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Diez planes para sacarle todo el jugo a Salzburgo, la ciudad de la música

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La ciudad austriaca de Salzburgo ha sido escogida por Lonely Planet como el destino urbano más interesante para visitar en 2020, coincidiendo con el primer centenario de su aclamado festival de música, una de las atracciones estrella del calendario cultural austriaco. Cuna de grandes compositores durante los siglos XVIII y XIX, esta singular villa se vestirá de gala el próximo verano para celebrar la efeméride por todo lo alto con conciertos y celebraciones irresistibles para viajeros melómanos.

Más allá de sus dos principales focos de atracción –Mozart y el musical Sonrisas y lágrimas-, Salzburgo ofrece al visitante un floreciente panorama artístico, una cocina maravillosa, parques impecables, tranquilas calles donde la música clásica se escapa por las ventanas, y salas de conciertos que mantienen viva la tradición musical los 365 días del año. A continuación van diez propuestas irrenunciables para todo aquel que quiera empaparse de Salzburgo.

Panorámica de la fortaleza de Festung Hohensalzburg, una de las más grandes y mejor conservadas de Europa.
Panorámica de la fortaleza de Festung Hohensalzburg, una de las más grandes y mejor conservadas de Europa.

1. Un paseo por el Altstad

El afán de preservar todo el legado arquitectónico barroco que atesora el país es algo muy austriaco, con especial peso en Salzburgo. Su modélico casco antiguo (Altstad), excavado bajo pendientes pronunciadas, conserva un aspecto muy similar al de la época en que vivió Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791). A caballo entre las dos orillas del caudaloso río Salzach, que atraviesa la ciudad, el barrio alberga elegantes cúpulas y chapiteles, una formidable fortaleza encaramada a un despeñadero y calles ideales para deambular hasta jardines ocultos y plazas medievales rodeadas de casas burguesas y fuentes barrocas.

Sin duda, el lugar más emblemático de Salzburgo es el Festung Hohensalzburg, una fortaleza construida sobre un acantilado hace 900 años. Es una de las más grandes y mejor conservadas de Europa. Desde sus murallas se goza de una espectacular panorámica de los chapiteles de la ciudad, el río Salzach y las imponentes montañas de los Alpes al fondo. Al complejo se puede llegar a pie, haciendo un esfuerzo, o en funicular. Cuando se construyó era una humilde fortificación y no fue hasta finales del siglo XV cuando adoptó su estructura actual. Del esplendor de aquella época es buena muestra el salón dorado donde todavía se celebran lujosos banquetes. Otra joya de la ciudad es la Dom (catedral), obra maestra del barroco en la que sobresale su hermosa cúpula de bulbo de cobre y dos chapiteles de idéntica forma. Al edificio se accede a través de unos pórticos de bronce que simbolizan la fe, la esperanza y la caridad.

Pero la imagen más típica de las postales de Salzburgo es la majestuosa Residenzplatz, una plaza de planta barroca, con sus coches de caballos, su palacio y sus artistas callejeros. En el centro se erige una enorme fuente de mármol, la Residenzbrunnen. La plaza fue ideada a finales del siglo XVI por el príncipe-arzobispo Wolf Dietrich von Raitenau, quien, inspirado por Roma, encargó su diseño al arquitecto italiano Vincenzo Scamozzi.

Cascanueces a la venta en el mercado de adviento de Salzburgo.
Cascanueces a la venta en el mercado de adviento de Salzburgo.

2. Arte moderno y juguetes

Una vez recorridas sus encantadoras calles y plazas, es momento de asomarse a alguno de sus ricos museos. El de Arte moderno (Museum der Moderne) sorprende en lo alto de los acantilados del monte Mönchsberg. Su estructura rectangular de cristal y mármol ofrece un curioso contraste con la fortaleza. El edificio acoge exposiciones temporales de arte moderno de los siglos XX y XXI. Aquí se han exhibido obras de Alberto Giacometti, Dieter Roth, Emil Nolde y John Cage. Hay un ascensor a los pies del monte Mönchsberg que sube a la galería todo el año. El Rupertinum, en pleno corazón del Altstadt, es otro espacio que acoge exposiciones temporales de arte moderno, con especial énfasis en obra gráfica y fotografía.

Pero si lo que se quiere es explorar el pasado de la ciudad, hay que acudir al Domgrabungsmuseusm, un museo arqueológico subterráneo contiguo a la catedral, donde se puede contemplar desde mosaicos romanos hasta restos de la antigua catedral románica. Otra visita al pasado, en esta ocasión con énfasis en el arte sacro, la encontraremos en el Dommuseum, con toda clase de curiosidades renacentistas y rarezas, que van desde los armadillos y peces globos hasta los retablos o las custodias adornadas con joyas. En la Galería Long cuelgan las mejores obras de los siglos XVII y XVIII. 

Junto a los soportales de la Bürgerspitalplatz se yergue el Spielzeugmuseum, que ofrece una mirada nostálgica a los juguetes a través de una colección de casas de muñecas y ositos de peluche de la legendaria marca Steiff. También hay divertidos disfraces, canicas y un taller Bosch: el sueño de todo pequeño constructor en potencia. Mientras los retoños se desahogan, los padres pueden darse un respiro en el bar. 

