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Salud

¿Qué significa «Matar el nervio del diente»?

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La endodoncia es una disciplina de la Odontología que consiste en tratar el interior del diente. Efectivamente, cada pieza dental tiene por dentro unos espacios que recorren desde la corona o parte que sobresale de la encía hasta el final de la o las raíces, informa el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Alicante (COEA).

En ese espacio interno reside el famoso «nervio» del diente, aunque ese apelativo no es del todo correcto. En el interior del diente, en el espacio pulpar, reside la pulpa dental.

La pulpa dental: «autoprotección» para nuestros dientes

La pulpa dental es un entramado de fibras nerviosas y capilares sanguíneos que mantiene nutridas unas células que residen en los huecos de la dentina.

Como cualquier célula, los odontoblastos requieren que les llegue sangre, y esta nutrición se realiza a través de la pulpa dental. Además, los odontoblastos informan al cerebro de si algo está muy frío o muy caliente. Esta información se realiza a través de las fibras nerviosas de la pulpa dental.

Es un método de protección al fin y al cabo que tienen los dientes para que podamos «medir» la temperatura de los alimentos o bebidas que ingerimos.

Caries Dental: ¿Cuándo un empaste y cuándo una endodoncia?

La caries dental es una lesión del tejido dentario duro. Una sucesión de bacterias, que se adhieren, en primer lugar, y penetran, en segundo término, son la causa de la misma.

Las bacterias que se adhieren son la clave de la formación de las caries y la mayor parte de los métodos preventivos que existen van enfocados a combatir estas bacterias.

El principal método para luchar contra la caries, y el más efectivo también, es el cepillado dental, mediante el cual barremos esas bacterias para «despegarlas» de la superficie del diente.

El cepillado dental es el principal método de prevención contra la caries.

El cepillado dental es el principal método de prevención contra la caries.

Cuando, por diversos motivos, empiezan a adherirse otras bacterias, la lesión puede empezar a penetrar en el diente. Este nuevo grupo de bacterias tienen la capacidad de metabolizar los azúcares de la dieta creando ácidos que son los que desintegran o desmineralizan la estructura dura del diente.

Es entonces cuando la lesión carnosa empieza a ser penetrante, es decir que empieza a crear un hueco dentro del diente.

Lo ideal es detectar a tiempo la caries y realizar una obturación o un «empaste» de esa cavidad carnosa formada.

Pero en ocasiones, las bacterias han penetrado lo suficiente como para empezar a llegar al centro del diente. Es entonces cuando la pulpa dental o «el nervio» empiezan a verse afectados.

En ese momento es cuando el procedimiento terapéutico denominado endodoncia empieza a aparecer como necesario.

La endodoncia no «mata» el nervio, lo desinfecta y lo sella

Este procedimiento consiste en eliminar la pulpa dental, desde la parte coronal hasta el interior y final de las raíces. El objetivo principal no es eliminar la pulpa dental o «matar el nervio».

Una de las claves de éxito en estos tratamientos reside en la desinfección del espacio interno del diente. Desinfectar el interior del diente para que no queden bacterias que puedan colonizar ese espacio, donde al no haber sangre, ya no estarán nuestras defensas para combatirlas.

Además de desinfectar el diente por dentro, otra de las claves para que el tratamiento funcione en el tiempo es el sellado que se hace tanto del espacio interno del diente, como del espacio superior por donde se ha accedido a él.

Será por lo tanto tan importante el sellado interno de las raíces como el sellado más externo u obturación («empaste»).

El objetivo de la Endodoncia por lo tanto es la desinfección y sellado posterior del espacio interno del diente. Se pretende dejar un diente sin bacterias en su interior y dificultar al máximo la penetración de nuevas bacterias externas.

Evitar el debilitamiento con una corona o «funda».

Por último, pero no por ello menos importante, cabe mencionar el aspecto mecánico que afecta a todos los dientes. Los dientes los usamos para masticar y reciben por lo tanto fuerzas, en muchas ocasiones, considerables.

