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¿Cuál es la huella de carbono de mi viaje?

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Cualquier viajero puede calcular la huella de carbono de sus escapadas, que se expresa en kilos o toneladas de CO2 y refleja los gases de efecto invernadero emitidos como consecuencia de sus desplazamientos, según explica Marina Gros, experta de la Fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes). Además de saber cuál ha sido el impacto e intentar reducirlo, también puede compensarlo en el mercado voluntario de carbono, a través del cual, los particulares compran una cantidad de créditos de carbono proporcional a las toneladas emitidas y la destinan a proyectos, bien de reforestación, bien de ahorro o eficiencia energética. Es una manera de aliviar la presión ambiental ejercida por el sector de los viajes, que, según un reciente artículo publicado por la revista Nature, suma el 8% del total del CO2 global lanzado cada año a la atmósfera.

1 Dónde y cómo

En 2005, Ecodes lanzó CeroCO2, una herramienta online y gratuita para calcular, reducir y compensar la huella de carbono. Su calculadora traduce a toneladas de CO2 los kilómetros recorridos en avión, coche o tren, o los días de estancia en un hotel. Y su plataforma de compensación de emisiones permite elegir entre cuatro proyectos, en países en vías de desarrollo, a los que aportar económicamente. Es el mismo funcionamiento de la británica Carbon Footprint, de la suiza myclimate o de la argentina Carbonocero, orientada a Latinoamérica. Calculadoras online como flight2fart.com estiman las emisiones de un vuelo indicando aeropuertos de salida y de destino.

2 El transporte

El tren es el medio de transporte menos contaminante, y el avión, el que mayor huella de carbono deja, según explica Marina Gros. Si hay que cogerlo, mejor en trayectos largos (cuando más emite es en el despegue y en el aterrizaje), en vuelos directos y en clase turista. “Los pasajeros de business tienen más espacio y servicios, lo que implica más emisiones asociadas por kilómetro recorrido”, comenta la experta. LuggageHero apunta otra clave: viajar ligeros de equipaje. Según un estudio de Transition Pathway Initiative (TPI), que ha analizado 20 aerolíneas, la que menos CO2 emitirá en 2020 será EasyJet. En lo que a coches se refiere, lo recomendable es conducir sin prisas ni acelerones, con varios pasajeros por vehículo, y optar por una motorización híbrida o eléctrica. Green Driving Tool es una herramienta creada por la Comisión Europea que ayuda a conseguir una conducción más eficiente.

3  La agencia

Algunas agencias de viajes facilitan que se compensen las emisiones. Destinia, por ejemplo, se ha unido a Reforestum, un proyecto de reforestación colaborativa, para compensar el CO2 de los vuelos comprados a través de su web. “El cliente recibirá en su bono de compra la información detallada de los kilos de CO2 emitidos y, si está interesado en compensar ese impacto, le redirigimos a Reforestum”, informa la agencia. La tonelada de CO2 ronda los 20 euros, así, para compensar un ida y vuelta entre Madrid y París supone una huella de 0,3 toneladas de CO2 por pasajero, unos 6 euros. Tarannà, Europamundo Vacaciones, Senderos y Pueblos o SAÓ Viajes calculan y compensan sus emisiones de CO2 con CeroCO2. La agencia estadounidense TripZero compensa, sin cargos, la huella de carbono de la estancia de quienes reserven hotel con ellos.

Pinsapos en el parque natural Sierra de las Nieves, en la provincia de Málaga.
Pinsapos en el parque natural Sierra de las Nieves, en la provincia de Málaga.

4 La estancia

Grandes cadenas y pequeños hoteles empiezan a cuidar e informar sobre sus emisiones. La casa rural Ochardinet y el hotel Tigaiga, por ejemplo, publican información en sus webs. Fuerte Group Hotels, con ocho hoteles y apartamentos en Málaga, Cádiz, Huelva e Ibiza, es un referente en la materia: entre 2013 y 2018 redujo su huella de carbono en un 23%; todos los años participa en proyectos, como la recuperación del pinsapar del parque natural Sierra de las Nieves. Con el ahorro de agua y energía que supone que los clientes de AccorHotels no echen a lavar sus toallas cada día, la cadena financia la plantación de árboles. Los Eco-Friendly Meetings de NH Hoteles permiten compensar el impacto de una reunión apoyando diferentes proyectos. Unos 24.000 hoteles en el mundo participan ya en la Hotel Carbon Measurement Initiative (HCMI), una metodología común para el cálculo de emisiones.