Y en una ciudad como Salzburgo no podía faltar un museo dedicado a la Navidad, una colección colección privada que desprende un aire festivo, e incluye, entre otros objetos, calendarios de adviento, belenes tallados a mano, adornos y cascanueces.

Interior de la casa donde nació Mozart. Junto a un pequeño piano de cola cuelga el retrato del padre del genial músico,Leopold Mozart
Interior de la casa donde nació Mozart. Junto a un pequeño piano de cola cuelga el retrato del padre del genial músico,

3. La Salzburgo en la que nació y vivió Mozart

Puede que el hogar espiritual de Mozart fuera Viena, pero este genio del siglo XVIII nació y se crió en el Altstadt (centro) de Salzburgo, donde se pueden ver los lugares donde vivió, amó y compuso. Numerosas orquestas le desean un feliz aniversario durante la Mozartwoche a finales de enero. Y a lo largo del año se puede escuchar su música en los conciertos de cámara del Marmorsaal (salón de Mármol) del Palacio de Mirabell, mientras que las marionetas hacen que sus óperas cobren vida en el Salzburger marionettentheater

Mozart fue el último gran prodigio de la música clásica: comenzó a componer a los cinco años y dio su primer concierto para la emperatriz María Teresa a los seis. Hay un circuito especial para seguir sus pasos por la ciudad, que comienza en la resplandeciente Marmorsaal, y cuya segunda parada puede ser el Mozarteum, una fundación que rinde tributo a su vida y obra, y sirve de escenario al renombrado Festival Mozartwoche (Semana de Mozart), que se celebra todos los años a finales de enero. A la vuelta de la esquina, en la Makartplatz, se halla la Mozart-Wohnhaus, la residencia del siglo XVII donde vivió Mozart junto a su familia. En su interior se pueden escuchar grabaciones poco conocidas de sus sinfonías.

Hacia el norte, por la Linzer Gasse se llega al Fridhof St. Sebastian, el cementerio donde descansan su esposa, Constanze, y su padre, Leopold. A continuación se vuelve hacia el río Salzsach, se gira a la izquierda por la calle medieval Steingasse y se cruza el Mozartsteg (puente de Mozart), de estilo art nouveau. Más adelante, en el número 8 hay una placa conmemorativa que recuerda que en esa casa murió Constanze.

Enfrente de la Mozartplatz, donde hay una estatua del hijo más ilustre de la ciudad, está la Residenz, el palacio en el que el compositor dio su primer concierto a los seis años. Al lado se halla la catedral barroca, donde se celebró la boda de sus padres en 1747 y el bautizo del pequeño Wolfgang en 1756; con el tiempo Mozart compondría aquí música sacra y ejercería de organista en la catedral. En la calle comercial Getreidegasse se puede visitar la casa natal de Mozart, la Mozarts Geburtshaus, en la que pasó los primeros 17 años de su vida, y donde se guarda una colección de instrumentos, documentos y retratos.

Para poner una nota dulce al itinerario, podemos comprar las famosas Mozartkugeln (bolas de Mozart) de la confitería Fürst, a base de pistachos, mazapán y chocolate amargo. Siguen elaborándose artesanalmente en esta confitería según la receta original creada por Paul Fürst en 1890. Y hay otras especialidades musicales como las Bach Würfel, unas trufas de café, nuez y mazapán dedicadas al gran compositor barroco.

Los jardines del Palacio de Mirabell.
Los jardines del Palacio de Mirabell.

4. Palacios de estilo rococó con estucados y mármol

Joya de la corona del flamante DomQuartier, el Palacio Residenz fue el lugar elegido por los príncipes-arzobispos para celebrar audiencias hasta que Salzburgo fue anexionada al imperio de los Habsburgo en el siglo XIX. La visita es un recorrido por los suntuosos salones adornados con tapices, estucados y frescos de Johann Michael Rottmayr. En la tercera planta aguarda la Residenzgalerie, una colección de maestros flamencos y holandeses realmente impresionante, con obras de Rubens o Rembrandt, entre otros.

Otro de los magníficos palacios de Salzburgo es el de Mirabell, un espléndido edificio construido por el principe-arzobispo Wolf Dietrich en 1606 a fin de impresionar a su amada Salome Alt. Johann Lukas von Hildebrandt, arquitecto del Schloss Belvedere, remodeló el palacio en estilo barroco en 1721. Su fastuoso interior, repleto de estucados, mármol y frescos, es de acceso gratuito.

Y un tercer edificio muy representativo de los tiempos de esplendor de Salzburgo es el grandilocuente palacio Leopoldskron, de estilo rococó, a 15 minutos a pie de la fortaleza de Hohensalzburg, en la que se rodó la famosa escena del lago de Sonrisas y lágrimas. Y no es la única escena de la película rodada aquí: el salón veneciano fue utilizado como el opulento salón de baile de los Von Trapp, donde los niños se despedían. Un fastuoso hotel ocupa hoy ese espacio, pero se puede admirar desde fuera.

La tumba de Constanze, la mujer de Mozart, enterrada en Salzburgo.
La tumba de Constanze, la mujer de Mozart, enterrada en Salzburgo.