Los dientes que han recibido un tratamiento de endodoncia, son dientes que estructuralmente han sido debilitados. Ya sea por la caries profunda que han sufrido como por el acceso que hemos tenido que hacer para tratarlo.

Este debilitamiento estructural hay que compensarlo para evitar que el diente se fracture con el uso masticatorio normal que tiene en la boca. Para ello, estos dientes se refuerzan con una corona o «funda» o con una incrustación.

Los materiales que se usen no son tan importantes siempre y cuando se recubra correctamente toda la estructura debilitada.

COEA destaca los objetivos de la endodoncia: desinfección, sellado y protección

COEA destaca los objetivos de la endodoncia: desinfección, sellado y protección

Salud

No te enjuagues después de lavarte los dientes y otros consejos para una buena salud oral

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Todos conocemos el consejo para dientes sanos: cepillarse dos veces al día y no comer demasiada azúcar. Entonces, ¿por qué los que seguimos estas instrucciones nos damos cuenta de que a veces necesitamos un relleno cuando visitamos al dentista? La verdad es que hay un poco más para prevenir la caries dental de lo que sugieren estas pautas. Esto es lo que necesitas saber.

Mejora tus habilidades

Hace una gran diferencia la manera como te cepillas. El acto mecánico del cepillado elimina la placa dental muy pegajosa: una mezcla de bacterias, sus ácidos y subproductos pegajosos y restos de alimentos. Se forma naturalmente en los dientes inmediatamente después de haber comido, pero no se vuelve desagradable y comienza a dañar los dientes hasta que alcanza una cierta etapa de madurez. La cantidad exacta de tiempo que esto toma no se conoce, pero es de al menos más de 12 horas.

Las bacterias consumen azúcar y, como un subproducto, producen ácidos que disuelven los minerales de los dientes, dejando agujeros microscópicos que no podemos ver. Si el proceso no se detiene y no se reparan, pueden convertirse en caries grandes y visibles.

Tomar dos minutos para cepillarse los dientes es un buen objetivo para eliminar la placa y debes cepillarte por la noche y otra vez diariamente. El cepillado con frecuencia detiene el desarrollo de las bacterias a una etapa en la que se pueden establecer las especies que producen más ácido.

Los cepillos de dientes eléctricos pueden ser más efectivos que el cepillado manual y una pequeña cabeza de cepillo de dientes ayuda a llegar a áreas incómodas en la boca, mientras que las cerdas de textura media te ayudan a limpiar con eficacia sin causar daño a las encías y los dientes. Lo principal, sin embargo, es ¡cepillarse!

Usa pasta dental con fluoruro y tabletas reveladoras

La mayor parte del beneficio del cepillado proviene de la pasta dental. El ingrediente clave es el fluoruro, que según la evidencia previene la caries dental. El fluoruro reemplaza los minerales perdidos en los dientes y también los hace más fuertes.

Para obtener el máximo beneficio, usa pasta dental con 1350-1500 ppmF, que es la concentración de fluoruro en partes por millón, para prevenir la caries dental.

Comprueba la concentración de tu pasta de dientes leyendo los ingredientes en la parte posterior del tubo. No todas las pastas de dientes de los niños son lo suficientemente fuertes como para que puedan obtener el máximo beneficio. Tu dentista puede recetarte una pasta dental con fluoruro de mayor concentración en función de la evaluación del riesgo de caries que tengas tú y tu hijo.

La placa es difícil de ver porque es blanquecina, como tus dientes. Las tabletas reveladoras están disponibles en supermercados y farmacias y hacen que la placa sea más visible, mostrando las áreas que puedes haber olvidado al cepillarte.

Escupe, no enjuagues

Por la noche, produces menos saliva que durante el día, así que tus dientes tienen menos protección contra la saliva y son más vulnerables a los ataques de ácido. Por eso es importante retirar los alimentos de tus dientes antes de acostarte para que las bacterias de la placa no puedan darse un festín durante la noche. No comas ni bebas nada, excepto agua, después del cepillado por la noche. Esto también le da al fluoruro la oportunidad más larga de trabajar.