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Ibiza, plácido y delicioso ritmo pitiuso

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Ibiza tiene 571 kilómetros cuadrados. Se recorre de punta a punta en poco más de una hora en coche. Es el destino playero cool y recibe más de tres millones de visitantes al año. A estas alturas ya no quedan calas escondidas ni lugares secretos que solo conozcan unos cuantos lugareños. Pero aunque parezca imposible en la era de Internet y las redes sociales, sí existe un pedazo de tierra que se parece a la Ibiza original, a la que hoy solo aparece en postales vintage del mercadillo hippy de Las Dalias o en fotografías que acumulan polvo en establecimientos centenarios. Es el norte de la isla balear, que escapa a estereotipos y discotecas. Donde las bacheadas carreteras se pierden entre densos pinares, con sus cunetas salpicadas de las plantas que obran el milagro de convertir el anís en hierbas ibicencas. Es el rincón ideal para perderse durante el otoño, porque al norte de Ibiza la vida siempre es domingo, todo marcha a una velocidad menor y el turismo de masas es solo un rumor.

La capitalidad de esta calma septentrional la ejerce Sant Joan de Labritja, término municipal con apenas 5.500 habitantes en más de 100 kilómetros cuadrados. La localidad homónima —una de sus cuatro parroquias, junto con Sant MiquelSant Vicent y Sant Llorenç— es toda una delicia. Se expande apenas dos calles alrededor de la iglesia. Su pausada vida solo se quiebra los domingos, que amanecen con un coqueto mercadillo con música en directo, puestos de moda, joyería y comida. Más tarde, los visitantes se desplazan a la cercana Benirràs, al son de los tambores, ante los que muchos lugareños fruncen el ceño. Los habitantes de esta zona prefieren una vida tranquila, de huertas y casas payesas rodeadas de almendros, algarrobos y olivos centenarios, bajo los que picotea un ejército invasor de palomas torcaz. La tierra naranja que pisan estas aves domina un paisaje que guarda pequeños nirvanas de aguas turquesas donde el turismo no es tan masivo porque no cabe. El norte lo tiene claro: no quiere parecerse al sur insular.

Ibiza, plácido y delicioso ritmo pitiuso
COVA FERNÁNDEZ

Algunas playas mínimas se descubren circulando por la carretera E-10. La primera es cala Xarraca, donde pescan los cormoranes. En los arenales que la siguen, S’Illot des Renclí y cala Xuclar, ambos diminutos, caben apenas un puñado de personas. Entre los pinos también hay embarcaderos para sentarse al sol otoñal cual lagartijas pitiusas. Superando Portinatx se llega a la cala d’en Serra. Los socavones del camino lo convierten en un acceso solo apto para conductores valientes; así que mejor aparcar y disfrutar de una corta y sencilla ruta senderista hasta la playa. Quizás esta época del año no sea momento para el baño, pero el buceo es toda una experiencia mecidos por el lento bamboleo de las praderas de posidonia.

Vistas a Tagomago

La carretera vieja de Portinatx sigue su camino entre curvas cerradas y baches hasta Sant Joan de Labritja, y la PM-811 toma entonces rumbo hacia Sant Vicent de Sa Cala por una de las zonas más boscosas en una isla de bosques. La caída del sol es el mejor momento para acercarse a los muelles de Pou des Lleó, desde donde parte una senda de tierra por la que pasear poco más de un kilómetro hasta la torre de Campanitx; allí aguardan preciosas vistas hacia el perfil ondulado del islote de Tagomago. Siguiendo la costa, otra estrechísima, serpenteante y solitaria lengua de asfalto se adentra entre pinos y viñedos hacia el sur, casi olvidándose de cala Mastella, un rincón que pasa inadvertido salvo para quienes buscan el silencio o los sabores de El Bigotes (650 79 76 33). Creado a partir de una caseta de pescadores, este restaurante está siempre a reventar en sus dos turnos. El de mediodía ofrece pescado a la plancha; el de las dos de la tarde, bullit de peix a partir de las capturas pesqueras del día, en mesas compartidas. Sirvia, raya, corvina, cabracho o gallo San Pedro son servidos con patatas guisadas para arrancar un menú culminado con un exquisito arroz caldoso. Cocinado con leña, el doble plato se borda en esta casa desde hace décadas. Como el flaó — postre tradicional ibicenco— y el café caleta, que a base de agua, brandi, canela y piel de limón propone una dulce sobremesa que cuesta abandonar. Alejado de lujos y comodidades, proporciona un momento único, igual que sentarse a la mesa del Bar Anita, en el cercano pueblo de Sant Carles de Peralta, que aún ejerce de casa de postas con más de 600 buzones de las viviendas diseminadas de toda la zona para que las cartas no se pierdan entre caminos de tierra y veredas.

