledo Al-Mamún (siglos IX a XI) enmarcan el lienzo The Entry of Christ in New York (1993-2006), del estadounidense Paul Manes, una de las 250 obras de la colección del filántropo y coleccionista cubano-estadounidense Roberto Polo que se exhiben en el nuevo Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha, un proyecto museístico del arquitecto Juan Pablo Rodríguez Frade y el experto en arte Rafael Sierra inaugurado el pasado 27 de marzo en el convento de Santa Fe de Toledo. Tras 15 años de restauración, el antiguo palacio taifa y más tarde convento de las Comendadoras de Santiago ha recuperado la antigua qubba califal, de la que se conservan los arcos polilobulados de la bóveda. El centro cuenta también con una sala de exposiciones temporales, que comparte con el Museo de Santa Cruz. El acuerdo de cesión de las obras incluye la apertura de otra sede en el antiguo Tribunal de la Inquisición de Cuenca, un edificio del siglo XVI que albergará el resto de la colección —475 obras de 171 artistas, con predominio de las vanguardias flamencas y del norte de Europa— y cuya rehabilitación estará terminada en 2023.

12 Una ruta

La Senda del Duero

Desde el nacimiento del Duero, en la sierra de Urbión, hasta Vega Terrón, en la frontera portuguesa, la Senda del Duero (GR-14) recorre 750 kilómetros. Un proyecto integrado en la red de Caminos Naturales que aprovecha las veredas y caminos tradicionales. En otoño, la caminata ofrece el espectáculo cromático de los bosques que flanquean los márgenes del río, que discurre durante 115 kilómetros por la comarca vinícola de Ribera del Duero entre alisos, fresnos, sauces, chopos, bodegas, castillos y viñedos.

Actuación de Horoaki Umeda durante el Festival L.E.V de Gijón.
Actuación de Horoaki Umeda durante el Festival L.E.V de Gijón.

13 Una cita urbana

Otoño cultural (Barcelona y Madrid)

La arquitectura será protagonista del otoño barcelonés durante el 48H Open House BCN (26 y 27 de octubre), un fin de semana de puertas abiertas a más de 150 edificios singulares, como la Casa Bloc, de Josep Lluís Sert, Joan Baptista Subirana y Josep Torres Clavé; el bloque de viviendas económicas del Instituto Social de la Marina, de Josep Antoni Coderch, o la modernista Casa Sayrach, de Manuel Sayrach i Carreras. La Open House, que en Barcelona va por su décima temporada, nació en 1992 en Londres como una iniciativa para dar a conocer entre el público la arquitectura londinense y sus edificios más significativos. El modelo ha sido copiado en otras 30 ciudades del mundo, entre ellas Madrid, que celebra su Semana de la Arquitectura hasta el lunes 7 de octubre y, del 18 al 20 de octubre, MOM Madrid Otra Mirada, una iniciativa para dar a conocer el patrimonio oculto de la ciudad. Tras su paso en primavera por la Laboral de Gijón, el Festival de creación audiovisual L.E.V. debuta en su sede de Matadero Madrid (del 17 al 20 de octubre), un espacio cultural que prolonga hacia el sur el eje museístico Atocha-Prado-Recoletos que, junto al parque del Retiro, aspira a ser reconocido como patrimonio mundial por la Unesco.

14 Una cueva

Tito Bustillo (Asturias)