5. La tumba de la mujer de Mozart

Para entender la historia de Salzburgo también hay que visitar sus iglesias y cementerios. Por ejemplo, la abadía de San Pedro (Erzabtel San Peter), fundada hacia el año 700 por un misionero llamado Ruperto. A pesar de que conserva un pórtico románico original, la iglesia actual es principalmente barroca y está ornamentada con estucos de estilo rococó y estatuas, incluida una del arcángel Miguel hundiendo un crucifijo en la garganta del diablo, y un altar impresionante pintado por Mantin Johann Schmidt.

El cementerio de San Sebastian y sus claustros se hallan detrás de la barroca iglesia de San Sebastián (Sebastianskirche), y fueron diseñados por Andrea Berteleto en 1600. Aquí descansan los restos de varios miembros de la familia Mozart y del físico del siglo XVI Paracelso. Pero el plato fuerte es el mausoleo del príncipe-arzobispo Wolf Dietrich von Raitenau, un elaborado monumento conmemorativo.

Un grupo de personas participan en un taller de canto en las montañas que rodean Salzburgo, el mismo escenario natural inmortalizado en la célebre 'Sonrisas y lágrimas' (1965)
Un grupo de personas participan en un taller de canto en las montañas que rodean Salzburgo, el mismo escenario natural inmortalizado en la célebre ‘Sonrisas y lágrimas’ (1965)

6. En busca de la huella de Sonrisas y lágrimas

Salzburgo es conocida en todo el mundo gracias a que fue inmortalizada en la película Sonrisas y lágrimas. Desde su estreno en 1965, millones de personas de todo el mundo, de varias generaciones, han visto la película y han cantado sus canciones. La película está basada en la historia real de una familia, los Von Trapp, pero si han pasado a la historia es por este musical.

Son muchos los que hacen un circuito por los diferentes lugares de rodaje, como el bosque de esculturas de Mirabeligarten, famoso por la canción Do Re Mi, el convento benedictino Stift Nonnberg, donde se ocultaba la familia antes de huir, o el pabellón de Cumplirás 17 años en el parque de Helibrunn, donde la hija mayor de los Von Trapp se encuentra con su novio, el cartero del pueblo. Para conocer la verdad de esta leyenda del celuloide se puede pasar la noche en la auténtica Villa Trapp, una mansión del siglo XIX en el distrito de Augen.

El circuito para los forofos de Sonrisas y lágrimas debería incluir otros escenarios, como los lagos de Salzkammegut (María hace su aparición en los pastos alpinos al otro lado de la frontera con Baviera). La escena de las monjas bailando de camino a misa en la abadía benedictina de Nonnberg es ficción, pero la verdadera María von Trapp pretendió hacerse monja aquí antes de su romance.

En la Residenzplatz, María canta Tengo confianza en mi y chapotea con los caballos de la fuente. En el palacio rococó de Leopoldskron se filmó la escena del lago. Y la fuente de Pegaso, las escaleras con vistas de la fortaleza, los gnomos del palacio Mirabell incitan a los niños a cantar el Do, Re, Mi. Y hay más: la escuela de equitación de verano en la película es el espectacular escenario del Festival de Salzburgo, donde la familia Von Trapp se gana al público con Edelweiss y escapa de los nazis con Adiós. Y en la última escena de la película, cuando los Von Trapp huyen del país, lo que vemos son las vistas de los Alpes desde el macizo de Untersberg. La auténtica residencia de la familia Von Trapp, que no aparece en la película, es una buena alternativa para alojarse en Salzburgo. Se trata de una elegante villa decimonónica, quizá no tan palaciega como la que sale en la película, pero dotada de atractivas estancias con suelos de madera y una balaustrada donde imitar a la baronesa Schräder. 

Para rodearse del lujo propio de los nobles de aquella época, hay otros muchos establecimientos en la ciudad, como el hotel Schloss Mönchstein, un castillo del siglo XVI en la cima del monte Mönchsberg, rodeado de bosques, que resulta totalmente idílico. Las habitaciones están rematadas con alfombras persas, pinturas y mármoles de Calcuta. Se puede disfrutar de un masaje en el spa, de una cena romántica con velas o incluso de un paseo en helicóptero. 

Y también clásico es el Hotel Sacher, donde han dormido Tom Hanks, el Dalái Lama y por supuesto Julie Andrews, protagonista de Sonrisas y lágrimas, entre otros. Este edificio del siglo XIX a orillas del Salach tiene habitaciones repletas de pinturas y antigüedades, baños de mármol, vistas a la fortaleza o al río, y para compensar los excesos con la clásica tarta Sacher, también un buen gimnasio. Otro clásico es el Hotel Amadeus, muy céntrico, con cinco siglos a su espalda, aires de hotel boutique y toques personalizados como las camas con dosel. 

 7. Excursionismo en el Pinzgauer Spaziergang

La cascada de 341 metros de Bad Gastein, un pueblecito a una hora en coche de Salzburgo.
La cascada de 341 metros de Bad Gastein, un pueblecito a una hora en coche de Salzburgo.

Un nítido cielo azul y un horizonte de cumbres nevadas: es la cresta montañosa del Pinzgauer Spaziergang. Uno puede levantarse contemplando el rosado amanecer en los Dolomitas y recorrer el circuito Zillertal, con sus altos picos cubiertos de glaciares. Se agradece entonces haber llevado las botas de montaña. A los lugareños les encanta decir que la única forma de ver los Alpes austriacos es a pie. Y tienen razón: una incomparable red de senderos y refugios alpinos acerca la naturaleza al viajero. La excursión del Pinzgauer se puede hacer en un día y es moderadamente exigente, pero brinda unas vistas magníficas de los Alpes de Kirzbühel y el parque nacional de Hohe Tauertn.