El bar Can Xicu, en Sant Miquel de Balansat.
El bar Can Xicu, en Sant Miquel de Balansat.

A 16 kilómetros hacia el interior de la isla, el estanco de Sant Miquel de Balansat también fue centro de comunicaciones. Allí iban los jóvenes de Estados Unidos en la década de 1960 para recoger los giros postales que sus familias enviaban desde el otro lado del Atlántico. Este rinconcito ubicado en una casa con cuatro siglos de antigüedad también es el bar Can Xicu. La actriz Tita Planells mantiene hoy, con pulso firme, este negocio familiar, epicentro para el café de la mañana o la primera cerveza vespertina. Unos pasos más abajo, La Casita del Sol (971 33 46 49) sirve pan casero de cacao y naranja, costilla de ternera o huevos rotos en sus terrazas ajardinadas. “Nosotros no cocinamos, solo transformamos: el horno de piedra hace todo”, subraya uno de sus chefs, Daniel Díez, que dirige el lugar junto a su hermano Adrián desde mayo de 2018. El tándem también lidera exitosamente La Luna Nell’Orto, a escasos 50 metros.

El recorrido gastronómico se puede cerrar en La Paloma. Ubicado en una casa payesa de Sant Llorenç, un gran algarrobo domina el patio principal rodeado de naranjos y huertas. Con productos orgánicos y cocina internacional, se ha ganado el corazón del turismo foráneo, que en las frescas noches se acerca a la chimenea del interior de la vivienda. El otoño es otra cosa en Ibiza.

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Viajes

20 viajes para despedir el año

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Quedan tres semanas para la Nochevieja. Y la llegada de 2020 bien merece 20 escapadas a lugares muy especiales. Si aún no sabe cómo festejarlo, aquí tiene algunas ideas para hacerlo fuera de casa. Con uvas o sin ellas; en la nieve o en la playa; cerca o muy lejos; de esmoquin o en bañador. Porque, como escribió san Agustín, “hacer el loco una vez al año es cosa tolerable”.

Sexo en Nueva York

Más allá de las Rockettes, Santa Claus o el Ice Rink del Rockefeller Center, la Gran Manzana invita a morder planes más irreverentes, como Super Funland, la nueva instalación lúdica e interactiva del Museum of Sex o ­MoSex, en Manhattan. No es el único museo del sexo, pero sí uno de los que abordan el tema con más elegancia y seriedad. Otra de las celebraciones que más expectativas despierta es la de Times Square, donde miles de personas esperarán el descenso de la gran esfera luminosa cubierta con 504 triángulos de cristal —el ball drop— que marcará el cambio de año. Viajes El Corte Inglés dispone de combinados de vuelos y nueve noches de hotel desde 1.023 euros por persona.

Times Square, epicentro de la fiesta de Nochevieja en Nueva York.
Times Square, epicentro de la fiesta de Nochevieja en Nueva York.

En clave verde

Muy lejos del bullicio de Nueva York, el complejo rural Tierra del Agua, ubicado en el parque natural de Redes (Asturias), invita a despedir 2019 con caminatas por la montaña, comidas en una cabaña, películas a la luz de las velas y catas en un llagar. Estancia de dos a cinco noches con desayunos, cena y fiesta de Nochevieja y sopas de ajo de madrugada (para entonar el cuerpo), entre 249 y 357 euros por persona.