En 1968, un grupo de jóvenes espeleólogos se descolgaron por una sima conocida como el Pozu’l Ramu, en el macizo de Ardines, cerca de Ribadesella (Asturias). Con un equipo precario, se adentraron por las galerías de la cueva, en la que hallaron uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes de Europa, con pinturas y grabados del Premagdaleniense y Magdaleniense (22000-10000 antes de Cristo). Un par de semanas después, Celestino Fernández, Tito Bustillo, uno de los descubridores, fallecía en un accidente de montaña. En homenaje, la cueva fue bautizada con su nombre. En 2008, la cueva de Tito Bustillo fue declarada patrimonio mundial por la Unesco. Las pinturas muestran una gran variedad de animales —ciervos, caballos, cabras, toros, osos, bisontes, uros e incluso una ballena—, además de signos geométricos y figuras antropomorfas. En las inmediaciones se halla el Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo, donde se explican, además del Panel Principal (la única sala de la cueva que se puede visitar), otros conjuntos de difícil acceso, como el Camarín de las Vulvas, en cuyas paredes hay pintados sexos femeninos; la galería de los Caballos, o la recóndita galería de los Antropomorfos. La visita a la cueva está limitada a 150 personas al día en grupos de 15, por eso hay que reservar con antelación (centrotitobustillo.com). A media hora de allí, el Centro de Interpretación de la Fauna Glacial de la Cuevona, en Avín, muestra reproducciones a tamaño real de la fauna del Pleistoceno. Y en la vecina cueva de La Peruyal, también en Avín, se ve el esqueleto fosilizado de una cría de rinoceronte atrapada hace 40.000 años.

Detalle del mosaico de la villa romana de Noheda (Guadalajara) que representa a Helena de Troya en el momento de ser raptada por Paris.
Detalle del mosaico de la villa romana de Noheda (Guadalajara) que representa a Helena de Troya en el momento de ser raptada por Paris. R. G.

15 Un tesoro

Mosaicos de Noheda (Cuenca)

En 1984, una excavadora que realizaba labores agrícolas en una finca cerca de Noheda, una pedanía de 12 habitantes en el término municipal de Villar de Domingo García (Cuenca), sacó a la luz cientos de piedrecitas de colores: las teselas de uno de los mayores mosaicos figurativos conocidos del Imperio Romano, 291 metros cuadrados de escenas mitológicas, como el juicio del príncipe troyano Paris o el rapto de Helena, que adornaban la ostentosa villa de un acaudalado terrateniente (dominus) que se hizo traer mármoles y esculturas de todo el mundo conocido en la época. En 2005 comenzaron las primeras excavaciones, y el pasado mes de julio, 35 años después del descubrimiento por José Luis Lledó, el entonces propietario de la finca, se abrió al público. La presencia romana en Cuenca se extiende a otros yacimientos visitables como Segóbriga y sus minas de lapis specularis (selenita, una variedad de yeso traslúcido), Ercávica o Valeria.

16 Un pueblo

Siurana (Tarragona)

La comarca vinícola del Priorat (Tarragona) atesora joyas como Siurana, minúsculo pueblo de callejuelas de piedra que se alza sobre la punta de un promontorio calizo. A comienzos del siglo XII, Siurana era el centro de uno de los últimos reductos musulmanes en la zona, reconquistado en 1154 por las tropas de Ramón Berenguer IV. De aquella época quedan las ruinas de la alcazaba, a la entrada del pueblo; la iglesia románica de Santa María, construida en los siglos XII y XIII, y una leyenda que cuenta que la princesa Abdelazia, hija de último valí de Siurana, prefirió lanzarse al vacío a lomos de su caballo blanco antes que caer cautiva de Bertran de Castellet (o de Amat de Claramunt, según otra versión de la historia), caballero enviado por el conde de Barcelona para tomar la fortaleza. La ruta por la comarca puede continuar por viñedos históricos como Scala Dei, junto a las ruinas de un monasterio fundado en 1163 en el parque natural del Montsant. La web Montañas de la Costa Dorada propone rutas senderistas por el Baix Camp, entre el Montsant y la costa.

17 Un sonido

Monkey Week (Sevilla)

La temporada de festivales se extiende más allá del verano con propuestas como la Monkey Week (del 20 al 23 de noviembre) de Sevilla, una plataforma para nuevos grupos españoles de música independiente. En la agenda musical del otoño también están el Deleste Festival (9 de noviembre) de Valencia y el BIME Live (el 1 y 2 de noviembre) de Bilbao.

Colores del otoño en el bosque del Betato en Piedrafita de Jaca.  Jesús Arranz AGE Fotostock
Colores del otoño en el bosque del Betato en Piedrafita de Jaca.