Una vez que te hayas cepillado, no te enjuagues la boca con agua o enjuague bucal, ¡estás lavando el fluoruro! Este puede ser un hábito difícil de romper, pero puede reducir la caries dental hasta en un 25%.

No más de cuatro “golpes de azúcar”

Los azúcares intrínsecos se encuentran naturalmente en alimentos como la fruta y tienen muchas menos probabilidades de causar caries en los dientes que los azúcares agregados o libres. Los azúcares libres son generalmente los que los fabricantes agregan a los alimentos, pero también incluyen miel, jarabe y jugos de frutas.

Para las bacterias, todos estos son fáciles de consumir, metabolizar y producir ácidos. Sin embargo, puede ser difícil saber cuáles son los peores azúcares para los dientes. Por ejemplo, aunque las cantidades normales de fruta son buenas, los jugos de frutas tienen azúcar liberado de las células de la planta y el consumo excesivo puede causar su descomposición.

La Organización Mundial de la Salud y el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés) recomiendan que los azúcares libres deberían constituir idealmente menos de 5% de tu ingesta diaria de calorías. Entonces, ¿cómo se ve esto? Para adultos y niños mayores de 11 años, esto es alrededor de 30 g, aproximadamente ocho cucharaditas de azúcar por día.

Una lata de Coca-Cola de 330 ml contiene 35 g de azúcar. La aplicación change4life es útil para rastrear la cantidad de azúcar que consumes en tu dieta.

Aunque no es tan importante cuánto, la frecuencia con la que comes azúcar también es importante. Los carbohidratos simples como el azúcar son más fáciles de digerir por las bacterias que las proteínas o los carbohidratos complejos. Las bacterias producen ácidos después de que metabolizan el azúcar, lo que causa la desmineralización.

Afortunadamente, a través de las acciones de la pasta dental con flúor y los efectos remineralizantes de la saliva, tus dientes pueden recuperarse de las etapas tempranas de estos ataques. Es como tener una serie de escalas: tratar de mantener el equilibrio entre los azúcares de un lado, la pasta dental con fluoruro y la limpieza del otro.

Normalmente, tus dientes pueden estar expuestos a cuatro “golpes de azúcar” –episodios de ingesta de azúcar– al día sin daños irreversibles en los dientes. ¿Por qué no tratar de contar cuántos golpes azucarados tienes al día? Esto incluye galletas, tazas de té o café azucarados y otros bocadillos con carbohidratos refinados como las papas fritas. Una forma simple de reducir el consumo sería dejar de poner azúcar en las bebidas calientes y limitar los bocadillos.

Cepíllate dos veces al día con pasta dental con fluoruro, escupe, no enjuagues, no comas ni bebas nada después del cepillado y no consumas azúcar más de cuatro veces al día. ¡Fácil!

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Salud

Por qué las grandes tecnológicas quieren tus datos médicos

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Google ha accedido a decenas de millones de historiales médicos en Estados Unidos con sus nombres y la fecha de nacimiento. Lo ha hecho gracias a un acuerdo con un grupo médico privado, para enseñar a sus algoritmos a hacer recomendaciones a los pacientes. Pero el caso pone de relieve el apetito de las grandes tecnológicas por los datos médicos, y cómo el axioma move fast and break things (muévete rápido y rompe cosas, antiguo lema oficial de Facebook, pero practicado por todos los gigantes digitales) resulta más alarmante con datos tan sensibles.

En los últimos años algunas de las principales compañías de Silicon Valley han impulsado proyectos para acercarse al sector sanitario por una de las vías que mejor conocen: la recogida y el análisis de datos. Amazon ya vende a empresas de este sector programas que analizan los registros médicos para facilitar prescripciones e incluso diagnósticos. Ambos aspectos figuran dentro del catálogo de soluciones que ofrece la supercomputadora Watson, cuyo creador, IBM, se ha esforzado en comercializar en hospitales.