Aventuras en la nieve

Del 27 diciembre al 1 enero, la agencia Montañas del Mundo organiza cursos de iniciación de raquetas de nieve en Canfranc (Huesca) y el valle de Aspe, en el Pirineo francés. El precio, 475 euros por persona, incluye cinco días de excursiones por la nieve, alojamiento en Canfranc, media pensión, cena de Nochevieja y equipación.

Dos niños con trineos de nieve en Laponia.
Dos niños con trineos de nieve en Laponia.

Auroras en el Ártico

Recorrer la tundra helada en un safari nocturno en motos de nieve, contemplar las auroras boreales en el punto más septentrional de Europa o brindar por 2020 con un “godt nyttår” (feliz año nuevo, en noruego) son algunas de las posibilidades de los cruceros de fin de año de la naviera Hurtigruten. Los precios de la travesía de siete noches entre Bergen y Kirkenes (Noruega), con alojamiento en camarote doble interior y pensión completa, parten de 764 euros por persona, sin incluir los vuelos. Las travesías llevan la garantía Northern Light Promise, que avala con un crucero gratuito al pasajero si no se consigue ver al menos una vez la aurora boreal debido a las condiciones climatológicas. Catai, por su parte, programa viajes de seis días a la Laponia finlandesa desde 2.085 euros por persona.

Planeta de hielo

Hasta el 1 de marzo, la ciudad holandesa de Zwolle, a una hora en coche de Ámsterdam, celebra el festival internacional de esculturas de hielo, con más de un centenar de figuras de hasta seis metros de altura con los viajes en el tiempo como tema. En su construcción se han empleado 275.000 kilos de hielo y otros tantos de nieve. En Expedia se encuentra un combinado de vuelos desde España (salida el 30 de diciembre) y dos o más noches de hotel en la capital de los Países Bajos a partir de 358 euros por persona (precio para las salidas de Barcelona).

Las uvas en un castillo

La red de Paradores tiene programas especiales para despedir el año: estancias de una, dos o tres noches, con cena de Nochevieja, cotillón y desayunos, desde 170, 260 y 435 euros por persona, respectivamente. Conviene darse prisa en hacer la reserva, ya que algunos hoteles, como el parador de Bielsa (Huesca) o el de Guadalupe (Cáceres), ya han colgado el cartel de completo.

Mascaradas de invierno

Los rituales paganos del solsticio de invierno son el origen de muchas de las fiestas de las últimas semanas del año. En España se reflejan en las mascaradas de invierno, como las que se celebran el 26 de diciembre en varios pueblos de la provincia de Zamora; fiestas como Els Enfarinats de Ibi (Alicante), el 28 de diciembre, inspirada en las saturnales de la antigua Roma, o el Guirria de Beleño, cada 1 de enero en el concejo asturiano de Ponga.

Columnas de mármol del fuerte Amber, en la ciudad india de Jaipur.
Columnas de mármol del fuerte Amber, en la ciudad india de Jaipur.

Como un marajá

Para quienes tengan más días de vacaciones y busquen un destino exótico, Arawak organiza un viaje al norte de la India (del 26 de diciembre al 6 de enero) en el que se visitan las ciudades amuralladas de Rajastán —­Jodhpur, Udaipur, Jaipur y Ranakpur—, además de Delhi, Fa­tehpur Sikri y el Taj Mahal, en Agra. Desde 2.395 euros por persona. Incluye vuelos, transporte en vehículo privado, alojamiento en hoteles de cinco estrellas con pensión completa y cena y fiesta de Nochevieja.

Espectáculo en el mar

La isla portuguesa de Madeira celebra una de las Nocheviejas más fogosas, la que ilumina su capital, Funchal, con uno de los mayores espectáculos pirotécnicos. Durante su crucero de fin de año por Canarias y Madeira (del 28 de diciembre al 4 de enero), el buque Zenith de Pullmantur permanecerá en la ciudad la noche del 31 de diciembre para ver los fuegos artificiales. Desde 746 euros por persona, con régimen todo incluido y tasas (vuelos opcionales aparte).

Jirafas en el parque nacional del Serengueti (Tanzania).
Jirafas en el parque nacional del Serengueti (Tanzania).