18 Una montaña

Glaciar del Infierno (Huesca)

Desde Baños de Panticosa, en la cabecera del río Gállego, parten los senderos que llevan hasta el macizo del Infierno, tres picos de más de 3.000 metros —la cota más alta del valle oscense de Tena— separados por una escarpada cresta rocosa. Allí sobrevive, al amparo de las umbrías de la desafiante cara norte de los Infiernos, el glaciar más occidental de los Pirineos. Un paisaje imponente cuyo misterio se acentúa por las grandes vetas de mármol blanco que decoran las laderas de la montaña. Cerca de allí, el parque faunístico Lacuniacha ocupa un bosque de 30 hectáreas de pinos, hayas, cerezos, abedules y robles a dos kilómetros de Piedrafita de Jaca. En su interior, repartidos por seis zonas acotadas, viven en semilibertad 60 ejemplares de lobos, gamos, rebecos, ciervos, bisontes europeos, caballos de Przewalski, uros, linces, renos, corzos y cabras montesas. Una opción de alojamiento es el romántico hotel Viñas de Lárrede (desde 124 euros la noche).

19 Una cata

Bodega Contador (San Vicente de la Sonsierra, La Rioja)

“Y llegó el otoño, y (…) flota dulce en el aire el aroma de la uva caída en el mantillo de las hojas, vino nuevo”. La cita de Truman Capote describe el oloroso paisaje que deja la vendimia a finales de septiembre, cuando las bodegas lanzan sus nuevos programas de visitas guiadas, degustaciones y catas. En La Rioja, más allá de las archifamosas bodegas del barrio de La Estación de Haro o del Museo Vivanco de la Cultura del Vino, en Briones, existen pequeñas y exquisitas bodegas como Contador, en San Vicente de la Sonsierra, donde el enólogo Benjamín Romeo, que pertenece al exclusivo grupo de españoles que ha recibido del crítico estadounidense Robert Parker la calificación de 100 puntos, elabora vinos “de garaje”, de alta calidad y escasa producción. Existen tres opciones para visitar Bodega Contador: la visita básica dura una hora y media e incluye la degustación de un vino blanco y otro tinto; la de media jornada con visita a la bodega, a las cuevas y a una selección de viñas, y cata de cuatro vinos, y recorridos a la carta, de un día completo y con degustación de todos los vinos de la bodega y actividades como paseos en globo o almuerzo campestre. A 19 minutos en coche de allí, la localidad riojana de Cenicero organiza cada otoño (este año el 27 de octubre) su carrera entre viñedos (carreraentrevinedos.com), de unos 12 kilómetros.

20 Una noche de fiesta

Jarandilla de la Vera (Cáceres) y Aracena (Huelva)

La noche del 7 de diciembre (víspera de la Inmaculada), en Jarandilla de la Vera y Torrejoncillo (Cáceres) se celebran dos de las fiestas más interesantes del otoño: Los escobazos y La Encamisá. En el primer festejo, los vecinos recorren el pueblo portando grandes escobas encendidas; en el segundo participan cientos de jinetes cubiertos con sábanas que disparan armas de fogueo. El fuego es también protagonista de las fiestas de las hogueras que se celebran en varios pueblos de la serranía de Huelva: en Aracena, los niños preparan rehiletes (banderillas) ensartando hojas secas de castaño en finas varas de olivo para después pegarles fuego haciéndolos girar hasta que se consumen; en la Noche de las Candelas de Zufre se prenden hogueras de romero que, una vez en ascuas, se usan para asar chorizos ibéricos y otras viandas, y en Bollullos y Alosno se prenden teas de gamones, una planta silvestre, y haces de palos secos.

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OD Barcelona, un oasis verde en pleno Eixample

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Miami inspiró la renovación de un hotel ecléctico que había en la Marina Botafoch de Ibiza, el Ocean Drive. Siglas que después dieron nombre a la cadena hotelera OD, cuyo fundador es el empresario ibicenco Marc Rahola Matutes. Sus establecimientos en Ibiza, Mallorca y Barcelona —con aperturas previstas próximamente en Miami, Saint-Tropez y Madrid— resumen la experiencia de una saga de hoteleros especializada en turismo vacacional que ahora aterriza en la ciudad catalana.