Hay que partir de Bad Gastein, una maravilla de pueblo con villas de estilo belle époque aferradas a barrancos cubiertos de bosques que se elevan sobre ensordecedores saltos de agua y vistas del corazón del valle de Gastein. El pueblo tiene algo para cada época del año: esquí de primera, senderismo de nivel y fuentes termales elogiadas por sus propiedades curativas. El complejo ha logrado conservar parte de su esplendor del siglo XIX, cuando la emperatriz Isabel (Sissí) acudía a bañarse y a escribir poemas. El principal reclamo de Bad Gastein es una cascada de 341 metros que cae rugiendo por acantilados abruptos hasta formar tres charcas de color turquesa. Su belleza avivó la imaginación de Klimt, Schubert y la emperatriz Sissí.

 8. Eisriesenwelt, un palacio de hielo subterráneo

Las cuevas de hielo (accesibles) más grandes del mundo, las imponentes cumbres de la cordillera del Tennengebirge y una formidable fortaleza medieval son solo alguna de las joyas de Werfen, escapada casi obligada desde Salzburgo. La belleza natural que rodea a esta localidad no ha pasado desapercibida para los productores de Hollywood: fue el escenario de la película sobre la II Guerra Mundial El desafío de las águilas (1968) y también aparece en la escena del picnic de Sonrisas y lágrimas. Tanto la fortaleza como las cuevas se pueden visitar en una excursión de un día desde la ciudad austriaca. 

Interior de la cueva de hielo de Eisriesenwelt.
Interior de la cueva de hielo de Eisriesenwelt.

Las brillantes salas y galerías de las cuevas de Eisriesenwelt parecen sacadas de Las crónicas de Narnia. Este gélido mundo subterráneo, esculpido gota a gota durante milenios en la piedra caliza del Tennengeirge, está compuesto por una red de pasadizos estrechos que suman 42 kilómetros de recorrido (y unos 30.000 metros cuadrados de extensión), y se adentran en el corazón de la montaña. Impresionantes esculturas, brillantes lagos y un sepulcral Eispalast (palacio de hielo) aparecen a medida que el viajero se adentra en este laberinto, lámpara de carburo en mano. Se aconseja ir bien abrigado puesto que las temperaturas suelen bajar de los 0º, incluso en verano.

En cuanto a la fortaleza, el castillo de Hohenwerfen, se divisa desde lejos, sobre un acantilado cubierto de bosques y con los picos del Tennengebirge como telón de fondo. Domina el valle del Salzach desde hace 900 años, aunque su aspecto actual es de 1570. Lo mejor son las vistas sobre Werfen desde su campanario, aunque a los visitantes lo que más les suele gustar son las mazmorras.

9. El pedigrí musical de Salzburgo

En 1920 el trío formado por Hugo von Hofmannsthal, Max Reinhardt y Richard Strauss combinó sus fuerzas para crear el Festival de Salzburgo, cuyo momento más destacado (cada año) es la representación en la Domplatz de la obra teatral Jedermann (Todo el mundo), de Hofmannsthal. Desde entonces, este festival compuesto por una trilogía de ópera, teatro y conciertos de música clásica goza de fama mundial y reúne a algunos de los mejores directores, orquestas y cantantes.

Una banda de músicos ameniza en las calles de Salzburgo el inicio del Festival de Música que se celebra todos los veranos.
Una banda de músicos ameniza en las calles de Salzburgo el inicio del Festival de Música que se celebra todos los veranos.

Alrededor de 250.000 acuden anualmente al festival para disfrutar de cerca de 200 producciones. La programación incluye estrenos teatrales, obras vanguardistas y conciertos de Mozart a cargo de la Filarmónica de Viena, un clásico estival. El barrio del festival, Hofstallgasse, presume de un marco soberbio, ambientado por el vertical perfil de la montaña Mönchsberg. Buena parte de los espectáculos del festival se distribuyen entre los escenarios del teatro Grosses Festspielhaus, con aforo para 2.179 asistentes; la Haus fur Mozart, que ocupa las antiguas caballerizas reales, y la barroca Felsenreitschule. Si se pretende visitar la ciudad durante el festival, se aconseja no dejar nada al azar. Lo recomendable es reservar vuelos, alojamientos y entradas con meses de antelación. Y más aún en 2020, cuando se cumple su primer centenario.

10. Untersberg, el telón de fondo 

Elevándose sobre Salzburgo, en plena frontera alemana, se atisba el escarpado pico del Untersberg, de 1.853 metros de altitud, desde cuya cima se disfruta de espectaculares vistas de la ciudad, el valle del Rositten, las cordilleras alpinas del Tirol, Salzburgo y Baviera. En invierno la montaña es un imán para los esquiadores, mientras que en verano atrae a excursionistas, escaladores y parapentistas. En la estación del teleférico arrancan senderos cortos y bastante fáciles hasta los miradores del Geiereck (1.805 metros) y el Salzburg Hochthron, aunque hay otros que se adentran mucho más en los Alpes.

El macizo montañoso de Untersberg domina las vistas desde Salzburgo.