Bailando con leones

Para despedir el año, la agencia Tuareg programa un viaje de nueve días en grupo reducido a Tanzania, con safaris por el parque nacional del Serengueti, el cráter del Ngorongoro y el lago Natron. Salida el 27 de diciembre. Desde 2.770 euros (más tasas), con vuelos, traslados en 4×4, alojamiento, comidas y entrada a las reservas naturales del país africano.

Un vals en Viena

El Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, dirigida por Christian Thielemann en la Sala Dorada del Musikverein, es una de las grandes citas musicales de la capital austriaca. Para quienes no quieran perdérselo, Nautalia propone un viaje de cuatro días, con alojamiento en hotel de cuatro estrellas, desayunos, una comida, visitas guiadas y entradas para ver el concierto de pie, desde 1.332 euros por persona.

Granada y Sierra Nevada

La agencia Puzzle Viajes se ha especializado en programas para personas sin pareja y con hijos pequeños. Para fin de año proponen una escapada de dos noches a Granada y la estación de esquí de Sierra Nevada (siempre que se forme un grupo mínimo de ocho familias), desde 515 euros para un adulto más un niño de hasta 12 años (cada niño extra, 195 euros). El precio incluye el alojamiento, rutas y actividades, media pensión y cena con fiesta de Nochevieja.

A Roma en barco

Grimaldi Lines organiza un minicrucero de fin de año a Roma (siete días, seis noches), con salida el 28 de diciembre desde Barcelona, desde 399 euros por persona. Una vez allí, los pasajeros tendrán la opción de visitar la capital italiana por libre o con traslados y excursiones concertados (desde 85 euros) durante los cuatro días que el barco permanecerá atracado en el puerto romano de Civitavecchia. Incluye el alojamiento a bordo, pensión completa en los dos días de navegación, media pensión durante el atraque, cena y fiesta de Nochevieja y tasas de embarque. Suplemento por embarque del vehículo, 50 euros. 

Fuegos artificiales durante el Hogmanay de Edimburgo (Escocia).
Fuegos artificiales durante el Hogmanay de Edimburgo (Escocia).

Por los buenos tiempos

Cuatro días y cuatro frenéticas noches de juerga necesita la capital escocesa para despedir el año. El Hogmanay de Edimburgo comienza el 30 de diciembre con la procesión de las antorchas y el festival del fuego, y se prolonga hasta el 2 de enero con tradiciones peculiares, como la de cantar el poema de Robert Burns Auld Lang Syne (Por los buenos tiempos, en gaélico) o darse un chapuzón matutino y gélido en el río Forth. Easyjet vuela sin escalas entre Madrid y Edimburgo; los pasajes para viajar allí en Nochevieja (y volver) cuestan ahora 290 euros. Sin salir de su web, se puede reservar también el alojamiento. Con un precio similar, Vueling, Ryanair e Iberia ofrecen vuelos directos desde Barcelona.

Los más madrugadores

Si quiere ser de los primeros en recibir el próximo año, Japón es su destino. Como curiosidad, en el país del sol naciente se cena en Nochevieja (Omisoka) sopa de fideos (soba), símbolo de longevidad, y en los templos budistas suenan 108 campanadas, un ritual conocido como Joya no kane. Iberia ofrece vuelos directos entre Madrid y Tokio desde 753 euros, ida y vuelta (precio para las fechas de fin de año).

Cerca de 10.000 músicos, bailarines y acróbatas desfilarán en la cabalgata del 1 de enero en Londres

El gran desfile

La gran cita con 2020 en el Reino Unido tiene como escenario las calles de Londres. Cerca de 10.000 músicos, bailarines, acróbatas, cheerleaders y payasos procedentes de 16 países desfilarán en el New Year’s Day Parade, la gran cabalgata del 1 de enero. En su sección de ofertas para fin de año, Viajeros Piratas incluye un combinado de vuelo y dos o más noches de hotel en Londres a partir de 226 euros por persona.

Playa El Paso en Cayo Guillermo (Cuba).
Playa El Paso en Cayo Guillermo (Cuba).