OD Barcelona está situado en pleno Eixample, no muy lejos de la gaudiana Casa Batlló y de los llamativos escaparates del paseo de Gràcia. Su fachada rompe con todo lo que tiene a su alrededor, desde los edificios señoriales de principios del siglo XX hasta los impersonales acristalamientos de los años setenta. Es una retícula purista, articulada con el mejor estilo Bauhaus, que el arquitecto Víctor Rahola (padre del empresario) tuvo que respetar aportando una quiebra volumétrica en dos niveles para configurar una terraza ajardinada con piscina y sky bar, así como una fachada vegetal interior que proporciona ventilación cruzada y aislamiento térmico y acústico, entre otros criterios bioclimáticos. En este oasis verde apetece almorzar y, aún más, quedarse toda la tarde de relax contemplativo, mientras se disfruta de deliciosos cócteles imaginativos.

Una habitación del hotel OD Barcelona.
Una habitación del hotel OD Barcelona.

Ayuda a filtrar la luz exterior el revestimiento en madera instalado en las habitaciones, junto a un corrimiento de alta atenuación acústica, obra de la diseñadora de interiores Mayte Matutes, madre de Marc Rahola. Como se ve, todo queda en casa. La atmósfera lograda es pulcra, íntima, con baños abiertos a la alcoba y un detalle floral sobre la repisa del lavabo. En la categoría Loft se incluyen unos altavoces de la marca Bowers & Wilkins conectables al móvil. Y quien tenga la posibilidad de alojarse en la grand suite, allí una piscina privada aguarda en ángulo sobre la fachada oeste, la más expuesta al sol.

En línea con el programa experiencial diseñado para los hoteles de la cadena, el OD barcelonés organiza los domingos a mediodía un animado brunch por 25 euros. Y eventualmente, conciertos de bossa nova o alguna fiesta privada que el hotel siempre anuncia en la revista OD Mag.

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Ibiza, plácido y delicioso ritmo pitiuso

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Ibiza tiene 571 kilómetros cuadrados. Se recorre de punta a punta en poco más de una hora en coche. Es el destino playero cool y recibe más de tres millones de visitantes al año. A estas alturas ya no quedan calas escondidas ni lugares secretos que solo conozcan unos cuantos lugareños. Pero aunque parezca imposible en la era de Internet y las redes sociales, sí existe un pedazo de tierra que se parece a la Ibiza original, a la que hoy solo aparece en postales vintage del mercadillo hippy de Las Dalias o en fotografías que acumulan polvo en establecimientos centenarios. Es el norte de la isla balear, que escapa a estereotipos y discotecas. Donde las bacheadas carreteras se pierden entre densos pinares, con sus cunetas salpicadas de las plantas que obran el milagro de convertir el anís en hierbas ibicencas. Es el rincón ideal para perderse durante el otoño, porque al norte de Ibiza la vida siempre es domingo, todo marcha a una velocidad menor y el turismo de masas es solo un rumor.

La capitalidad de esta calma septentrional la ejerce Sant Joan de Labritja, término municipal con apenas 5.500 habitantes en más de 100 kilómetros cuadrados. La localidad homónima —una de sus cuatro parroquias, junto con Sant MiquelSant Vicent y Sant Llorenç— es toda una delicia. Se expande apenas dos calles alrededor de la iglesia. Su pausada vida solo se quiebra los domingos, que amanecen con un coqueto mercadillo con música en directo, puestos de moda, joyería y comida. Más tarde, los visitantes se desplazan a la cercana Benirràs, al son de los tambores, ante los que muchos lugareños fruncen el ceño. Los habitantes de esta zona prefieren una vida tranquila, de huertas y casas payesas rodeadas de almendros, algarrobos y olivos centenarios, bajo los que picotea un ejército invasor de palomas torcaz. La tierra naranja que pisan estas aves domina un paisaje que guarda pequeños nirvanas de aguas turquesas donde el turismo no es tan masivo porque no cabe. El norte lo tiene claro: no quiere parecerse al sur insular.