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OD Barcelona, un oasis verde en pleno Eixample

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Miami inspiró la renovación de un hotel ecléctico que había en la Marina Botafoch de Ibiza, el Ocean Drive. Siglas que después dieron nombre a la cadena hotelera OD, cuyo fundador es el empresario ibicenco Marc Rahola Matutes. Sus establecimientos en Ibiza, Mallorca y Barcelona —con aperturas previstas próximamente en Miami, Saint-Tropez y Madrid— resumen la experiencia de una saga de hoteleros especializada en turismo vacacional que ahora aterriza en la ciudad catalana.

OD Barcelona está situado en pleno Eixample, no muy lejos de la gaudiana Casa Batlló y de los llamativos escaparates del paseo de Gràcia. Su fachada rompe con todo lo que tiene a su alrededor, desde los edificios señoriales de principios del siglo XX hasta los impersonales acristalamientos de los años setenta. Es una retícula purista, articulada con el mejor estilo Bauhaus, que el arquitecto Víctor Rahola (padre del empresario) tuvo que respetar aportando una quiebra volumétrica en dos niveles para configurar una terraza ajardinada con piscina y sky bar, así como una fachada vegetal interior que proporciona ventilación cruzada y aislamiento térmico y acústico, entre otros criterios bioclimáticos. En este oasis verde apetece almorzar y, aún más, quedarse toda la tarde de relax contemplativo, mientras se disfruta de deliciosos cócteles imaginativos.

Una habitación del hotel OD Barcelona.
Una habitación del hotel OD Barcelona.

Ayuda a filtrar la luz exterior el revestimiento en madera instalado en las habitaciones, junto a un corrimiento de alta atenuación acústica, obra de la diseñadora de interiores Mayte Matutes, madre de Marc Rahola. Como se ve, todo queda en casa. La atmósfera lograda es pulcra, íntima, con baños abiertos a la alcoba y un detalle floral sobre la repisa del lavabo. En la categoría Loft se incluyen unos altavoces de la marca Bowers & Wilkins conectables al móvil. Y quien tenga la posibilidad de alojarse en la grand suite, allí una piscina privada aguarda en ángulo sobre la fachada oeste, la más expuesta al sol.

En línea con el programa experiencial diseñado para los hoteles de la cadena, el OD barcelonés organiza los domingos a mediodía un animado brunch por 25 euros. Y eventualmente, conciertos de bossa nova o alguna fiesta privada que el hotel siempre anuncia en la revista OD Mag.

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Ibiza, plácido y delicioso ritmo pitiuso

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Ibiza tiene 571 kilómetros cuadrados. Se recorre de punta a punta en poco más de una hora en coche. Es el destino playero cool y recibe más de tres millones de visitantes al año. A estas alturas ya no quedan calas escondidas ni lugares secretos que solo conozcan unos cuantos lugareños. Pero aunque parezca imposible en la era de Internet y las redes sociales, sí existe un pedazo de tierra que se parece a la Ibiza original, a la que hoy solo aparece en postales vintage del mercadillo hippy de Las Dalias o en fotografías que acumulan polvo en establecimientos centenarios. Es el norte de la isla balear, que escapa a estereotipos y discotecas. Donde las bacheadas carreteras se pierden entre densos pinares, con sus cunetas salpicadas de las plantas que obran el milagro de convertir el anís en hierbas ibicencas. Es el rincón ideal para perderse durante el otoño, porque al norte de Ibiza la vida siempre es domingo, todo marcha a una velocidad menor y el turismo de masas es solo un rumor.

La capitalidad de esta calma septentrional la ejerce Sant Joan de Labritja, término municipal con apenas 5.500 habitantes en más de 100 kilómetros cuadrados. La localidad homónima —una de sus cuatro parroquias, junto con Sant MiquelSant Vicent y Sant Llorenç— es toda una delicia. Se expande apenas dos calles alrededor de la iglesia. Su pausada vida solo se quiebra los domingos, que amanecen con un coqueto mercadillo con música en directo, puestos de moda, joyería y comida. Más tarde, los visitantes se desplazan a la cercana Benirràs, al son de los tambores, ante los que muchos lugareños fruncen el ceño. Los habitantes de esta zona prefieren una vida tranquila, de huertas y casas payesas rodeadas de almendros, algarrobos y olivos centenarios, bajo los que picotea un ejército invasor de palomas torcaz. La tierra naranja que pisan estas aves domina un paisaje que guarda pequeños nirvanas de aguas turquesas donde el turismo no es tan masivo porque no cabe. El norte lo tiene claro: no quiere parecerse al sur insular.

Ibiza, plácido y delicioso ritmo pitiuso
COVA FERNÁNDEZ

Algunas playas mínimas se descubren circulando por la carretera E-10. La primera es cala Xarraca, donde pescan los cormoranes. En los arenales que la siguen, S’Illot des Renclí y cala Xuclar, ambos diminutos, caben apenas un puñado de personas. Entre los pinos también hay embarcaderos para sentarse al sol otoñal cual lagartijas pitiusas. Superando Portinatx se llega a la cala d’en Serra. Los socavones del camino lo convierten en un acceso solo apto para conductores valientes; así que mejor aparcar y disfrutar de una corta y sencilla ruta senderista hasta la playa. Quizás esta época del año no sea momento para el baño, pero el buceo es toda una experiencia mecidos por el lento bamboleo de las praderas de posidonia.