En la playa

Canarias representa el trópico más cercano y asequible, con ofertas como los combinados de vuelos más tres noches (del 29 de diciembre al 1 de enero) que propone Lastminute, con precios desde 345 euros por persona. Y más lejos: cuatro noches en La Habana y seis en Cayo Santa María (Cuba), con vuelos y régimen todo incluido, desde 1.592 euros por persona. 

Bien abrigados

Al grito de “S Novym godom!” (feliz año nuevo, en ruso), miles de moscovitas saludarán 2020 en la inmensa explanada de la Plaza Roja de Moscú cuando el reloj de la torre Spásskaya, en las murallas del Kremlin, marque las doce de la noche. Al norte, en la majestuosa San Petersburgo, aguardan la aguja dorada del Almirantazgo, la animada perspectiva Nevski, la lámina helada del río Neva y la plaza del Palacio, epicentro de las celebraciones en esta ciudad del Báltico. Tourist Forum organiza un viaje de ocho días a Moscú y San Petersburgo, con salida el 29 de diciembre de Barcelona, desde 1.199 euros por persona (vuelos, traslados, alojamiento en hoteles céntricos de cuatro estrellas, billete de tren Sapsan entre ambas ciudades, desayunos, tasas y visado).

Desde hace más de 600 años, los autómatas del reloj astronómico marcan el cambio de año en Praga

Mimos de balneario

Masajes, esencias naturales, tratamientos de belleza y baños calentitos para entrar en 2020 con el cuerpo como nuevo. La cadena Castilla Termal Hoteles tiene ofertas para celebrar la Nochevieja de una forma divertida y saludable en sus balnearios en Olmedo (Valladolid), El Burgo de Osma (Soria), Solares (Cantabria) o el Monasterio de Valbuena (San Bernardo, Valladolid). Estancias de una o dos noches, con desayunos, cena de gala, cotillón y acceso ilimitado a la piscina termal, desde 281 euros por persona.

Mercado de Navidad frente a la iglesia de Tyn, en la plaza de la Ciudad Vieja de Praga.
Mercado de Navidad frente a la iglesia de Tyn, en la plaza de la Ciudad Vieja de Praga.

Danza de autómatas

Desde hace más de 600 años, los autómatas del reloj astronómico del Ayuntamiento de Praga señalan el cambio de año en la plaza de la Ciudad Vieja (Staromestské Námesti), escenario junto a la de Wenceslao de las celebraciones de Nochevieja en la capital checa. En Lastminute hay vuelos más tres noches de hotel desde 340 euros por persona.

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Viajes

‘Pintxopote’ y la magia de Chillida

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Una excusa perfecta para visitar San Sebastián es la reapertura del Museo Chillida Leku, así como sus increíbles bocados en miniatura. Motivos más que suficientes para recorrer algunos de los lugares imprescindibles de esta joya del País Vasco, en un maridaje perfecto entre creatividad y gastronomía, porque el pintxo es un arte, y Donosti, una ciudad en continua transformación cultural.

Tabakalera, nuevo audiovisual

Ambicioso centro de cultura contemporánea, con talleres, conciertos y proyecciones, Tabakalera (plaza de Andre Zigarrogileak, 1) ha inaugurado recientemente 2deo, un laboratorio de creación de contenidos audiovisuales en euskera. Después de visitar sus amplias instalaciones —aquí tuvo lugar el pasado festival de series Crossover—, un buen plan es dirigirse al centro de la ciudad, cruzando el puente de María Cristina, con sus imponentes cuatro obeliscos de 18 metros de altura.

‘Pintxopote’ y la magia de Chillida
COVA FERNÁNDEZ

Koldo Mitxelena, esencia vasca

Para empaparnos de la cultura vasca, en el centro Koldo Mitxelena (Urdaneta, 9) tienen lugar recitales, foros de debate y propuestas multimedia. Enfrente se erige la catedral del Buen Pastor, de estilo neogótico, con una torre de 75 metros de altura edificada con la piedra arenisca que se llevó del monte Igueldo. Esta zona resulta ideal para ir de compras por pequeñas tiendas y librerías.