Ibiza, plácido y delicioso ritmo pitiuso
COVA FERNÁNDEZ

Algunas playas mínimas se descubren circulando por la carretera E-10. La primera es cala Xarraca, donde pescan los cormoranes. En los arenales que la siguen, S’Illot des Renclí y cala Xuclar, ambos diminutos, caben apenas un puñado de personas. Entre los pinos también hay embarcaderos para sentarse al sol otoñal cual lagartijas pitiusas. Superando Portinatx se llega a la cala d’en Serra. Los socavones del camino lo convierten en un acceso solo apto para conductores valientes; así que mejor aparcar y disfrutar de una corta y sencilla ruta senderista hasta la playa. Quizás esta época del año no sea momento para el baño, pero el buceo es toda una experiencia mecidos por el lento bamboleo de las praderas de posidonia.

Vistas a Tagomago

La carretera vieja de Portinatx sigue su camino entre curvas cerradas y baches hasta Sant Joan de Labritja, y la PM-811 toma entonces rumbo hacia Sant Vicent de Sa Cala por una de las zonas más boscosas en una isla de bosques. La caída del sol es el mejor momento para acercarse a los muelles de Pou des Lleó, desde donde parte una senda de tierra por la que pasear poco más de un kilómetro hasta la torre de Campanitx; allí aguardan preciosas vistas hacia el perfil ondulado del islote de Tagomago. Siguiendo la costa, otra estrechísima, serpenteante y solitaria lengua de asfalto se adentra entre pinos y viñedos hacia el sur, casi olvidándose de cala Mastella, un rincón que pasa inadvertido salvo para quienes buscan el silencio o los sabores de El Bigotes (650 79 76 33). Creado a partir de una caseta de pescadores, este restaurante está siempre a reventar en sus dos turnos. El de mediodía ofrece pescado a la plancha; el de las dos de la tarde, bullit de peix a partir de las capturas pesqueras del día, en mesas compartidas. Sirvia, raya, corvina, cabracho o gallo San Pedro son servidos con patatas guisadas para arrancar un menú culminado con un exquisito arroz caldoso. Cocinado con leña, el doble plato se borda en esta casa desde hace décadas. Como el flaó — postre tradicional ibicenco— y el café caleta, que a base de agua, brandi, canela y piel de limón propone una dulce sobremesa que cuesta abandonar. Alejado de lujos y comodidades, proporciona un momento único, igual que sentarse a la mesa del Bar Anita, en el cercano pueblo de Sant Carles de Peralta, que aún ejerce de casa de postas con más de 600 buzones de las viviendas diseminadas de toda la zona para que las cartas no se pierdan entre caminos de tierra y veredas.

El bar Can Xicu, en Sant Miquel de Balansat.
El bar Can Xicu, en Sant Miquel de Balansat.

A 16 kilómetros hacia el interior de la isla, el estanco de Sant Miquel de Balansat también fue centro de comunicaciones. Allí iban los jóvenes de Estados Unidos en la década de 1960 para recoger los giros postales que sus familias enviaban desde el otro lado del Atlántico. Este rinconcito ubicado en una casa con cuatro siglos de antigüedad también es el bar Can Xicu. La actriz Tita Planells mantiene hoy, con pulso firme, este negocio familiar, epicentro para el café de la mañana o la primera cerveza vespertina. Unos pasos más abajo, La Casita del Sol (971 33 46 49) sirve pan casero de cacao y naranja, costilla de ternera o huevos rotos en sus terrazas ajardinadas. “Nosotros no cocinamos, solo transformamos: el horno de piedra hace todo”, subraya uno de sus chefs, Daniel Díez, que dirige el lugar junto a su hermano Adrián desde mayo de 2018. El tándem también lidera exitosamente La Luna Nell’Orto, a escasos 50 metros.

El recorrido gastronómico se puede cerrar en La Paloma. Ubicado en una casa payesa de Sant Llorenç, un gran algarrobo domina el patio principal rodeado de naranjos y huertas. Con productos orgánicos y cocina internacional, se ha ganado el corazón del turismo foráneo, que en las frescas noches se acerca a la chimenea del interior de la vivienda. El otoño es otra cosa en Ibiza.

