Connect with us

Viajes

Un explorador polar en Vic

Avatar

Publicado

on

Cualquiera que se encontrara el miércoles por la noche en la plaza Mayor de Vic y sus aledaños se habrá sorprendido ante la inesperada presencia en la zona de dos individuos muy abrigados enarbolando una bandera noruega y arrastrando un trineo. Uno era yo.

Dada mi experiencia polar (toda teórica) me arrogué el puesto de jefe de la expedición organizada por mí mismo para asistir a una proyección in extremis de la película Amundsen (2019), un biopic del director Espen Sandberg del famoso explorador noruego que conquistó el Polo Sur. El filme ha pasado con más pena que gloria por la cartelera barcelonesa y tras apenas dos semanas de exhibición lo han retirado despiadadamente. El único lugar en el que en la actualidad puede verse en Cataluña es en los Multicines Sucre de Vic, y en una ardua franja horaria que ríete tú del glaciar de Beardmore.

Consciente de que si me despistaba me perdía la película, decidí montar una esforzada partida, como mandan los cánones, para ir a verla. Pensé en poner en la prensa uno de esos anuncios clásicos como el de Shackleton en 1907: «Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo escaso. Frío extremo. Peligro constante. No se asegura el regreso. Honor y reconocimiento en caso de éxito. Pago la gasolina y el peaje de Martorell» (la última frase es mía). Pero no tenía tiempo: era mediodía y la peli la pasaban a las 19.20 h.

Necesitaba gente audaz. Llamé el primero a Evelio P., que baña en whisky cada año su pena en el aniversario de la muerte del capitán Scott. «Hum, ¿hoy dices?, ¿en Vic?, ¿estás loco?». Colgué reflexionando sobre cómo algunos dejan pasar la incandescente ocasión de la aventura y la gloria para abandonarse luego a la vana melancolía de las oportunidades perdidas. El siguiente fue Daniel Fernández, que tampoco podía, aunque no solo lo justificó (se marchaba a México) sino que me explicó que de manera premonitoria esa mañana se había duchado con agua fría, pues tenía estropeado el termo. Mi tercera opción era la más lógica: un noruego. Mi amigo Bjarne Nilssen tiene una edad pero está en plena forma y no solo es compatriota de Roald Amundsen sino originario de Telemark, el tío. Sin embargo me contestó muy apesadumbrado: «Me encantaría, pero tengo médico». Aprovechó para advertirme de que las críticas noruegas de la película no eran demasiado buenas y para recordarme que ellos, los noruegos, pese a los éxitos de Amundsen, siempre han preferido a Nansen, «un hombre más completo como explorador y como ser humano».

Reconstrucción en el filme 'Amundsen' de la famosa foto de la expedición noruega al conquistar el Polo Sur en 1911.
Reconstrucción en el filme ‘Amundsen’ de la famosa foto de la expedición noruega al conquistar el Polo Sur en 1911.

Vale, pero la peli era de Amundsen y yo no tenía aún a nadie para acompañarme. Me dio en pensar en la soledad de los héroes, en la dificultad de arrastrar a los demás a las grandes empresas, de empujarlos hacia un horizonte infinito en el que aguarda lo que nadie ha visto y te forjas un nombre imperecedero y fama a fuerza de coraje, escorbuto y sabañones. Con tanta épica se me hacía tarde y a lo mejor había tráfico. A ver si iba a ir hasta el Polo Sur para encontrarme con que la película ya había empezado. Me escapé del trabajo y yendo hacia casa para coger el coche me di de bruces con una última oportunidad: Jordi Serrallonga. El prehistoriador y viajero bajaba paseando tan tranquilo por la calle fumando su pipa y quedó algo sorprendido de mi vehemencia al abordarle. «Sí, yo también quiero verla, una vergüenza que haya durado tan pco, iría sin dudar, claro, pero tengo que recoger a mi hijo, dale recuerdos a Amundsen de mi parte». Estuve a punto de tirar la toalla. Vaya líder estaba hecho. No me seguían al cine, así que ni te digo a la Antártida. Presa de una repentina inspiración recordé que Scott llevó con él en su carrera al polo a un ornitólogo, Edward Wilson, experto en huevos de pingüino. ¡Yo también podía hacerlo!