Amazon también ha creado un equipo centrado en “salud y bienestar” dentro de la división que trabaja con Alexa, su asistente de voz. Sus objetivos son la gestión de la diabetes y el cuidado de madres y personas mayores. Google sigue el mismo camino. Ha potenciado las capacidades de su asistente de voz para médicos con su programa Medical Digital Assist (Asistente médico digital). Pero esta es solo una de sus bazas. La compañía entrena sus modelos de inteligencia artificial para tratar la diabetes o ayudar en la detección del cáncer.

Microsoft cuenta con su propio servicio específico dentro de su plataforma cloudAzure for Health es un programa de inteligencia artificial para analizar los historiales médicos de los pacientes. Mientras que Apple lleva años recogiendo parámetros personales con su aplicación Salud, junto con la ayuda de su Watch. Ahora ha llegado a acuerdos con proveedores médicos en Estados Unidos para acceder a los historiales médicos de pacientes e integrarlos con los datos que ya posee.

Un gran valor

El cruce de los datos médicos con los que almacenan estas compañías tiene un gran valor. “Son bases de datos muy jugosas porque te permiten sacar mucha información en términos de trazabilidad o de perfilado social, sobre los hábitos de usuarios que tienen efectos en salud o sobre los nichos sociológicos donde están educados estos usuarios”, señala David Arroyo, científico del CSIC y especialista en análisis de datos.

Una de las claves para comprender el interés de las tecnológicas en el sector sanitario está en los números. En 2018, en Estados Unidos el mercado médico generó un volumen de negocio de 3,65 billones de dólares, según la agencia gubernamental estadounidense Centers for Medicare and Medicaid Services. Esto es el equivalente a dos veces el PIB de España (medido con datos del CIA World Fact Book). Aquí es donde está el mercado más jugoso, sobre todo teniendo en cuenta la naturaleza privada de los servicios de salud en el país.

Pero en otros lugares las cifras también son apetitosas. En España, la OCDE sitúa el gasto medio por habitante en sanidad en más de 3.000 euros anuales. En Estados Unidos, sería de 9.582 euros. Son números que irán en aumento, debido al envejecimiento de la población, cada vez más necesitada de asistencia médica.

“Son bases de datos muy jugosas porque te permiten sacar mucha información en términos de trazabilidad o de perfilado social, sobre los hábitos de usuarios que tienen efectos en salud o sobre los nichos sociológicos donde están educados estos usuarios”

Los gigantes digitales, que se caracterizan por su voracidad a la hora de entrar en nuevos negocios, tienen el arma adecuada para seducir al sector sanitario. Según una estimación de la American Clinical and Climatological Association, para 2020 la cantidad de datos médicos se duplicará cada 73 días. En 2010 esto ocurría cada 3,5 años. El volumen de información se antoja ahora difícil de gestionar.

Y si algo han hecho bien los gigantes digitales es analizar datos. Lo llevan haciendo más de una década con sus usuarios. Google, para mejorar sus búsquedas, para afinar su segmentación publicitaria. Amazon, para optimizar las recomendaciones de sus productos. “Tienen la capacidad de cómputo para hacer análisis masivo de datos. Y existe un interés de estas empresas por generar una dependencia de sus modelos de cómputo, porque si estás habituado a trabajar con sus herramientas es muy difícil que te vayas a otras”, apunta Arroyo.

Sin embargo, Silicon Valley siempre ha tratado con datos muy diferentes a los médicos, como pueden ser nuestros intereses, nuestras compras, nuestros likes. La Agencia Española de Protección de Datos destaca que en Europa todo lo referente al sector sanitario está sujeto a una responsabilidad proactiva que marca el RGPD. “El principio de responsabilidad activa implica que los servicios de salud deben establecer su registro de actividades de tratamiento, realizar un análisis de riesgo tanto para la seguridad de los datos como para los derechos de los ciudadanos, implantar medidas de seguridad adecuadas y establecer procedimientos de notificación de brechas de seguridad, llevar a cabo evaluaciones de impacto en la protección de datos personales y designar un Delegado de Protección de Datos”, recuerdan fuentes de la AEPD.