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Quedan tres semanas para la Nochevieja. Y la llegada de 2020 bien merece 20 escapadas a lugares muy especiales. Si aún no sabe cómo festejarlo, aquí tiene algunas ideas para hacerlo fuera de casa. Con uvas o sin ellas; en la nieve o en la playa; cerca o muy lejos; de esmoquin o en bañador. Porque, como escribió san Agustín, “hacer el loco una vez al año es cosa tolerable”.

Sexo en Nueva York

Más allá de las Rockettes, Santa Claus o el Ice Rink del Rockefeller Center, la Gran Manzana invita a morder planes más irreverentes, como Super Funland, la nueva instalación lúdica e interactiva del Museum of Sex o ­MoSex, en Manhattan. No es el único museo del sexo, pero sí uno de los que abordan el tema con más elegancia y seriedad. Otra de las celebraciones que más expectativas despierta es la de Times Square, donde miles de personas esperarán el descenso de la gran esfera luminosa cubierta con 504 triángulos de cristal —el ball drop— que marcará el cambio de año. Viajes El Corte Inglés dispone de combinados de vuelos y nueve noches de hotel desde 1.023 euros por persona.

Times Square, epicentro de la fiesta de Nochevieja en Nueva York.
Times Square, epicentro de la fiesta de Nochevieja en Nueva York.

En clave verde

Muy lejos del bullicio de Nueva York, el complejo rural Tierra del Agua, ubicado en el parque natural de Redes (Asturias), invita a despedir 2019 con caminatas por la montaña, comidas en una cabaña, películas a la luz de las velas y catas en un llagar. Estancia de dos a cinco noches con desayunos, cena y fiesta de Nochevieja y sopas de ajo de madrugada (para entonar el cuerpo), entre 249 y 357 euros por persona.

Aventuras en la nieve

Del 27 diciembre al 1 enero, la agencia Montañas del Mundo organiza cursos de iniciación de raquetas de nieve en Canfranc (Huesca) y el valle de Aspe, en el Pirineo francés. El precio, 475 euros por persona, incluye cinco días de excursiones por la nieve, alojamiento en Canfranc, media pensión, cena de Nochevieja y equipación.

Dos niños con trineos de nieve en Laponia.
Dos niños con trineos de nieve en Laponia.

Auroras en el Ártico

Recorrer la tundra helada en un safari nocturno en motos de nieve, contemplar las auroras boreales en el punto más septentrional de Europa o brindar por 2020 con un “godt nyttår” (feliz año nuevo, en noruego) son algunas de las posibilidades de los cruceros de fin de año de la naviera Hurtigruten. Los precios de la travesía de siete noches entre Bergen y Kirkenes (Noruega), con alojamiento en camarote doble interior y pensión completa, parten de 764 euros por persona, sin incluir los vuelos. Las travesías llevan la garantía Northern Light Promise, que avala con un crucero gratuito al pasajero si no se consigue ver al menos una vez la aurora boreal debido a las condiciones climatológicas. Catai, por su parte, programa viajes de seis días a la Laponia finlandesa desde 2.085 euros por persona.

Planeta de hielo

Hasta el 1 de marzo, la ciudad holandesa de Zwolle, a una hora en coche de Ámsterdam, celebra el festival internacional de esculturas de hielo, con más de un centenar de figuras de hasta seis metros de altura con los viajes en el tiempo como tema. En su construcción se han empleado 275.000 kilos de hielo y otros tantos de nieve. En Expedia se encuentra un combinado de vuelos desde España (salida el 30 de diciembre) y dos o más noches de hotel en la capital de los Países Bajos a partir de 358 euros por persona (precio para las salidas de Barcelona).

Las uvas en un castillo

La red de Paradores tiene programas especiales para despedir el año: estancias de una, dos o tres noches, con cena de Nochevieja, cotillón y desayunos, desde 170, 260 y 435 euros por persona, respectivamente. Conviene darse prisa en hacer la reserva, ya que algunos hoteles, como el parador de Bielsa (Huesca) o el de Guadalupe (Cáceres), ya han colgado el cartel de completo.