«¿Amundsen?, ¿en Vic?, ¿ahora?… Por qué no, venga, vale». La inesperada respuesta de José Luis Copete me dejó tan estupefacto como entusiasmado. ¡Por fin tenía grupo! Reducido, es cierto, y no sabía yo si el grácil estudioso de los pájaros me tiraría del trineo como el robusto editor Fernández, pero había lo que había (confié en que Copete no se acorxara de cómo acabço Wilson su aventura). Así que allí fuimos. Amundsen partió con cinco hombres, cuatro trineos y 52 perros (de los que por el camino los expedicionarios se comieron 41). Yo iba a Vic, repasé, con 1 hombre, 1 trineo navideño de madera, 2 gorros de lana (uno, souvenir de Noruega), 1 bufanda y la biografía de Amundsen de Tor Bormann-Larsen (History Press, 2011) —de la que la película por lo visto ha sacado mucha información sin citarla: hay polémica—; sin olvidar la perceptiva bandera del país escandinavo. No llevábamos perros para comérnoslos pero podíamos comprar palomitas en el cine.

Entramos en los Multicines Sucre bien pertrechados. Dudé si tenía que comprar una entrada para el trineo

Llegamos a nuestro destino y entramos en los multicines bien pertrechados. Dudé si tenía que comprar una entrada para el trineo —ya que lo había llevado hasta Vic me pareció cruel dejarlo en el coche—, pero la sala estaba casi vacía y pudo ocupar una butaca a mi lado él solo, gratis. Y empezó la proyección. Pese a la opinión comentada por Bjarne —los críticos noruegos han tachado el biopic de aburrido, superficial y «muy frío» (!)— , me pareció una película estupenda y los paisajes grandiosos y de una belleza extraordinaria. Es casi como estar allí (afortunadamente casi). Sale toda la vida de Amundsen, un poco a lo Wikipedia, hasta su desaparición buscando a Nobile en el Ártico. Fue en 1928 así que es inútil esperar que vuelva. El difícil carácter del explorador queda patente: un crítico noruego ha destacado que lo mejor del filme es que el personaje aparece como «el gilipollas que era». Lo interpreta muy convincentemente Pal Sverre Hagen -que encarnaba a ¡Thor Heyerdahl! en el filme del mismo director sobre la Kon-Tiki-. La película, contada especialmente a partir de sus amantes Bess Magids y Kiss Bennet y de su hermano, el sacrificado Leon, no ahorra los sinsabores que hubo de pasar Amundsen. Cómo lo ningunearon y menospreciaron, no solo los británicos, que lo consideraban un advenedizo de la Antártida y glorificaron en cambio a Scott como buen perdedor, gentleman y sportman, sino sus propios compatriotas. Y mira que Amundsen además de conquistar el Polo Sur, abrió el paso del noroeste y fue el primero también, por aire, en el Polo Norte. Era sin embargo de esos hombres sin empatía ni carisma, antipático, y, con la capucha puesta, tenía aspecto de vieja castañera huraña. Además le iban las mujeres casadas (como a Nansen la de Scott). Todo eso no fue óbice para que Copete y yo disfrutáramos de lo lindo la peli y saliéramos contentos como unas pascuas.

Fue entonces cuando decidimos rematar la velada con una marcha hacia la plaza mayor, y unas bebidas. Avanzamos esforzadamente en la noche polar tirando del trineo hasta llegar al mismísimo centro de la plaza desierta. No nos importó que allí se alzara incongruentemente un árbol de navidad y desde todos los balcones y soportales nos observara atónita, entre lazos amarillos, la completa galería de personajes del procés. Plantamos nuestra bandera, dimos tres hurras y nos abrazamos. Lo habíamos hecho.

Viajes

OD Barcelona, un oasis verde en pleno Eixample

Avatar

Publicado

on

Por

Miami inspiró la renovación de un hotel ecléctico que había en la Marina Botafoch de Ibiza, el Ocean Drive. Siglas que después dieron nombre a la cadena hotelera OD, cuyo fundador es el empresario ibicenco Marc Rahola Matutes. Sus establecimientos en Ibiza, Mallorca y Barcelona —con aperturas previstas próximamente en Miami, Saint-Tropez y Madrid— resumen la experiencia de una saga de hoteleros especializada en turismo vacacional que ahora aterriza en la ciudad catalana.