Vistas a Tagomago

La carretera vieja de Portinatx sigue su camino entre curvas cerradas y baches hasta Sant Joan de Labritja, y la PM-811 toma entonces rumbo hacia Sant Vicent de Sa Cala por una de las zonas más boscosas en una isla de bosques. La caída del sol es el mejor momento para acercarse a los muelles de Pou des Lleó, desde donde parte una senda de tierra por la que pasear poco más de un kilómetro hasta la torre de Campanitx; allí aguardan preciosas vistas hacia el perfil ondulado del islote de Tagomago. Siguiendo la costa, otra estrechísima, serpenteante y solitaria lengua de asfalto se adentra entre pinos y viñedos hacia el sur, casi olvidándose de cala Mastella, un rincón que pasa inadvertido salvo para quienes buscan el silencio o los sabores de El Bigotes (650 79 76 33). Creado a partir de una caseta de pescadores, este restaurante está siempre a reventar en sus dos turnos. El de mediodía ofrece pescado a la plancha; el de las dos de la tarde, bullit de peix a partir de las capturas pesqueras del día, en mesas compartidas. Sirvia, raya, corvina, cabracho o gallo San Pedro son servidos con patatas guisadas para arrancar un menú culminado con un exquisito arroz caldoso. Cocinado con leña, el doble plato se borda en esta casa desde hace décadas. Como el flaó — postre tradicional ibicenco— y el café caleta, que a base de agua, brandi, canela y piel de limón propone una dulce sobremesa que cuesta abandonar. Alejado de lujos y comodidades, proporciona un momento único, igual que sentarse a la mesa del Bar Anita, en el cercano pueblo de Sant Carles de Peralta, que aún ejerce de casa de postas con más de 600 buzones de las viviendas diseminadas de toda la zona para que las cartas no se pierdan entre caminos de tierra y veredas.

El bar Can Xicu, en Sant Miquel de Balansat.
El bar Can Xicu, en Sant Miquel de Balansat.

A 16 kilómetros hacia el interior de la isla, el estanco de Sant Miquel de Balansat también fue centro de comunicaciones. Allí iban los jóvenes de Estados Unidos en la década de 1960 para recoger los giros postales que sus familias enviaban desde el otro lado del Atlántico. Este rinconcito ubicado en una casa con cuatro siglos de antigüedad también es el bar Can Xicu. La actriz Tita Planells mantiene hoy, con pulso firme, este negocio familiar, epicentro para el café de la mañana o la primera cerveza vespertina. Unos pasos más abajo, La Casita del Sol (971 33 46 49) sirve pan casero de cacao y naranja, costilla de ternera o huevos rotos en sus terrazas ajardinadas. “Nosotros no cocinamos, solo transformamos: el horno de piedra hace todo”, subraya uno de sus chefs, Daniel Díez, que dirige el lugar junto a su hermano Adrián desde mayo de 2018. El tándem también lidera exitosamente La Luna Nell’Orto, a escasos 50 metros.

El recorrido gastronómico se puede cerrar en La Paloma. Ubicado en una casa payesa de Sant Llorenç, un gran algarrobo domina el patio principal rodeado de naranjos y huertas. Con productos orgánicos y cocina internacional, se ha ganado el corazón del turismo foráneo, que en las frescas noches se acerca a la chimenea del interior de la vivienda. El otoño es otra cosa en Ibiza.

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20 viajes para despedir el año

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Quedan tres semanas para la Nochevieja. Y la llegada de 2020 bien merece 20 escapadas a lugares muy especiales. Si aún no sabe cómo festejarlo, aquí tiene algunas ideas para hacerlo fuera de casa. Con uvas o sin ellas; en la nieve o en la playa; cerca o muy lejos; de esmoquin o en bañador. Porque, como escribió san Agustín, “hacer el loco una vez al año es cosa tolerable”.

Sexo en Nueva York

Más allá de las Rockettes, Santa Claus o el Ice Rink del Rockefeller Center, la Gran Manzana invita a morder planes más irreverentes, como Super Funland, la nueva instalación lúdica e interactiva del Museum of Sex o ­MoSex, en Manhattan. No es el único museo del sexo, pero sí uno de los que abordan el tema con más elegancia y seriedad. Otra de las celebraciones que más expectativas despierta es la de Times Square, donde miles de personas esperarán el descenso de la gran esfera luminosa cubierta con 504 triángulos de cristal —el ball drop— que marcará el cambio de año. Viajes El Corte Inglés dispone de combinados de vuelos y nueve noches de hotel desde 1.023 euros por persona.

Times Square, epicentro de la fiesta de Nochevieja en Nueva York.
Times Square, epicentro de la fiesta de Nochevieja en Nueva York.

En clave verde

Muy lejos del bullicio de Nueva York, el complejo rural Tierra del Agua, ubicado en el parque natural de Redes (Asturias), invita a despedir 2019 con caminatas por la montaña, comidas en una cabaña, películas a la luz de las velas y catas en un llagar. Estancia de dos a cinco noches con desayunos, cena y fiesta de Nochevieja y sopas de ajo de madrugada (para entonar el cuerpo), entre 249 y 357 euros por persona.