Churros de patata con trufa

De camino hacía la Parte Vieja, merece la pena parar en Iturrioz (San Martín, 30), donde probar sus afamados churros de patata con trufa y huevo, y en La Espiga (San Martzial, 48), con sus ricas anchoas, alcachofa frita y su postre casero pantxineta (un hojaldre relleno de crema). El paseo sigue hacia la plaza de Gipuzkoa, el primer parque construido en San Sebastián, un pulmón verde con un lago ideal para curiosos instagramers. Para tomar unas cervezas, la terraza de Bideluze, en la misma plaza, es una opción de lo más económica. Después, es el momento de recorrer el bulevar Zumardia, con paradas en el Ayuntamiento y los célebres árboles tamarindos de los jardines de Alderdi Eder y el quiosco de la música, un carrusel de estética belle époque, lugar de encuentro de parejas y amigos. Esta zona se ha convertido en los últimos meses en plató de rodaje para la serie Patria, basada en el exitoso libro de Fernando Aramburu y que HBO estrenará en 2020.

Tras ocho años cerrado, hoy se pueden visitar en Chillida Leku 40 grandes obras del escultor

Kursaal, 20º aniversario

Antes de cruzar a la otra orilla del río Urumea por el puente de La Zurriola, encontramos otros dos imprescindibles (e inseparables) de Donosti: el hotel María Cristina y el Teatro Victoria Eugenia. Si es hora de comer, cruzado ya el puente está el restaurante Ni Neu (avenida de La Zurriola, 1), donde espera una exquisita cocina —prueben su torrija caramelizada— y unas incomparables vistas al mar. Emplazado en el Kursaal, el edificio proyectado por Rafael Moneo está además de aniversario, ya que fue inaugurado hace 20 años. Símbolo de la transformación del barrio de Gros, aquí se celebran conciertos y musicales, además del Festival de Cine (Zinemaldia). El surf en la playa de La Zurriola, su festival de jazz o el pintxopote (pincho y bebida) de los jueves han hecho de esta zona una de las más animadas.

Un convento rehabilitado

De vuelta al casco viejo, recorremos sus transitadas calles. Desde la plaza de La Bretxa —el mercado tradicional reformado como centro comercial— pasamos por la calle de Fermín Calbetón (ideal para probar los más variados bocados) hacia la plaza de la Constitución, con sus populares balcones numerados recuerdo de las corridas de toros que allí se celebraban, hasta llegar a la empedrada calle del 31 de Agosto. La interminable barra de pintxos de Gandarias se encuentra en el número 23, y en el 3 está La Viña, donde puede que tenga que hacer cola para probar su deliciosa tarta de queso. Cerca, se alza la iglesia de San Vicente (calle de San Juan, 15), la más antigua de la ciudad, y en la plaza de Zuloaga, el Museo San Telmo, un convento del siglo XVI rehabilitado que hoy muestra con una mirada más renovada la historia de la sociedad vasca.

Tres playas, tres obras

De camino al puerto pesquero, merece la pena desviarse al mirador Paseo de los Curas. Situado en el muelle, aquí está el Aquarium, dos plantas con más de 200 especies y el esqueleto de una ballena franca. Después se puede navegar en catamarán para conocer la costa, realizar un trayecto en motora hacia la isla de Santa Clara o subir al castillo de La Mota, en el monte Urgull. Desde el estratégico monumento al Sagrado Corazón podrá admirar las tres playas de la ciudad. Quien se anime a recorrerlas, le espera un paseo de seis kilómetros, contemplando la Construcción vacía, de Jorge Oteiza (cerca del Aquarium); la Paloma de la paz, de Néstor Basterretxea (La Zurriola), y el Peine del viento, de Chillida (Ondarreta).

Caserón del Museo Chillida Leku, en Hernani.
Caserón del Museo Chillida Leku, en Hernani. MIKEL CHILLIDA

Chillida Leku, arte en el jardín

Hablando del artista donostiarra, indispensable resulta la visita al Museo Chillida Leku, a 15 minutos en coche del centro de San Sebastián (Barrio Jauregui, 66, en Hernani). Reabrió el pasado abril tras ocho años cerrado, y hoy es un agradable paseo al aire libre entre 40 de sus esculturas, desplegadas por 11 hectáreas de terreno. Y no se despida de Donosti sin tomarse una sidra local en Txirrita Sagardotegia (San Bartolomé, 32) o una copa en el pintoresco pub Hollywood (Blas de Lezo, 3), con decoración vintage.

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