OD Barcelona está situado en pleno Eixample, no muy lejos de la gaudiana Casa Batlló y de los llamativos escaparates del paseo de Gràcia. Su fachada rompe con todo lo que tiene a su alrededor, desde los edificios señoriales de principios del siglo XX hasta los impersonales acristalamientos de los años setenta. Es una retícula purista, articulada con el mejor estilo Bauhaus, que el arquitecto Víctor Rahola (padre del empresario) tuvo que respetar aportando una quiebra volumétrica en dos niveles para configurar una terraza ajardinada con piscina y sky bar, así como una fachada vegetal interior que proporciona ventilación cruzada y aislamiento térmico y acústico, entre otros criterios bioclimáticos. En este oasis verde apetece almorzar y, aún más, quedarse toda la tarde de relax contemplativo, mientras se disfruta de deliciosos cócteles imaginativos.

Una habitación del hotel OD Barcelona.
Una habitación del hotel OD Barcelona.

Ayuda a filtrar la luz exterior el revestimiento en madera instalado en las habitaciones, junto a un corrimiento de alta atenuación acústica, obra de la diseñadora de interiores Mayte Matutes, madre de Marc Rahola. Como se ve, todo queda en casa. La atmósfera lograda es pulcra, íntima, con baños abiertos a la alcoba y un detalle floral sobre la repisa del lavabo. En la categoría Loft se incluyen unos altavoces de la marca Bowers & Wilkins conectables al móvil. Y quien tenga la posibilidad de alojarse en la grand suite, allí una piscina privada aguarda en ángulo sobre la fachada oeste, la más expuesta al sol.

En línea con el programa experiencial diseñado para los hoteles de la cadena, el OD barcelonés organiza los domingos a mediodía un animado brunch por 25 euros. Y eventualmente, conciertos de bossa nova o alguna fiesta privada que el hotel siempre anuncia en la revista OD Mag.

Sigue leyendo

Viajes

Ibiza, plácido y delicioso ritmo pitiuso

Avatar

Publicado

on

Por

Ibiza tiene 571 kilómetros cuadrados. Se recorre de punta a punta en poco más de una hora en coche. Es el destino playero cool y recibe más de tres millones de visitantes al año. A estas alturas ya no quedan calas escondidas ni lugares secretos que solo conozcan unos cuantos lugareños. Pero aunque parezca imposible en la era de Internet y las redes sociales, sí existe un pedazo de tierra que se parece a la Ibiza original, a la que hoy solo aparece en postales vintage del mercadillo hippy de Las Dalias o en fotografías que acumulan polvo en establecimientos centenarios. Es el norte de la isla balear, que escapa a estereotipos y discotecas. Donde las bacheadas carreteras se pierden entre densos pinares, con sus cunetas salpicadas de las plantas que obran el milagro de convertir el anís en hierbas ibicencas. Es el rincón ideal para perderse durante el otoño, porque al norte de Ibiza la vida siempre es domingo, todo marcha a una velocidad menor y el turismo de masas es solo un rumor.

La capitalidad de esta calma septentrional la ejerce Sant Joan de Labritja, término municipal con apenas 5.500 habitantes en más de 100 kilómetros cuadrados. La localidad homónima —una de sus cuatro parroquias, junto con Sant MiquelSant Vicent y Sant Llorenç— es toda una delicia. Se expande apenas dos calles alrededor de la iglesia. Su pausada vida solo se quiebra los domingos, que amanecen con un coqueto mercadillo con música en directo, puestos de moda, joyería y comida. Más tarde, los visitantes se desplazan a la cercana Benirràs, al son de los tambores, ante los que muchos lugareños fruncen el ceño. Los habitantes de esta zona prefieren una vida tranquila, de huertas y casas payesas rodeadas de almendros, algarrobos y olivos centenarios, bajo los que picotea un ejército invasor de palomas torcaz. La tierra naranja que pisan estas aves domina un paisaje que guarda pequeños nirvanas de aguas turquesas donde el turismo no es tan masivo porque no cabe. El norte lo tiene claro: no quiere parecerse al sur insular.