Aventuras en la nieve

Del 27 diciembre al 1 enero, la agencia Montañas del Mundo organiza cursos de iniciación de raquetas de nieve en Canfranc (Huesca) y el valle de Aspe, en el Pirineo francés. El precio, 475 euros por persona, incluye cinco días de excursiones por la nieve, alojamiento en Canfranc, media pensión, cena de Nochevieja y equipación.

Dos niños con trineos de nieve en Laponia.
Dos niños con trineos de nieve en Laponia.

Auroras en el Ártico

Recorrer la tundra helada en un safari nocturno en motos de nieve, contemplar las auroras boreales en el punto más septentrional de Europa o brindar por 2020 con un “godt nyttår” (feliz año nuevo, en noruego) son algunas de las posibilidades de los cruceros de fin de año de la naviera Hurtigruten. Los precios de la travesía de siete noches entre Bergen y Kirkenes (Noruega), con alojamiento en camarote doble interior y pensión completa, parten de 764 euros por persona, sin incluir los vuelos. Las travesías llevan la garantía Northern Light Promise, que avala con un crucero gratuito al pasajero si no se consigue ver al menos una vez la aurora boreal debido a las condiciones climatológicas. Catai, por su parte, programa viajes de seis días a la Laponia finlandesa desde 2.085 euros por persona.

Planeta de hielo

Hasta el 1 de marzo, la ciudad holandesa de Zwolle, a una hora en coche de Ámsterdam, celebra el festival internacional de esculturas de hielo, con más de un centenar de figuras de hasta seis metros de altura con los viajes en el tiempo como tema. En su construcción se han empleado 275.000 kilos de hielo y otros tantos de nieve. En Expedia se encuentra un combinado de vuelos desde España (salida el 30 de diciembre) y dos o más noches de hotel en la capital de los Países Bajos a partir de 358 euros por persona (precio para las salidas de Barcelona).

Las uvas en un castillo

La red de Paradores tiene programas especiales para despedir el año: estancias de una, dos o tres noches, con cena de Nochevieja, cotillón y desayunos, desde 170, 260 y 435 euros por persona, respectivamente. Conviene darse prisa en hacer la reserva, ya que algunos hoteles, como el parador de Bielsa (Huesca) o el de Guadalupe (Cáceres), ya han colgado el cartel de completo.

Mascaradas de invierno

Los rituales paganos del solsticio de invierno son el origen de muchas de las fiestas de las últimas semanas del año. En España se reflejan en las mascaradas de invierno, como las que se celebran el 26 de diciembre en varios pueblos de la provincia de Zamora; fiestas como Els Enfarinats de Ibi (Alicante), el 28 de diciembre, inspirada en las saturnales de la antigua Roma, o el Guirria de Beleño, cada 1 de enero en el concejo asturiano de Ponga.

Columnas de mármol del fuerte Amber, en la ciudad india de Jaipur.
Columnas de mármol del fuerte Amber, en la ciudad india de Jaipur.

Como un marajá

Para quienes tengan más días de vacaciones y busquen un destino exótico, Arawak organiza un viaje al norte de la India (del 26 de diciembre al 6 de enero) en el que se visitan las ciudades amuralladas de Rajastán —­Jodhpur, Udaipur, Jaipur y Ranakpur—, además de Delhi, Fa­tehpur Sikri y el Taj Mahal, en Agra. Desde 2.395 euros por persona. Incluye vuelos, transporte en vehículo privado, alojamiento en hoteles de cinco estrellas con pensión completa y cena y fiesta de Nochevieja.

Espectáculo en el mar

La isla portuguesa de Madeira celebra una de las Nocheviejas más fogosas, la que ilumina su capital, Funchal, con uno de los mayores espectáculos pirotécnicos. Durante su crucero de fin de año por Canarias y Madeira (del 28 de diciembre al 4 de enero), el buque Zenith de Pullmantur permanecerá en la ciudad la noche del 31 de diciembre para ver los fuegos artificiales. Desde 746 euros por persona, con régimen todo incluido y tasas (vuelos opcionales aparte).

Jirafas en el parque nacional del Serengueti (Tanzania).
Jirafas en el parque nacional del Serengueti (Tanzania).

Bailando con leones

Para despedir el año, la agencia Tuareg programa un viaje de nueve días en grupo reducido a Tanzania, con safaris por el parque nacional del Serengueti, el cráter del Ngorongoro y el lago Natron. Salida el 27 de diciembre. Desde 2.770 euros (más tasas), con vuelos, traslados en 4×4, alojamiento, comidas y entrada a las reservas naturales del país africano.

Un vals en Viena

El Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, dirigida por Christian Thielemann en la Sala Dorada del Musikverein, es una de las grandes citas musicales de la capital austriaca. Para quienes no quieran perdérselo, Nautalia propone un viaje de cuatro días, con alojamiento en hotel de cuatro estrellas, desayunos, una comida, visitas guiadas y entradas para ver el concierto de pie, desde 1.332 euros por persona.

Granada y Sierra Nevada

La agencia Puzzle Viajes se ha especializado en programas para personas sin pareja y con hijos pequeños. Para fin de año proponen una escapada de dos noches a Granada y la estación de esquí de Sierra Nevada (siempre que se forme un grupo mínimo de ocho familias), desde 515 euros para un adulto más un niño de hasta 12 años (cada niño extra, 195 euros). El precio incluye el alojamiento, rutas y actividades, media pensión y cena con fiesta de Nochevieja.