Mascaradas de invierno

Los rituales paganos del solsticio de invierno son el origen de muchas de las fiestas de las últimas semanas del año. En España se reflejan en las mascaradas de invierno, como las que se celebran el 26 de diciembre en varios pueblos de la provincia de Zamora; fiestas como Els Enfarinats de Ibi (Alicante), el 28 de diciembre, inspirada en las saturnales de la antigua Roma, o el Guirria de Beleño, cada 1 de enero en el concejo asturiano de Ponga.

Columnas de mármol del fuerte Amber, en la ciudad india de Jaipur.
Columnas de mármol del fuerte Amber, en la ciudad india de Jaipur.

Como un marajá

Para quienes tengan más días de vacaciones y busquen un destino exótico, Arawak organiza un viaje al norte de la India (del 26 de diciembre al 6 de enero) en el que se visitan las ciudades amuralladas de Rajastán —­Jodhpur, Udaipur, Jaipur y Ranakpur—, además de Delhi, Fa­tehpur Sikri y el Taj Mahal, en Agra. Desde 2.395 euros por persona. Incluye vuelos, transporte en vehículo privado, alojamiento en hoteles de cinco estrellas con pensión completa y cena y fiesta de Nochevieja.

Espectáculo en el mar

La isla portuguesa de Madeira celebra una de las Nocheviejas más fogosas, la que ilumina su capital, Funchal, con uno de los mayores espectáculos pirotécnicos. Durante su crucero de fin de año por Canarias y Madeira (del 28 de diciembre al 4 de enero), el buque Zenith de Pullmantur permanecerá en la ciudad la noche del 31 de diciembre para ver los fuegos artificiales. Desde 746 euros por persona, con régimen todo incluido y tasas (vuelos opcionales aparte).

Jirafas en el parque nacional del Serengueti (Tanzania).
Jirafas en el parque nacional del Serengueti (Tanzania).

Bailando con leones

Para despedir el año, la agencia Tuareg programa un viaje de nueve días en grupo reducido a Tanzania, con safaris por el parque nacional del Serengueti, el cráter del Ngorongoro y el lago Natron. Salida el 27 de diciembre. Desde 2.770 euros (más tasas), con vuelos, traslados en 4×4, alojamiento, comidas y entrada a las reservas naturales del país africano.

Un vals en Viena

El Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, dirigida por Christian Thielemann en la Sala Dorada del Musikverein, es una de las grandes citas musicales de la capital austriaca. Para quienes no quieran perdérselo, Nautalia propone un viaje de cuatro días, con alojamiento en hotel de cuatro estrellas, desayunos, una comida, visitas guiadas y entradas para ver el concierto de pie, desde 1.332 euros por persona.

Granada y Sierra Nevada

La agencia Puzzle Viajes se ha especializado en programas para personas sin pareja y con hijos pequeños. Para fin de año proponen una escapada de dos noches a Granada y la estación de esquí de Sierra Nevada (siempre que se forme un grupo mínimo de ocho familias), desde 515 euros para un adulto más un niño de hasta 12 años (cada niño extra, 195 euros). El precio incluye el alojamiento, rutas y actividades, media pensión y cena con fiesta de Nochevieja.

A Roma en barco

Grimaldi Lines organiza un minicrucero de fin de año a Roma (siete días, seis noches), con salida el 28 de diciembre desde Barcelona, desde 399 euros por persona. Una vez allí, los pasajeros tendrán la opción de visitar la capital italiana por libre o con traslados y excursiones concertados (desde 85 euros) durante los cuatro días que el barco permanecerá atracado en el puerto romano de Civitavecchia. Incluye el alojamiento a bordo, pensión completa en los dos días de navegación, media pensión durante el atraque, cena y fiesta de Nochevieja y tasas de embarque. Suplemento por embarque del vehículo, 50 euros. 

Fuegos artificiales durante el Hogmanay de Edimburgo (Escocia).
Fuegos artificiales durante el Hogmanay de Edimburgo (Escocia).