Ibiza, plácido y delicioso ritmo pitiuso
COVA FERNÁNDEZ

Algunas playas mínimas se descubren circulando por la carretera E-10. La primera es cala Xarraca, donde pescan los cormoranes. En los arenales que la siguen, S’Illot des Renclí y cala Xuclar, ambos diminutos, caben apenas un puñado de personas. Entre los pinos también hay embarcaderos para sentarse al sol otoñal cual lagartijas pitiusas. Superando Portinatx se llega a la cala d’en Serra. Los socavones del camino lo convierten en un acceso solo apto para conductores valientes; así que mejor aparcar y disfrutar de una corta y sencilla ruta senderista hasta la playa. Quizás esta época del año no sea momento para el baño, pero el buceo es toda una experiencia mecidos por el lento bamboleo de las praderas de posidonia.

Vistas a Tagomago

La carretera vieja de Portinatx sigue su camino entre curvas cerradas y baches hasta Sant Joan de Labritja, y la PM-811 toma entonces rumbo hacia Sant Vicent de Sa Cala por una de las zonas más boscosas en una isla de bosques. La caída del sol es el mejor momento para acercarse a los muelles de Pou des Lleó, desde donde parte una senda de tierra por la que pasear poco más de un kilómetro hasta la torre de Campanitx; allí aguardan preciosas vistas hacia el perfil ondulado del islote de Tagomago. Siguiendo la costa, otra estrechísima, serpenteante y solitaria lengua de asfalto se adentra entre pinos y viñedos hacia el sur, casi olvidándose de cala Mastella, un rincón que pasa inadvertido salvo para quienes buscan el silencio o los sabores de El Bigotes (650 79 76 33). Creado a partir de una caseta de pescadores, este restaurante está siempre a reventar en sus dos turnos. El de mediodía ofrece pescado a la plancha; el de las dos de la tarde, bullit de peix a partir de las capturas pesqueras del día, en mesas compartidas. Sirvia, raya, corvina, cabracho o gallo San Pedro son servidos con patatas guisadas para arrancar un menú culminado con un exquisito arroz caldoso. Cocinado con leña, el doble plato se borda en esta casa desde hace décadas. Como el flaó — postre tradicional ibicenco— y el café caleta, que a base de agua, brandi, canela y piel de limón propone una dulce sobremesa que cuesta abandonar. Alejado de lujos y comodidades, proporciona un momento único, igual que sentarse a la mesa del Bar Anita, en el cercano pueblo de Sant Carles de Peralta, que aún ejerce de casa de postas con más de 600 buzones de las viviendas diseminadas de toda la zona para que las cartas no se pierdan entre caminos de tierra y veredas.

El bar Can Xicu, en Sant Miquel de Balansat.
El bar Can Xicu, en Sant Miquel de Balansat.

A 16 kilómetros hacia el interior de la isla, el estanco de Sant Miquel de Balansat también fue centro de comunicaciones. Allí iban los jóvenes de Estados Unidos en la década de 1960 para recoger los giros postales que sus familias enviaban desde el otro lado del Atlántico. Este rinconcito ubicado en una casa con cuatro siglos de antigüedad también es el bar Can Xicu. La actriz Tita Planells mantiene hoy, con pulso firme, este negocio familiar, epicentro para el café de la mañana o la primera cerveza vespertina. Unos pasos más abajo, La Casita del Sol (971 33 46 49) sirve pan casero de cacao y naranja, costilla de ternera o huevos rotos en sus terrazas ajardinadas. “Nosotros no cocinamos, solo transformamos: el horno de piedra hace todo”, subraya uno de sus chefs, Daniel Díez, que dirige el lugar junto a su hermano Adrián desde mayo de 2018. El tándem también lidera exitosamente La Luna Nell’Orto, a escasos 50 metros.

El recorrido gastronómico se puede cerrar en La Paloma. Ubicado en una casa payesa de Sant Llorenç, un gran algarrobo domina el patio principal rodeado de naranjos y huertas. Con productos orgánicos y cocina internacional, se ha ganado el corazón del turismo foráneo, que en las frescas noches se acerca a la chimenea del interior de la vivienda. El otoño es otra cosa en Ibiza.