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Salud

Lo que nunca debería preguntar a su dentista

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«Doctor, tengo pelos en la lengua». ¿Cree que es un chiste? Pues no. Ocurre, como otras miles de anécdotas con las que los doctores podrían escribir libros fascinantes (o terroríficos, según se mire) y que surgen a partir de consultas de pacientes un poco despistados. Esto es una selección de siete de ellas, todas del gremio de los dentistas. O lo que es lo mismo: lo que nunca debería preguntar al especialista, si no quiere que lo tomen por bárbaro.

1. ¿Puede respetar el sarro de mi dentadura?

Una paciente me dijo que su halitosis se debía a que no tenía relaciones sexuales, suficientes y satisfactorias, con su pareja»

Daniela Carranza, odontóloga del Instituto Profesor Sada, recuerda: «Un día acudió un paciente con muy buena pinta a la consulta. Era bastante guapo e iba muy arreglado. Se sentó en el sillón y me dijo que venía a una revisión por si tenía alguna caries, pues sentía molestias en la boca. Mi sorpresa fue que al realizar la exploración, tal era la capa de sarro que tenía, que apenas se le veían los dientes de abajo. No podía creerlo. Cuando le expliqué la necesidad de una limpieza profunda y un tratamiento periodontal para sanear sus encías y valorar si había caries, ya que el sarro impedía la correcta valoración, se negó en rotundo, comentándome que llevaba años sin lavarse los dientes para poder acumularlo. Intenté darle todas las explicaciones científicas para convencerlo de que estaba equivocado y que esa situación originaría la pérdida irremediable de sus dientes, pero el paciente no entró en razón y finalizó: ‘¡Yo soy feliz con mi sarro!». Desde el Instituto Nacional de Investigación Dental informan: «Cuanto más tiempo permanezcan la placa y el sarro (formado por bacterias, mucosidades y otras partículas) sobre los dientes, más daño puede hacer». Las bacterias causan una inflamación de las encías que se llama gingivitis. Cuando no se trata, se convierte en periodontitis (las encías se alejan de los dientes y forman espacios o bolsas que se infectan). Las toxinas de las bacterias y la respuesta natural del cuerpo contra la infección destruyen la dentadura.

2. ¿Influye la falta de sexo en un aumento de la halitosis?

María José Jiménez García, directora del departamento de Periodoncia de la Clínica Ciro de Madrid, rememora este episodio: «Una paciente me dijo que presentaba halitosis y que creía que se debía a que no tenía relaciones sexuales, ni suficientes ni satisfactorias, con su pareja. Le contesté que no había ninguna base científica para esa afirmación y le expliqué cuáles son los mecanismos en la producción de la halitosis, como la degradación metabólica de las bacterias de la cavidad oral, que dan lugar a diversos compuestos que son los responsables del mal sabor y olor. Le recomendé mejorar su higiene oral, un tratamiento a su estado periodontal y la utilización de colutorios específicos para la prevención y eliminación. Esto confirma que en España sigue habiendo una cultura dental deficiente. Vemos muchos pacientes con mala higiene oral, elevado número de caries y presencia de enfermedad periodontal en diversos grados de evolución, así como pérdidas de piezas sin sustitución».

3. ¿Hay combinaciones milagrosas contra el dolor de muelas?

Javier Ortega, odontólogo de Clínica Menorca, nos cuenta su experiencia: «Barbaridades se oyen muchas, pero creo que la mayor fue la de un paciente que acudió a consulta desesperado por un dolor de muelas que no podía calmar. Entendiendo por nada locuras tales como colocarse en la zona una aspirina, echarse vodka por encima y enjuagarse después con gasolina. Sin embargo, lejos de ayudar, la aspirina es un ácido que, aplicada directamente sobre el tejido blando, quema la encía, con serios problemas difíciles de solucionar en el futuro. En el caso del alcohol, lo más probable es que la encía quede enrojecida, con úlceras. Es difícil mantener mucho tiempo un líquido en un punto concreto, lo más normal es que se extienda por la zona y al final se trague. Si lo repetimos tres o cuatro veces, al final el dolor no desaparece, pero ya no eres consciente de él por el estado de embriaguez. Los riesgos de la gasolina no se pueden enumerar porque son infinitos, no solo en dientes, también en encías, mucosas y boca en general». Moraleja: no busque soluciones en foros de Internet.