Por los buenos tiempos

Cuatro días y cuatro frenéticas noches de juerga necesita la capital escocesa para despedir el año. El Hogmanay de Edimburgo comienza el 30 de diciembre con la procesión de las antorchas y el festival del fuego, y se prolonga hasta el 2 de enero con tradiciones peculiares, como la de cantar el poema de Robert Burns Auld Lang Syne (Por los buenos tiempos, en gaélico) o darse un chapuzón matutino y gélido en el río Forth. Easyjet vuela sin escalas entre Madrid y Edimburgo; los pasajes para viajar allí en Nochevieja (y volver) cuestan ahora 290 euros. Sin salir de su web, se puede reservar también el alojamiento. Con un precio similar, Vueling, Ryanair e Iberia ofrecen vuelos directos desde Barcelona.

Los más madrugadores

Si quiere ser de los primeros en recibir el próximo año, Japón es su destino. Como curiosidad, en el país del sol naciente se cena en Nochevieja (Omisoka) sopa de fideos (soba), símbolo de longevidad, y en los templos budistas suenan 108 campanadas, un ritual conocido como Joya no kane. Iberia ofrece vuelos directos entre Madrid y Tokio desde 753 euros, ida y vuelta (precio para las fechas de fin de año).

Cerca de 10.000 músicos, bailarines y acróbatas desfilarán en la cabalgata del 1 de enero en Londres

El gran desfile

La gran cita con 2020 en el Reino Unido tiene como escenario las calles de Londres. Cerca de 10.000 músicos, bailarines, acróbatas, cheerleaders y payasos procedentes de 16 países desfilarán en el New Year’s Day Parade, la gran cabalgata del 1 de enero. En su sección de ofertas para fin de año, Viajeros Piratas incluye un combinado de vuelo y dos o más noches de hotel en Londres a partir de 226 euros por persona.

Playa El Paso en Cayo Guillermo (Cuba).
Playa El Paso en Cayo Guillermo (Cuba).

En la playa

Canarias representa el trópico más cercano y asequible, con ofertas como los combinados de vuelos más tres noches (del 29 de diciembre al 1 de enero) que propone Lastminute, con precios desde 345 euros por persona. Y más lejos: cuatro noches en La Habana y seis en Cayo Santa María (Cuba), con vuelos y régimen todo incluido, desde 1.592 euros por persona. 

Bien abrigados

Al grito de “S Novym godom!” (feliz año nuevo, en ruso), miles de moscovitas saludarán 2020 en la inmensa explanada de la Plaza Roja de Moscú cuando el reloj de la torre Spásskaya, en las murallas del Kremlin, marque las doce de la noche. Al norte, en la majestuosa San Petersburgo, aguardan la aguja dorada del Almirantazgo, la animada perspectiva Nevski, la lámina helada del río Neva y la plaza del Palacio, epicentro de las celebraciones en esta ciudad del Báltico. Tourist Forum organiza un viaje de ocho días a Moscú y San Petersburgo, con salida el 29 de diciembre de Barcelona, desde 1.199 euros por persona (vuelos, traslados, alojamiento en hoteles céntricos de cuatro estrellas, billete de tren Sapsan entre ambas ciudades, desayunos, tasas y visado).

Desde hace más de 600 años, los autómatas del reloj astronómico marcan el cambio de año en Praga

Mimos de balneario

Masajes, esencias naturales, tratamientos de belleza y baños calentitos para entrar en 2020 con el cuerpo como nuevo. La cadena Castilla Termal Hoteles tiene ofertas para celebrar la Nochevieja de una forma divertida y saludable en sus balnearios en Olmedo (Valladolid), El Burgo de Osma (Soria), Solares (Cantabria) o el Monasterio de Valbuena (San Bernardo, Valladolid). Estancias de una o dos noches, con desayunos, cena de gala, cotillón y acceso ilimitado a la piscina termal, desde 281 euros por persona.

Mercado de Navidad frente a la iglesia de Tyn, en la plaza de la Ciudad Vieja de Praga.
Mercado de Navidad frente a la iglesia de Tyn, en la plaza de la Ciudad Vieja de Praga.

Danza de autómatas

Desde hace más de 600 años, los autómatas del reloj astronómico del Ayuntamiento de Praga señalan el cambio de año en la plaza de la Ciudad Vieja (Staromestské Námesti), escenario junto a la de Wenceslao de las celebraciones de Nochevieja en la capital checa. En Lastminute hay vuelos más tres noches de hotel desde 340 euros por persona.

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