Sigue leyendo

Viajes

20 viajes para despedir el año

Avatar

Publicado

on

Por

Quedan tres semanas para la Nochevieja. Y la llegada de 2020 bien merece 20 escapadas a lugares muy especiales. Si aún no sabe cómo festejarlo, aquí tiene algunas ideas para hacerlo fuera de casa. Con uvas o sin ellas; en la nieve o en la playa; cerca o muy lejos; de esmoquin o en bañador. Porque, como escribió san Agustín, “hacer el loco una vez al año es cosa tolerable”.

Sexo en Nueva York

Más allá de las Rockettes, Santa Claus o el Ice Rink del Rockefeller Center, la Gran Manzana invita a morder planes más irreverentes, como Super Funland, la nueva instalación lúdica e interactiva del Museum of Sex o ­MoSex, en Manhattan. No es el único museo del sexo, pero sí uno de los que abordan el tema con más elegancia y seriedad. Otra de las celebraciones que más expectativas despierta es la de Times Square, donde miles de personas esperarán el descenso de la gran esfera luminosa cubierta con 504 triángulos de cristal —el ball drop— que marcará el cambio de año. Viajes El Corte Inglés dispone de combinados de vuelos y nueve noches de hotel desde 1.023 euros por persona.

Times Square, epicentro de la fiesta de Nochevieja en Nueva York.
Times Square, epicentro de la fiesta de Nochevieja en Nueva York.

En clave verde

Muy lejos del bullicio de Nueva York, el complejo rural Tierra del Agua, ubicado en el parque natural de Redes (Asturias), invita a despedir 2019 con caminatas por la montaña, comidas en una cabaña, películas a la luz de las velas y catas en un llagar. Estancia de dos a cinco noches con desayunos, cena y fiesta de Nochevieja y sopas de ajo de madrugada (para entonar el cuerpo), entre 249 y 357 euros por persona.

Aventuras en la nieve

Del 27 diciembre al 1 enero, la agencia Montañas del Mundo organiza cursos de iniciación de raquetas de nieve en Canfranc (Huesca) y el valle de Aspe, en el Pirineo francés. El precio, 475 euros por persona, incluye cinco días de excursiones por la nieve, alojamiento en Canfranc, media pensión, cena de Nochevieja y equipación.

Dos niños con trineos de nieve en Laponia.
Dos niños con trineos de nieve en Laponia.

Auroras en el Ártico

Recorrer la tundra helada en un safari nocturno en motos de nieve, contemplar las auroras boreales en el punto más septentrional de Europa o brindar por 2020 con un “godt nyttår” (feliz año nuevo, en noruego) son algunas de las posibilidades de los cruceros de fin de año de la naviera Hurtigruten. Los precios de la travesía de siete noches entre Bergen y Kirkenes (Noruega), con alojamiento en camarote doble interior y pensión completa, parten de 764 euros por persona, sin incluir los vuelos. Las travesías llevan la garantía Northern Light Promise, que avala con un crucero gratuito al pasajero si no se consigue ver al menos una vez la aurora boreal debido a las condiciones climatológicas. Catai, por su parte, programa viajes de seis días a la Laponia finlandesa desde 2.085 euros por persona.

Planeta de hielo

Hasta el 1 de marzo, la ciudad holandesa de Zwolle, a una hora en coche de Ámsterdam, celebra el festival internacional de esculturas de hielo, con más de un centenar de figuras de hasta seis metros de altura con los viajes en el tiempo como tema. En su construcción se han empleado 275.000 kilos de hielo y otros tantos de nieve. En Expedia se encuentra un combinado de vuelos desde España (salida el 30 de diciembre) y dos o más noches de hotel en la capital de los Países Bajos a partir de 358 euros por persona (precio para las salidas de Barcelona).

Las uvas en un castillo

La red de Paradores tiene programas especiales para despedir el año: estancias de una, dos o tres noches, con cena de Nochevieja, cotillón y desayunos, desde 170, 260 y 435 euros por persona, respectivamente. Conviene darse prisa en hacer la reserva, ya que algunos hoteles, como el parador de Bielsa (Huesca) o el de Guadalupe (Cáceres), ya han colgado el cartel de completo.