4. ¿Quién quiere un blanqueamiento dental, teniendo limón y bicarbonato?

Dory Sánchez, directora de la Clínica Rosales, explica: «Nos venían muchos clientes con los dientes totalmente deteriorados porque habían estado durante años frotándoselos con limón para blanquearlos, y eso es una auténtica barbaridad, como cepillarlos con bicarbonato. Este tipo de hábitos lo que hace es dañar el esmalte, en ocasiones, de un modo irreparable. Cada vez hay más cultura dental, pero todavía queda mucho camino por recorrer». Por cierto, el 22% de españoles se cepilla los dientes menos de dos veces al día y la duración del acto no alcanza los 2 minutos recomendados, según la encuesta europea sobre salud oral Wrigley y GSK.

Venían muchos clientes con los dientes totalmente deteriorados porque habían estado durante años frotándoselos con limón para blanquearlos»

5. ¿Me pone un implante dental por menos de 200 euros?

Carlos Álvarez, de la Clínica Sonríe Granada, defiende: «La gente cree que 200 euros es un precio justo para un implante, y nada más lejos de la realidad. Quizá para la pieza, sí, pero hay que añadir estudio, fase quirúrgica, aditamento protésico, corona de porcelana… Una mala elección en los implantes nos puede acarrear muchos trastornos que afectan a la salud y calidad de vida». La Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) confirma: «La diferencia de precio radica, sobre todo, en la calidad del servicio y los materiales empleados. Un buen diagnóstico, realizado por un equipo multidisciplinar de profesionales, es un elemento básico para establecer un correcto, adecuado y efectivo tratamiento con implantes dentales». Infórmese pues en el colegio de odontólogos de su ciudad antes de decantarse por una clínica, y dude de las ofertas que anuncian «desde 200 euros…», pues a menudo no incluyen el resto de los servicios básicos.

6.  ¿Es esto lo peor que me ha pasado en la vida?

Débora R. Vilaboa, directora de la Clínica Vilaboa y miembro de la Academia Europea de Estética Dental, expone su caso: «La mayor barbaridad que he escuchado en mis treinta años de andadura profesional es cuando comunicamos a un paciente el plan de tratamiento dental que debía seguir y, completamente en serio, me contesta: ‘A ver si con un poco de suerte me he muerto de aquí a un año y así me evito tener que hacerme nada’. Comprendemos la actitud de ansiedad y miedo ante lo desconocido de algunos pacientes, que los tratamientos requieren siempre un esfuerzo, sobre todo al tener que acudir repetidas veces a la consulta, pero este hombre en concreto, en lugar de preguntar y hablar conmigo, prefiere rechazar el tratamiento pensando que es un sacrificio innecesario. Tenía 48 años, ninguna enfermedad y no estaba bromeando». Según este estudio de estomatología, los factores que desencadenan el temor al dentista son el ruido de la máquina pieza de alta, el visionado del instrumental, las inyecciones y el coste económico de la visita.

7. ¿Me quita todas las piezas, por favor?

Concluimos con la historia del doctor Carlos Gómez Oliver, que en su consulta IA Implantología Avanzada, vivió el siguiente episodio: «Apareció un día una paciente que, después de rellenar la ficha y pasar a consulta, miró hacia ambos lados y hacia atrás. En tono confidencial, nos dijo: ‘Doctor, vengo a que me saque todas las muelas porque me han metido en ellas un microchip, me está espiando la CÍA’. Conseguí convencerla para que viniera otro día a hacerse una radiografía, así sabríamos en qué piezas dentales tenía los chips. Llamamos al teléfono fijo que nos había dado y hablamos con su marido, quien nos dijo que padecía un trastorno psiquiátrico persecutorio”. El dentista acaba valorando la salud dental de los españoles: “Nos falta el hábito de la higiene completa. Usamos cepillo, pero nos cuesta utilizar la seda dental o los cepillos interdentales. Además, espaciamos las revisiones más de lo aconsejable»

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