A Roma en barco

Grimaldi Lines organiza un minicrucero de fin de año a Roma (siete días, seis noches), con salida el 28 de diciembre desde Barcelona, desde 399 euros por persona. Una vez allí, los pasajeros tendrán la opción de visitar la capital italiana por libre o con traslados y excursiones concertados (desde 85 euros) durante los cuatro días que el barco permanecerá atracado en el puerto romano de Civitavecchia. Incluye el alojamiento a bordo, pensión completa en los dos días de navegación, media pensión durante el atraque, cena y fiesta de Nochevieja y tasas de embarque. Suplemento por embarque del vehículo, 50 euros. 

Fuegos artificiales durante el Hogmanay de Edimburgo (Escocia).
Fuegos artificiales durante el Hogmanay de Edimburgo (Escocia).

Por los buenos tiempos

Cuatro días y cuatro frenéticas noches de juerga necesita la capital escocesa para despedir el año. El Hogmanay de Edimburgo comienza el 30 de diciembre con la procesión de las antorchas y el festival del fuego, y se prolonga hasta el 2 de enero con tradiciones peculiares, como la de cantar el poema de Robert Burns Auld Lang Syne (Por los buenos tiempos, en gaélico) o darse un chapuzón matutino y gélido en el río Forth. Easyjet vuela sin escalas entre Madrid y Edimburgo; los pasajes para viajar allí en Nochevieja (y volver) cuestan ahora 290 euros. Sin salir de su web, se puede reservar también el alojamiento. Con un precio similar, Vueling, Ryanair e Iberia ofrecen vuelos directos desde Barcelona.

Los más madrugadores

Si quiere ser de los primeros en recibir el próximo año, Japón es su destino. Como curiosidad, en el país del sol naciente se cena en Nochevieja (Omisoka) sopa de fideos (soba), símbolo de longevidad, y en los templos budistas suenan 108 campanadas, un ritual conocido como Joya no kane. Iberia ofrece vuelos directos entre Madrid y Tokio desde 753 euros, ida y vuelta (precio para las fechas de fin de año).

Cerca de 10.000 músicos, bailarines y acróbatas desfilarán en la cabalgata del 1 de enero en Londres

El gran desfile

La gran cita con 2020 en el Reino Unido tiene como escenario las calles de Londres. Cerca de 10.000 músicos, bailarines, acróbatas, cheerleaders y payasos procedentes de 16 países desfilarán en el New Year’s Day Parade, la gran cabalgata del 1 de enero. En su sección de ofertas para fin de año, Viajeros Piratas incluye un combinado de vuelo y dos o más noches de hotel en Londres a partir de 226 euros por persona.

Playa El Paso en Cayo Guillermo (Cuba).
Playa El Paso en Cayo Guillermo (Cuba).

En la playa

Canarias representa el trópico más cercano y asequible, con ofertas como los combinados de vuelos más tres noches (del 29 de diciembre al 1 de enero) que propone Lastminute, con precios desde 345 euros por persona. Y más lejos: cuatro noches en La Habana y seis en Cayo Santa María (Cuba), con vuelos y régimen todo incluido, desde 1.592 euros por persona. 

Bien abrigados

Al grito de “S Novym godom!” (feliz año nuevo, en ruso), miles de moscovitas saludarán 2020 en la inmensa explanada de la Plaza Roja de Moscú cuando el reloj de la torre Spásskaya, en las murallas del Kremlin, marque las doce de la noche. Al norte, en la majestuosa San Petersburgo, aguardan la aguja dorada del Almirantazgo, la animada perspectiva Nevski, la lámina helada del río Neva y la plaza del Palacio, epicentro de las celebraciones en esta ciudad del Báltico. Tourist Forum organiza un viaje de ocho días a Moscú y San Petersburgo, con salida el 29 de diciembre de Barcelona, desde 1.199 euros por persona (vuelos, traslados, alojamiento en hoteles céntricos de cuatro estrellas, billete de tren Sapsan entre ambas ciudades, desayunos, tasas y visado).

Desde hace más de 600 años, los autómatas del reloj astronómico marcan el cambio de año en Praga

Mimos de balneario

Masajes, esencias naturales, tratamientos de belleza y baños calentitos para entrar en 2020 con el cuerpo como nuevo. La cadena Castilla Termal Hoteles tiene ofertas para celebrar la Nochevieja de una forma divertida y saludable en sus balnearios en Olmedo (Valladolid), El Burgo de Osma (Soria), Solares (Cantabria) o el Monasterio de Valbuena (San Bernardo, Valladolid). Estancias de una o dos noches, con desayunos, cena de gala, cotillón y acceso ilimitado a la piscina termal, desde 281 euros por persona.

Mercado de Navidad frente a la iglesia de Tyn, en la plaza de la Ciudad Vieja de Praga.
Mercado de Navidad frente a la iglesia de Tyn, en la plaza de la Ciudad Vieja de Praga.

Danza de autómatas

Desde hace más de 600 años, los autómatas del reloj astronómico del Ayuntamiento de Praga señalan el cambio de año en la plaza de la Ciudad Vieja (Staromestské Námesti), escenario junto a la de Wenceslao de las celebraciones de Nochevieja en la capital checa. En Lastminute hay vuelos más tres noches de hotel desde 340 euros por persona.

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