Mascaradas de invierno

Los rituales paganos del solsticio de invierno son el origen de muchas de las fiestas de las últimas semanas del año. En España se reflejan en las mascaradas de invierno, como las que se celebran el 26 de diciembre en varios pueblos de la provincia de Zamora; fiestas como Els Enfarinats de Ibi (Alicante), el 28 de diciembre, inspirada en las saturnales de la antigua Roma, o el Guirria de Beleño, cada 1 de enero en el concejo asturiano de Ponga.

Columnas de mármol del fuerte Amber, en la ciudad india de Jaipur.
Columnas de mármol del fuerte Amber, en la ciudad india de Jaipur.

Como un marajá

Para quienes tengan más días de vacaciones y busquen un destino exótico, Arawak organiza un viaje al norte de la India (del 26 de diciembre al 6 de enero) en el que se visitan las ciudades amuralladas de Rajastán —­Jodhpur, Udaipur, Jaipur y Ranakpur—, además de Delhi, Fa­tehpur Sikri y el Taj Mahal, en Agra. Desde 2.395 euros por persona. Incluye vuelos, transporte en vehículo privado, alojamiento en hoteles de cinco estrellas con pensión completa y cena y fiesta de Nochevieja.

Espectáculo en el mar

La isla portuguesa de Madeira celebra una de las Nocheviejas más fogosas, la que ilumina su capital, Funchal, con uno de los mayores espectáculos pirotécnicos. Durante su crucero de fin de año por Canarias y Madeira (del 28 de diciembre al 4 de enero), el buque Zenith de Pullmantur permanecerá en la ciudad la noche del 31 de diciembre para ver los fuegos artificiales. Desde 746 euros por persona, con régimen todo incluido y tasas (vuelos opcionales aparte).

Jirafas en el parque nacional del Serengueti (Tanzania).
Jirafas en el parque nacional del Serengueti (Tanzania).

Bailando con leones

Para despedir el año, la agencia Tuareg programa un viaje de nueve días en grupo reducido a Tanzania, con safaris por el parque nacional del Serengueti, el cráter del Ngorongoro y el lago Natron. Salida el 27 de diciembre. Desde 2.770 euros (más tasas), con vuelos, traslados en 4×4, alojamiento, comidas y entrada a las reservas naturales del país africano.

Un vals en Viena

El Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, dirigida por Christian Thielemann en la Sala Dorada del Musikverein, es una de las grandes citas musicales de la capital austriaca. Para quienes no quieran perdérselo, Nautalia propone un viaje de cuatro días, con alojamiento en hotel de cuatro estrellas, desayunos, una comida, visitas guiadas y entradas para ver el concierto de pie, desde 1.332 euros por persona.

Granada y Sierra Nevada

La agencia Puzzle Viajes se ha especializado en programas para personas sin pareja y con hijos pequeños. Para fin de año proponen una escapada de dos noches a Granada y la estación de esquí de Sierra Nevada (siempre que se forme un grupo mínimo de ocho familias), desde 515 euros para un adulto más un niño de hasta 12 años (cada niño extra, 195 euros). El precio incluye el alojamiento, rutas y actividades, media pensión y cena con fiesta de Nochevieja.

A Roma en barco

Grimaldi Lines organiza un minicrucero de fin de año a Roma (siete días, seis noches), con salida el 28 de diciembre desde Barcelona, desde 399 euros por persona. Una vez allí, los pasajeros tendrán la opción de visitar la capital italiana por libre o con traslados y excursiones concertados (desde 85 euros) durante los cuatro días que el barco permanecerá atracado en el puerto romano de Civitavecchia. Incluye el alojamiento a bordo, pensión completa en los dos días de navegación, media pensión durante el atraque, cena y fiesta de Nochevieja y tasas de embarque. Suplemento por embarque del vehículo, 50 euros. 

Fuegos artificiales durante el Hogmanay de Edimburgo (Escocia).
Fuegos artificiales durante el Hogmanay de Edimburgo (Escocia).

Por los buenos tiempos

Cuatro días y cuatro frenéticas noches de juerga necesita la capital escocesa para despedir el año. El Hogmanay de Edimburgo comienza el 30 de diciembre con la procesión de las antorchas y el festival del fuego, y se prolonga hasta el 2 de enero con tradiciones peculiares, como la de cantar el poema de Robert Burns Auld Lang Syne (Por los buenos tiempos, en gaélico) o darse un chapuzón matutino y gélido en el río Forth. Easyjet vuela sin escalas entre Madrid y Edimburgo; los pasajes para viajar allí en Nochevieja (y volver) cuestan ahora 290 euros. Sin salir de su web, se puede reservar también el alojamiento. Con un precio similar, Vueling, Ryanair e Iberia ofrecen vuelos directos desde Barcelona.

Los más madrugadores

Si quiere ser de los primeros en recibir el próximo año, Japón es su destino. Como curiosidad, en el país del sol naciente se cena en Nochevieja (Omisoka) sopa de fideos (soba), símbolo de longevidad, y en los templos budistas suenan 108 campanadas, un ritual conocido como Joya no kane. Iberia ofrece vuelos directos entre Madrid y Tokio desde 753 euros, ida y vuelta (precio para las fechas de fin de año).

Cerca de 10.000 músicos, bailarines y acróbatas desfilarán en la cabalgata del 1 de enero en Londres

El gran desfile

La gran cita con 2020 en el Reino Unido tiene como escenario las calles de Londres. Cerca de 10.000 músicos, bailarines, acróbatas, cheerleaders y payasos procedentes de 16 países desfilarán en el New Year’s Day Parade, la gran cabalgata del 1 de enero. En su sección de ofertas para fin de año, Viajeros Piratas incluye un combinado de vuelo y dos o más noches de hotel en Londres a partir de 226 euros por persona.

Playa El Paso en Cayo Guillermo (Cuba).
Playa El Paso en Cayo Guillermo (Cuba).

En la playa

Canarias representa el trópico más cercano y asequible, con ofertas como los combinados de vuelos más tres noches (del 29 de diciembre al 1 de enero) que propone Lastminute, con precios desde 345 euros por persona. Y más lejos: cuatro noches en La Habana y seis en Cayo Santa María (Cuba), con vuelos y régimen todo incluido, desde 1.592 euros por persona. 

Bien abrigados

Al grito de “S Novym godom!” (feliz año nuevo, en ruso), miles de moscovitas saludarán 2020 en la inmensa explanada de la Plaza Roja de Moscú cuando el reloj de la torre Spásskaya, en las murallas del Kremlin, marque las doce de la noche. Al norte, en la majestuosa San Petersburgo, aguardan la aguja dorada del Almirantazgo, la animada perspectiva Nevski, la lámina helada del río Neva y la plaza del Palacio, epicentro de las celebraciones en esta ciudad del Báltico. Tourist Forum organiza un viaje de ocho días a Moscú y San Petersburgo, con salida el 29 de diciembre de Barcelona, desde 1.199 euros por persona (vuelos, traslados, alojamiento en hoteles céntricos de cuatro estrellas, billete de tren Sapsan entre ambas ciudades, desayunos, tasas y visado).

Desde hace más de 600 años, los autómatas del reloj astronómico marcan el cambio de año en Praga

Mimos de balneario

Masajes, esencias naturales, tratamientos de belleza y baños calentitos para entrar en 2020 con el cuerpo como nuevo. La cadena Castilla Termal Hoteles tiene ofertas para celebrar la Nochevieja de una forma divertida y saludable en sus balnearios en Olmedo (Valladolid), El Burgo de Osma (Soria), Solares (Cantabria) o el Monasterio de Valbuena (San Bernardo, Valladolid). Estancias de una o dos noches, con desayunos, cena de gala, cotillón y acceso ilimitado a la piscina termal, desde 281 euros por persona.

Mercado de Navidad frente a la iglesia de Tyn, en la plaza de la Ciudad Vieja de Praga.
Mercado de Navidad frente a la iglesia de Tyn, en la plaza de la Ciudad Vieja de Praga.

Danza de autómatas

Desde hace más de 600 años, los autómatas del reloj astronómico del Ayuntamiento de Praga señalan el cambio de año en la plaza de la Ciudad Vieja (Staromestské Námesti), escenario junto a la de Wenceslao de las celebraciones de Nochevieja en la capital checa. En Lastminute hay vuelos más tres noches de hotel desde 340 euros por persona.

Sigue leyendo

Tendencias